TeatroCuestiones con Ernesto che Guevara En esta obra, el autor, José Pablo Feinmann, analiza el tema de la legitimidad de la violencia.

Susana Oviedo 28/08/2013

Autor: José Pablo Feinmann
Dirección: Carlos de Matteis
Elenco: Esteban Pico, Marina Skell y Rodrigo Villagrán
Sala: Plot Point, c/Ercilla 29- Mtro Embajadores (Madrid)
Horario: Domingos 20:30h
En esta obra, el filósofo y escritor argentino José Pablo Feinmann, aborda el tema de la legitimidad de la violencia, o si el fin justifica los medios, debate permanente en la izquierda internacional. Para ello sitúa la acción en la escuelita de La Higuera, Bolivia, durante la última noche que vivió Ernesto Guevara. Mediante un recurso dramatúrgico, la antagonista del Che es una joven argentina de nuestro tiempo, ganadora de una beca Guggenheim, que entrevista y polemiza con Guevara, cuestionando los ajusticiamientos (“los muertos no son de derechas ni de izquierdas”) y vinculándolo además, al ser un mito, como motor y nervio de miles de jóvenes que al seguirle, sufrieron desaparición y muerte bajo la dictadura argentina encabezada por Videla en 1976.

El autor, crítico con el capitalismo devastador de vidas humanas y de la naturaleza, se ha declarado también en contra de toda violencia, ya que según sus palabras, “cuando un idealista mata a un asesino, se identifica con él”. Más allá de considerar al foquismo como un método revolucionario erróneo, Feinmann esgrime una noción de ética hegeliana, ni tanto ni tan poco, que su propio personaje, Che Guevara, se encarga de rebatir.

CUESTIONES CON ERNESTO CHE GUEVARA, fue estrenada en Buenos Aires en 1998 y se presentó en París en 2011. En Madrid podemos verla y reflexionar, en la sala Plot Point, en una puesta austera en el sentido más elogioso del término y con un ritmo sostenido que impide cualquier distracción. Gran trabajo de dirección el de Matteis y excelente labor de los actores. Pablo Pico crea un Che cercano que sostiene con convicción cada argumento y se mueve con soltura en el espacio de sus últimas horas. Marina Skell ha construido con precisión y seguridad la joven becaria, socialdemócrata que respeta sin amar al Che y en un par de situaciones, da vida al periodista norteamericano que le entrevistó. Rodrigo Villagran se desdobla con fluidez y sorprendente verdad en diversos personajes: el soldadito boliviano, un guerrillero compañero del Che, Fidel y un militar asesino ajusticiado por orden de Guevara.

Una crítica fundamental: falla el epílogo. Cuando en la escena final, el Che pregunta a la becaria, ya que ella conoce el futuro (nuestro presente) si algo ha cambiado en el mundo, la joven responde que sigue la pobreza, la guerra, que EEUU tiene un presidente negro que “no puede hacer nada” y que Palestina es estado observador en la ONU. Un personaje politizado e incisivo como ella, además de intencionadas medio verdades y desde el pesimismo, no daría respuestas tan inconsistentes. Sesgado retrato del presente ese, porque la Bolivia donde usted muere, comandante, tiene ahora un presidente indio antiimperialista. Cuba ha resistido. En Argentina se ha juzgado a los genocidas. Los países latinoamericanos van configurando uniones en la construcción de una Patria Grande impulsados por la Venezuela Bolivariana, que así se llama ahora, liderada por un comandante (igual que usted) que ha ganado doce elecciones. Dicen que actualmente el patio trasero del imperio es Europa. Ya no existe la URSS y siguen las guerras imperialistas en Oriente y en África. El presidente negro, Obama, con más ardor guerrero que sus antecesores, ha defraudado todas las expectativas por no darle una oportunidad a la paz.

Estos son sólo datos contrastables. Realidades que ni el autor ni la dramaturgia deberían omitir.

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