La Fiesta del PCE recuerda a Juan Antonio Bardem a través del documental Calle Bardem, y preguntándose lo que el cineasta hizoJuan Antonio Bardem: el cine y el compromiso político de un comunista

Javier Álvarez 23/09/2012

A finales del mes que viene se cumplirán los diez años del fallecimiento de Juan Antonio Bardem, un director de cine comprometido con la realidad social y el Partido Comunista de España. En la Fiesta del PCE de este año se le ha rendido un homenaje con la proyección del documental Calle Bardem, de Alberto Leal, y un coloquio posterior que sirvió para recordar su cine y su figura. Presentó el acto Eddy Sánchez, de la Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM), señalando el deseo que desde la FIM existe por recuperar un ámbito de debate, con relación al cine, que sirva a la sociedad como un elemento de referencia permanente, haciéndolo desde un punto de vista marxista y reivindicando la función política del cine. Es un buen momento para abrir un espacio en el que abordar un debate y una toma de posición que nos muestre la alternativa política de izquierdas para salir de la crisis. Así lo hace Alberto Leal que utiliza el cine para ponerlo a disposición de la movilización social y el mundo del trabajo, para poder plasmar con este arte la conflictividad obrera y la lucha de clases.

Como se pudo ver en la proyección, Calle Bardem es un excelente trabajo de memoria sobre la figura de Juan Antonio Bardem y su cine. Lo hace hablando sin tapujos de su figura, de su estética cinematográfica, de sus influencias, de su compromiso político y visión del mundo, sin dejar al margen ni sus aciertos ni sus errores. Nos lo explica a través de imágenes recuperadas de sus películas que nos permiten echar un vistazo a aquella España franquista en la que el director desarrolló su cine y también con los testimonios de camaradas y amigos que hablan con absoluta franqueza de él ante la cámara, sin dejar de lado críticas. Entender a Bardem no es una tarea sencilla, pues no está exento de controversias.

Tras Calle Bardem comenzó el debate ¿Qué hiciste Bardem?, donde el director Andrés Linares comenzó recordando que poco antes de fallecer, Bardem le había regaló un libro publicado sobre él. Se lo dedicó con las palabras: «Compañeros de muchos sueños, colaboradores de hermosas y a veces frustrantes tareas, amigos siempre». A través de esa dedicatoria quiso Linares articular su intervención, explicando que en el cine se comparten sueños y frustraciones.

Explicó que Bardem resulta un caso paradigmático, que le tocó bregar con una industria casi inexistente y salió a la palestra con mucha ilusión para voltear nuestra cinematografía desde una apuesta progresista, humanista y comunista. En 1955 se precisaba un cambio y se dan dos acontecimientos que suponen un inicio de este nuevo camino: se estrena en Cannes su película Muerte de un ciclista y se realizan las Conversaciones en Salamanca para debatir la situación estructural de la cinematografía en España y en las que Bardem presenta sus conclusiones en el famoso pentagrama que define a nuestro cine como «políticamente ineficaz, socialmente falso, intelectualmente ínfimo, estéticamente nulo e industrialmente raquítico». Junto con Berlanga, ambos directores disparan el detonante de un nuevo movimiento en el que despliegan un trabajo intenso y desmedido, pero que acaba en una enorme frustración: a pesar de ese empuje el cine español no ha servido políticamente. Aquella era la época de las tres B (Bardem, Berlanga y Buñuel), pero ninguno de ellos ha tenido continuidad, lo que cegó esa vía de un cine político en nuestro país. Es ya tradición que una generación arrumbe con la anterior para ocupar su sitio. Ahora vivimos el tiempo de las dos A, explica Linares.

El segundo fracaso del que habla fue la UNINCI, productora que sentó unas bases de una cinematografía más sólida y conectada con la realidad. Aunque siempre se ha asociado a la UNINCI con el PCE, su origen es de capital privado y su primera intención la de realizar una película para la tonadillera y actriz Lolita Sevilla. Berlanga y Bardem dan la vuelta a ese planteamiento y construyen Bienvenido Mister Marshall. A partir de este éxito, la productora cobra un gran impulso, conociendo un gran desarrollo y agrupando a los elementos más progresistas que despuntan en nuestro cine y a los que va convirtiendo en compañeros de viaje. Con una película trataban de conseguir dinero para los siguientes proyectos, siendo estos cada vez más arriesgados. Dos fracasos son las causas del hundimiento de UNINCI: primero el de Sonatas que tuvo una mala acogida en el festival de Venezia donde la crítica marcó su declive y el segundo totalmente económico de Viridiana que no pudo estrenarse por culpa de la censura.

