Washington ha sido la gran derrotadaSiria: ¿Fin de la partida? Se evidencia que el Ejército Sirio Libre es en realidad un invento franco-británico.

Eduardo Luque Guerrero 31/01/2014

El artículo fue publicado en la edición impresa de Mundo Obrero unos días antes del comienzo el día 22 de la Conferencia de Paz sobre Siria
El lugar es Montreaux, cerca de Ginebra; la fecha, el 22 de enero. Con toda probabilidad se realizará allí la II Conferencia Internacional sobre Siria. Están invitados más de 30 países. El escenario es bien diferente a la primera reunión, en junio del 2012. La derrota militar de la oposición es una evidencia; tanto es así que los combates entre los propios miembros de la oposición están permitiendo al ejército sirio el control territorial de amplias zonas. Especialmente, el cerco a los escasos bastiones de la oposición en Aleppo (segunda ciudad del país) será el centro de los combates en los días previos a la citada conferencia.

La guerra siria ha pasado por varias fases: la primera desde febrero del 2011 hasta la primera conferencia de Ginebra en junio de 2012 fue un montaje periodístico que perseguía la caída del gobierno. Los grupos militares de la oposición seguían directrices directas de la OTAN. Se trató de hacer creer que efectivamente había una revuelta popular. El Ejército Sirio Libre (ESL) fue la apuesta de occidente, aunque sólo era una etiqueta que describía algunos grupúsculos y algunos oficiales que habían desertado a cambio de substanciosas primas, mercenarios e instructores occidentales. Según fuentes de la misma oposición el número de desertores sirios dentro del ESL no superó nunca el 4%. Su primer dirigente, el coronel Riad al-Assad, fue nombrado porque su apellido infundía confusión en Occidente haciéndole pasar por un familiar enfrentado al propio presidente sirio.

La segunda guerra se extiende desde la reunión en París de los “Amigos de Siria” en julio del 2012 hasta la segunda conferencia de Ginebra en enero del 2014, una guerra de desgaste que pretende la destrucción del país y la rendición del gobierno. La penetración de más y más grupos salafistas auspiciados por Arabia Saudita, Qatar y Turquía, las derrotas militares a manos del Ejército Sirio y Hezbola arrebató el control al ELS hasta hacerlo desaparecer.

Se evidencia que el Ejército Sirio Libre es en realidad un invento franco-británico. Desde su creación el 29 de julio de 2011, el ESL no presentó ninguna alternativa política, más allá del derrocamiento del presidente Bachar al-Assad, nunca se manifestó a favor de la laicidad del estado, nunca habló de educación, de cultura o trabajo... Nunca formuló el menor esbozo de algo que se pareciera a un programa político alternativo. Su hombre fuerte, el coronel Selim Idriss, era un antiguo desertor del ejército sirio. A cambio de una jugosa prima de enganche (se han destinado más de 60 millones de dólares a comprar a los desertores sirios) dirigió teóricamente el grupo aunque acabó vendiendo material militar proporcionado por occidente al propio ejército sirio fiel a Assad y a los militantes de Al-Qaeda. Con el botín recogido se instaló en Qatar y finalmente en Turquía.

Nunca existió la supuesta revolución popular en Siria, sino una agresión externa orquestada a golpe de mercenarios y de miles de millones de dólares. La supuesta “revolución siria “protagonizada por desertores del ejército que, casi con las manos vacías se enfrentaban al tirano, no era sino una invención romántica destinada al consumo publicitario, tanto de los medios de la OTAN como de sectores de la izquierda, que han querido ver en esta retórica la realización de todos sus sueños.

La OTAN, Arabia Saudita y Qatar han creado la oposición siria. Su masa de maniobra está formada por mercenarios de Al Qaeda, fanáticos y en algún caso, como algunos militantes provenientes de Arabia Saudita, presos condenados a muerte o a largas condenas de cárcel por robo o asesinato. Cada día que pasa, con cada nuevo asesinato masivo cometido por los “luchadores por la democracia contra el nuevo sátrapa”, se hace más y más claro algo que veníamos afirmando desde el inicio del conflicto en Siria: que la “supuesta revolución “no es sino el último engendro de los servicios de inteligencia occidentales. Como en Libia, la “primavera siria” no es más que un montaje que ha necesitado de la colaboración imprescindible no sólo de los medios, que para eso cobran, sino del soporte intelectual y político de una pseudo-izquierda cada día más perdida, más desorientada, más ensimismada en otra cosa que no sean sus propios intereses políticos-electorales.

