Ecologistas y vecinos de Rábago (Cantabria) rinden reconocimiento a la lucha y el testimonio gráfico del camarada Manuel de CosManuel de Cos: "No quiero homenajes, quiero soluciones"

Nieves Martínez 26/11/2012

Así es Manuel de Cos Borbolla, “intruso” –como a él le gusta denominarse- de la fotografía, al que el pasado sábado los ecologistas de Cantabria quisieron rendirle un homenaje en Herrerías, Ayuntamiento al que pertenece Rábago, su pueblo. Pero a él no le gustan los homenajes, “si hacen estas cosas es porque ya huelo a muerto” nos decía antes de iniciarse el acto. Y lo dejó claro con su contundente discurso que incomodó, pero no en exceso porque ya lo conocen, a los miembros de las corporaciones de Herrerías y Rionansa, dos poblaciones vinculadas a su infancia, que se sumaron al homenaje.

En su discurso quiso dejar claro que el acto no lo habían organizado desde el Ayuntamiento, como antes tenía claro que el alcalde tampoco iba a ir. Y así fue, el alcalde de Herrerías, El Nene, excusó su ausencia y en su nombre mandó al teniente-alcalde que le hizo entrega de una placa. Quien si estuvo fue el alcalde de Rionansa, municipio cercano al suyo, que le entregó el escudo municipal y aprovechó para recordarle que era hijo predilecto.

A Manuel le incomodaba verse en el sillón de alcalde y prefería estar al otro lado, con las casi 50 personas que abarrotaban el salón de Plenos. Nuestro protagonista se siente más cómodo con la gente del pueblo, esa gente que ha retratado durante 70 años logrando una obra de un gran valor etnográfico y antropológico que hoy corre peligro de perderse por la desidia de unas autoridades más preocupadas por construir infraestructuras que por la conservación del patrimonio artístico y cultural. Se siente cómodo con Clara, una vecina de Rábago y comunista como él, a la que al día siguiente fue a contarle que le habían hecho un homenaje. O con las guías, la camarera, la taquillera y la cocinera de la Cueva de El Soplao. Cueva a la que Manuel dedicó recursos y tiempo para que se explotase turísticamente. “Háblales de la sangre que se dejaron aquí los mineros”, le dijo a la guía mientras ésta se adentraba camino de la cueva.

El sábado, a Manuel le dieron un micrófono y lo aprovechó. Lo aprovechó para desmenuzar un discurso que empezó a labrar hace años cuando se enteró que allá por Asturias se había levantado la revolución y quiso ir a verlo. Tenía 14 años y fue su primer encuentro con la realidad. Desde aquella han pasado muchas cosas. “Aquí en Herrerías, tengo mi partida de nacimiento, pero también en este Ayuntamiento comenzó la represión contra mí”, comentó Manuel o Manolo como le llaman sus paisanos y amigos. Y recordó un nombre, Juan Vigil, amigo de la infancia y quinto suyo, al que le dieron una carta cuando ambos partían al servicio militar y que debía entregar al llegar al cuartel. La inocencia no les hizo desconfiar. En la carta acusaban a Manuel de robar las imágenes de la iglesia. Sólo una carta del cura asegurando que las acusaciones eran mentira logró ponerlo en libertad.

“Soy refractario a los homenajes, que nadie trate de pulirme porque tengo memoria”, comentó Manuel. Y porque tiene memoria dedicó el acto a los que sufren, a los desahuciados, a los saharauis, a los palestinos, a los que vienen en pateras, a los fallecidos en Mauthausen y a los cinco de Chicago. De estos últimos recordó su historia. Cinco trabajadores que fueron fusilados, a pesar de haber sido declarados inocentes, como acción ejemplarizante por pedir más salario. Por eso dijo sentirse cerca de Lenin, Sánchez Gordillo, Marcelino Camacho, Sampedro, el cura del Cosío que salvó su vida, de las Brigadas Internacionales, del 15M y de todos los indignados. “No quiero homenajes, quiero soluciones” apostilló.

En uso de su derecho a la libertad de expresión y haciendo gala de la rebeldía que siempre le ha caracterizado, desde el sillón de mando del Ayuntamiento que mandó represaliarle, se declaró insumiso, republicano, ateo, ecologista e intruso. Una a una de esas características las fue desgranando. Insumiso porque los primeros objetores constituyeron el primer acto de rebeldía contra unos militares que estuvieron 40 años reprimiendo, republicano y ateo porque no cree en espantajos, ecologista por las desforestaciones de los bosques, e intruso de la fotografía porque no puede permanecer callado, ni ser cómplice silenciando los acontecimiento. “Y soy comunista –espetó Manuel- porque con este discurso no podría ser otra cosa”. Por todo lo dicho anteriormente y “porque tengo memoria, y la utilizo” quiso terminar su discurso con un simple UHP. “Algunos sabemos lo que significa y el que no lo sepa que lo busque”.

Este discurso no puede sintetizar su vida, pero sí sirve para hacernos una idea de cómo la ha vivido. Una vida austera volcada en el altruismo, nos recordó su hermano Jesús, el Comandante Pablo como le gusta llamarse reivindicando el papel de la guerrilla antifranquista. Tal vez uno de los momentos más emotivos fue cuando Jesús, en pie y ante todos los asistentes, recordó que el mayor valor de Manuel no estaba en la fotografía, “su mayor valor está en que consiguió salvar la vida a más de 30 personas cruzándoles la frontera”. Eso puede que ahora no se aprecie, nos dijo, pero Manuel estaba perseguido, había sido represaliado, torturado e incluso condenado a muerte. “Nada de eso le importó y arriesgó una y otra vez su vida para salvar otras”. A él mismo había conseguido Manuel pasarle la frontera. Recordó ese momento cuando les dieron al alto a las puertas de Zaragoza. En aquel momento, recordó Jesús, pensaron que todo estaba perdido por eso aún recuerda cómo Manuel le dijo al militar que un alto cargo le estaba esperando para cenar y que si lo retenía, después tendría que dar explicaciones. “Era mentira, pero si Manolo no hubiese tenido esa salida hoy estaríamos muertos”.

En esta sección

Un libro para el estudio y la intervención política informadaFascismoEl símbolo de la escobaAntiperiodistasLa economía de las APP

Del autor/a

El juzgado de Majadahonda ordena parar todos los trámites relativos a la Ciudad del FútbolDel XVIII al XIX Congreso: Cuatro años de luchasCaso Curuguaty: Campaña a favor de los campesinos acusadosEl PP regala en Las Rozas una parcela de 17.000 m2 al Arzobispado de MadridIU consigue sacar adelante en Andalucía su Decreto-Ley sobre vivienda