Es una crónica casi cinematográfica, con el telón de fondo de la crisis económica y social"Tiempo de ruido y soledad", nueva novela de Felipe Alcaraz

Felipe Alcaraz Masats 04/04/2012

Habrá una presentación el día 14 de
abril a las 11,30 h en la Fiesta del PCA en Córdoba.
La última novela de Felipe Alcaraz, Tiempo de ruido y soledad (Editorial Almuzara), lleva como subtítulo “Crónica novelada de los días de la Gran Crisis”. La acción se desarrolla entre el entierro de Marcelino Camacho, que se presenta como el final de una época, y las elecciones generales del 20N de 2011. Se trata de una novela coral, una especie de tapiz donde se trenzan varias decenas de hebras en una prosa directa y una estructura vertiginosa. Un espacio público lleno del ruido de la sociedad actual donde se cruzan personajes muy conocidos de la política, con sus nombres reales, con personajes de ficción. Es una crónica casi cinematográfica que, con el telón de fondo de la crisis económica y social, revela las conspiraciones políticas que la acompañan, las políticas adoptadas y sus consecuencias ideológicas, culturales y sociales, en un momento en que la maquinaria financiera que impulsa al sistema aparece desnuda, sin disfraz alguno, ante la mirada atónita de la ciudadanía.

En Tiempo de ruido y soledad, que es la primera entrega de la trilogía “La disciplina de la derrota”, junto a personajes que representan al sistema, hay otros que luchan por darle un sentido histórico a su vida; contiene también, a través de otros personajes, los rasgos de la derrota de esa cierta izquierda que ha querido combatir a la derecha pareciéndose a ella o que ha intentado superar la derrota asumiendo los valores de su adversario y disfrazándolos con los oropeles de la postmodernidad.

En la novela palpita un tiempo desconcertado donde el ruido de una política convertida en simulacro sustituye a los colectivos, apáticos y desmovilizados; un personaje se refiere a esta situación como la crónica no escrita de una paz social interminable. A la pasividad secular se suma la que recorre el franquismo, la Transición o la que atraviesa la sociedad española durante los cambios y ajustes que introduce la estrategia neoliberal. Un ruido, mezcla de espectáculo y competitividad, cuyo reverso exacto es la soledad, la nueva soledad producida y extendida por el capitalismo avanzado; se trata de una situación social y laboral que aísla a la gente a través de un dominio vertical sobre cada uno y que, en parte, diluye el concepto de clase social y la propia función de los sindicatos y fuerzas políticas. No es de extrañar la aparición de fenómenos sociales nuevos, inesperados, entre ellos el movimiento llamado 15-M, los “indignados”, que funcionan en la novela como una especie de voz colectiva contra una democracia trucada, sumida en un proceso degenerativo.

Un personaje femenino, Genara Sampedro, recorre toda la novela. En ella se sintetizan la lucha por recuperar un sentido histórico de las cosas a fin de pensar la vida como algo susceptible de ser cambiado, con un drama personal que contamina sus sentimientos y la atenaza a través de un complejo de culpa, del que se libra a través de su relación con otro personaje, inquieto y “remediador”, Luis Ángel. Tiempo de ruido y soledad es también una novela de amor, del amor posible en estos tiempos.

Como dice uno de los personajes, el profesor Gómez Arboleya: “La soledad es la marca de estos tiempos. Pero lo sabemos. Y eso sigue siendo importante… que alguna vez podamos hablar sabiendo lo que sabemos”.

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