Aún es hora que intelectuales de una parte nada desdeñable de la izquierda europea encabezada entre otras rutilantes estrellas por Ignasi Ramonet (Ver Le monde diplomatique enero 2013. Nº 207)1 o Santiago Alba Rico, así como el coro de “intelectuales caviar”, agrupados bajo el altisonante nombre de “Intelectuales en defensa de la Humanidad”, muestren algún tipo de rectificación. Otra parte de la izquierda, alguna autoproclamda anticapitalista, ecologista o ecosocialista….) institucionalizada o con aspiraciones de serlo, miden toda acción política desde el cálculo de rentabilidad electoral; es decir aquello que los “medios “de propaganda definen como lo políticamente correcto.

Washington apoyará al Frente Islámico

Occidente se ha quedado sin pantalla protectora, sin cartas de negociación. Washington, desaparecido el ESL, desacreditadas otras opiniones, como la Coalición Nacional Siria o el Consejo Nacional Sirio apoyará al Frente Islámico, un grupo terrorista wahabí con apoyo saudí, implicado en ejecuciones y secuestros masivos. Los medios, para hacerlo aceptable, vuelven a recrear la imagen romántica de los desertores sirios ahora militantes del Frente Islámico.

Las matanzas a sangre fría de heridos de otros grupos tomados prisioneros, tal y como lo denuncian las propias agencias de la oposición, señalan bien a las claras cuál es la situación real en el campo de batalla.

La posición de EEUU demuestra también su enorme debilidad. La navegación de EEUU carece de brújula. Obama tiene una debilísima situación tanto interna como externa. Las derrotas militares en Afganistán e Iraq, el escándalo sobre el espionaje… Quiso intervenir en Siria pero no pudo, el presupuesto militar, entre otras consideraciones no hubiera permitido una intervención militar enormemente costosa y en absoluto segura. Ahora utilizan la retórica para ganar posiciones en las negociaciones, promoviendo el veto contra Irán. Mientras dejan caer que mantendrán el apoyo militar a la oposición. El patético presidente francés, representante de Israel en la mesa de negociaciones, asegura que puede atacar en solitario a Siria; las carcajadas resuenan en las cancillerías. La firme posición de Rusia, China y el apoyo de los países del BRICS a una solución política, ponen de manifiesto la nueva correlación de fuerzas que se está gestando. La Casa Blanca ha diseñado una política de reacción pero no de anticipación. La iniciativa diplomática rusa sobre Siria descolocó a Obama que encontró una salida para lavar su cara en la destrucción de las armas químicas y en paralelo en el acuerdo con Irán. Así se asegura un final de mandato mejor del previsto.

Hoy es impensable una nueva guerra contra enemigos como Irán, por ello y en giro copernicano ha ofrecido un principio de acuerdo al país persa.

La segunda conferencia internacional sobre Siria despierta tantas expectativas como preocupaciones. Porque en esta fase hay claros vencedores y claros derrotados.

El primer vencedor y el primer derrotado es el propio pueblo sirio, que tiene que sufrir en su cuerpo la destrucción de su país a manos de mercenarios extranjeros en una guerra de desgaste impuesta por nada. La incapacidad de Washington para proponer alternativas políticas a gobiernos que no le son afines acaba promoviendo el caos más absoluto.