Bardem siempre se consideró un trabajador del cine y quería vivir de eso, así que, para su sustento, se vio obligado a dedicarse a hacer películas por encargo. Despliega entonces un cine técnicamente digno pero sin valor humano, lo que también le terminó frustrando, pues aquellas películas no estaban a la altura de sus sueños. En ese momento muere Franco y se abre un periodo en el que espera que, en las nuevas condiciones de libertad, se recupere y desarrolle un nuevo cine. No ocurrió, de aquella época lo que surgió aquí fue el cine de destape. Es otra frustración más que le lleva al exilio. Se va a Bulgaria y rueda La Advertencia, una película que narra la vida de Dimitrov pero que apenas tiene repercusión y que no se vio prácticamente en ningún sitio.

Andrés Linares habló del cine que él mismo realizó en los setenta con otros directores, en el que se recogían sucesos trágicos, huelgas, manifestaciones, luchas en las fábricas. Comentó que Bardem no entendía aquel cine, pero sin embargo les apoyó siempre y les brindó su ayuda. La figura de Bardem es de una importancia capital para nuestra cinematografía, y sin embargo la historia no le ha colocado en su lugar.

Por su parte, Alberto Leal, se preguntó qué ha significado Bardem para las generaciones de directores que han salido en democracia. Comentó primero que el documental se rodó en 2005 y muchos de los que hablaban en él hoy ya están muertos. Las personas que son testimonio vivo de Bardem ya no están. Su obra actualmente no permanece pues los cineastas que vinieron después no la han compartido. Cuando Leal se formaba en las escuelas de cine no le hablaron de él. En las publicaciones de cine apenas hay directores que le referencien. Las dos A de las que habló Linares no le citan. En las librerías cinematográficas no se editan libros sobre Bardem. En dvd solo están sus películas más clásicas. Leal interpreta todo esto como que Bardem no es una referencia para los jóvenes, que sobre él pesó una enorme losa: «es comunista, hace películas comunistas, el muro de Berlín cayó, su cine no tiene interés». Ahora está sepultado bajo esa losa y no ha dejado herederos porque el cine mayoritario ha hecho que elijamos otros caminos. Juan Antonio Bardem era una persona muy contundente, que no rehuía la crítica y que realizó el pentagrama del cine español.

Es discutible que se pudiera hacer cine comunista en la época de Franco. Es cierto que Bardem realiza un cine crítico, pero no deja de ser posibilista, es el cine que se podía hacer. El concepto cinematográfico de Bardem no se alejaba del que tenían en Hollywood, ese cine liberal de izquierdas que estaban haciendo los grandes estudios y que incluía siempre a una estrella del momento. Su opinión era que el trabajo del director consiste en elaborar la película para trasladar claves al espectador, pero éstas deben ser fácilmente desentrañables por el público mayoritario. Su trabajo es una especie de reduccionismo. Hay que ser críticos con nuestra sociedad, pero el director hace una construcción ya que su obligación es la de ordenar la realidad. Ese concepto le aleja del cine naturalista, lo que le lleva a no elegir una forma realista para sus rodajes. Son las suyas películas de un ingeniero agrónomo, medidas y ajustadas, que a veces se comportan como jaulas. El suyo es un cine de conflicto entre arquetipos. La acción solo nace de esos conflictos. Este concepto no está de moda en el cine de hoy.

El referente de Bardem fue siempre la tradición nacional y popular, concretando un contexto y un lugar. El cine globalizado de ahora borra todo referente local. Crítico con la situación del cine en España apostó por valores éticos, narrativos y estéticos que hoy no se valoran. Sin embargo, las preguntas que Bardem se hacía en sus películas siguen vigentes. Alberto Leal reivindica el cine que hizo en Cómicos, Nunca pasa nada o Felices pascuas. Un cine más sutil, en el que intentó superar los límites que él mismo se había impuesto. En este país se ha decretado una amnesia colectiva en la que se considera un problema dar testimonio de unos factores que existieron y que no interesa contar. Bardem es una víctima y desgraciadamente tenemos que empujar para que se vuelva a dialogar con su obra.

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