Los otros tres grandes derrotados han sido Francia, Turquía y Jordania. Francia, que se ha convertido en la muleta de Israel, Arabia Saudita, Qatar (que han apostado enormes sumas por la caída del gobierno de al Assad). El presidente Erdogan, en Turquía, ha sido uno de los grandes promotores del ataque a su vecino. Las revelaciones de la prensa turca en torno a la corrupción facilitada por las enormes sumas de dinero enviadas a los grupos terroristas afines a Turquía, le pueden costar fácilmente el gobierno al partido en el poder. Jordania, punto de concentración de las milicias opositoras, padecerá con toda seguridad importantes movimientos sociales provocados por la guerra contra su vecino.

Israel se ha mantenido en un segundo plano, pero dando un apoyo logístico imprescindible, sobre todo en la zona de los altos del Golán, a las milicias de la oposición y siendo parte activa a nivel de inteligencia. La posición de este país se debilita, su aislamiento político preocupa ostensiblemente incluso a los sectores más "ultras". El Reino Unido ha mostrado sus flaquezas, su dependencia de Washington. La Unión Europea una vez más ha demostrado que no existe, como ya sabemos no es sino un grupo de acreedores y deudores. España se ha convertido en el "gran altavoz de la oposición terrorista”.

España no quiere perder baza

Los días 9 y 10 enero tuvo lugar en Córdoba una reunión de grupos de la oposición Siria para coordinar y decidir su participación en la conferencia de Ginebra. Nuestro ministro de exteriores, el señor Margallo, no ha tenido ningún reparo en reunirse y confraternizar con personajes perseguidos en muchos países occidentales con acusaciones gravísimas de terrorismo y delitos de "lesa humanidad”. El objetivo confesado por el ministro es “dejarles hablar y facilitar el camino hacia una plataforma unitaria que pudiese dialogar”. Nada de eso importa cuando lo que está en juego es la participación de grandes constructoras españolas en la reconstrucción de las infraestructuras devastadas por los mismos terroristas salidos de España en algunos casos.

Washington ha sido la gran derrotada. Su incapacidad para ganar la guerra ha visibilizado, como hemos dicho, su enorme debilidad frente a Rusia que ha demostrado que de nuevo hay que contar con Putin en el concierto internacional.

El presidente sirio es el gran vencedor: ha conseguido mantener la unidad del país y su forma de gobierno; va a la conferencia de Ginebra II como el gran vencedor. Hará pequeñas concesiones en algunos ministerios de forma transitoria, mientras eso le permita iniciar la reconstrucción del país y afrontar las elecciones presidenciales de este año, que con toda seguridad podrá ganar (los informes de la OTAN señalan que la aceptación popular hacia su presidente superará el 70%) Hezbola es también un claro vencedor, ha demostrado en su primera guerra ofensiva su capacidad militar para movilizar grandes masas de combatientes y tecnología de última generación como “Drones”, artillería, carros de combate o misiles guiados. Al mismo tiempo se ha rearmado de forma muy importante con elementos de alta tecnología. Irán es el otro gran vencedor, tras el acuerdo con Washington por el tema nuclear, el país persa se convierte de hecho en una potencia regional a tener en cuenta. Irán es otro de los grandes beneficiarios de la salida pacífica para Siria. El gobierno iraní no sólo ha ayudado a ganar la guerra sino que podrá pasar su petróleo y gas a través de Siria hacia el Mediterráneo.

Oriente Medio está en la frontera de una gran transformación. Los flujos de poder cambian, nuevas potencias regionales, nuevos actores, reclaman su lugar. El futuro de esta zona se dibuja con letras de sangre en las calles de Damasco.

Nota:
1. Es preciso apreciar las capacidades adivinatorios de Ignasi Ramonet cuando escribía: “Se puede estar en contra de la estructura actual de Naciones Unidas, o estimar que su funcionamiento deja mucho que desear. O que las potencias occidentales dominan esa organización. Son críticas aceptables. Pero, por ahora, la ONU constituye la única fuente de derecho internacional. En ese sentido, y contrariamente a las guerras de Kosovo o de Irak que nunca tuvieron el aval de la ONU, la intervención actual en Libia es legal, según el derecho internacional; legítima, según los principios de la solidaridad entre demócratas; y deseable, para la fraternidad internacionalista que une a los pueblos en lucha por su libertad.“

Publicado en el Nº 268 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2014

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