Brigada a PalestinaGaza, la prisión más grande del mundo Los ataques contra la población civil son prácticamente diarios, con asesinatos y destrucción de hogares casi a diario.

Marina Albiol Guzmán. Diputada de Esquerra Unida del País Valencià; Miembro del Comité Federal del PCE 11/02/2014

Marina Albiol ha participado en las brigadas UNADIKUM, que mantuvieron contacto con las diferentes organizaciones políticas y sociales de Gaza y realizaron varias acciones de protección a los campesinos para intentar evitar que el ejército de Israel no les disparara mientras recogían la cosecha.
«Sabemos muy bien que nuestra libertad es incompleta sin la libertad de los palestinos». Con estas palabras expresó su solidaridad con Palestina Nelson Mandela durante la celebración del Día Internacional de la Solidaridad con el pueblo palestino, en 1997. Fue el propio Madiba quien aseguró que Gaza vivía una situación de apartheid extremo que había convertido la Franja en la mayor prisión al aire libre del mundo. Esta situación, lejos de solucionarse con el paso de los años, ha ido empeorando como consecuencia del bloqueo a que se encuentra sometida la Franja de Gaza por parte del gobierno sionista de Israel y de los continuos ataques criminales contra la población civil e infraestructuras vitales para la supervivencia de la población. En palabras del propio Raji Sourani, abogado palestino que lleva defendiendo más de 37 años a palestinos víctimas del ejército israelí, “en los últimos siete años hemos padecido un bloqueo con el que no hay libre movimiento de mercancías ni de personas, por lo que podemos decir que Gaza es como una granja de animales donde todos estamos encerrados”.

En este pequeño territorio se hacinan más de 1,5 millones de personas, alcanzando una de las densidades de población más altas del mundo. Pese a no ser noticia destacada en los medios masivos de comunicación, los ataques contra la población civil son prácticamente diarios, con asesinatos y destrucción de hogares casi a diario. Existe, de hecho, una situación de sitio militar donde las víctimas caen siempre del mismo lado. Ante esta realidad, se hace necesario un movimiento de solidaridad internacional que contribuya a romper el bloqueo inhumano que padece la Franja de Gaza y acabar con la ocupación sionista del conjunto de Palestina.

La lucha internacionalista inherente al movimiento socialista que defendemos desde el PCE - IU nos hace ser solidarios con la clase obrera de los diferentes países del mundo y nuestra concepción marxista de las relaciones internacionales nos obliga a la lucha contra la opresión de los pueblos por parte del imperialismo. Por ello, nuestra postura frente a la barbarie practicada por el sionismo en los territorios palestinos debe ser contestada sin ambages, mostrando nuestro total apoyo al pueblo palestino.

Así pues, desde el PCE-IU hemos apoyado proyectos como Arca de Gaza, promovido por la Flotilla de la Libertad en cooperación con iniciativas internacionales, entre ellas Rumbo a Gaza dentro del estado español. Con este proyecto se pretende romper el inhumano a la vez que ilegal bloqueo que ejerce Israel sobre Gaza construyendo un arca, un barco con un triple objetivo: en primer lugar, revitalizar la mermada industria de construcción de barcos en Gaza, transmitiendo los conocimientos de los calafates a los más jóvenes. En segundo lugar transportar productos de manufactura palestina bloqueados en la actualidad y alcanzar acuerdos comerciales con compradores internacionales. Y en tercer lugar proporcionar conocimientos sobre el uso de equipos modernos de navegación a los marineros de Gaza.

Pero más allá de este triple objetivo, tal y como aseguran desde Rumbo a Gaza, se trata de una acción pacífica contra el bloqueo que Israel unilateralmente y sin justificación impone a Gaza.

La pasada primavera, una delegación de IU, con amplia presencia de camaradas del PCE, participante en las primeras brigadas internacionales UNADIKUM fuimos testigos directos de los riesgos que corren pescadores y agricultores por el simple hecho de intentar pescar o labrar sus tierras, aún respetando la infame zona de seguridad impuesta unilateralmente por Israel. Las trabajadoras y trabajadores son recibidas a balazos cuando intentan cosechar sus tierras y las barcas son perseguidas y aún hundidas antes de poder acceder a sus caladeros. Lejos de cualquier atisbo de solución, la situación actual no hace sino empeorar y los recursos más básicos para la alimentación, incluyendo la propia agua, son cada vez más escasos. Esta situación se ha visto agravada por el continuo cierre de la frontera con Egipto, cuyo gobierno actual no ha dudado en destruir los túneles por los que circulaba buena parte de las mercancías que permitían sobrevivir a cientos de familias gazatíes. Tanto han empeorado las cosas que el propio Sourani asegura que “hace dos décadas hablábamos de autodeterminación y de un Estado palestino; ahora, en cambio, hablamos del derecho a la vida, a la salud, al libre movimiento y a la comida. En Gaza estamos en la peor situación que hemos vivido nunca en nuestra historia”.

Por ello, a la vista de lo que viene ocurriendo en Palestina, debemos implicarnos tanto como nos sea posible en la lucha del pueblo palestino, codo con codo. Nuestra solidaridad debe entenderse como un acto de humanitarismo, pero también como un acto político, puesto que debemos atender la necesidad de una lucha común de la clase trabajadora y de los pueblos oprimidos frente a los centros de poder imperialistas. Tanto más cuanto que la opresión del pueblo palestino tiene su origen en los intereses geoestratégicos y económicos que tanto los Estados Unidos como la Unión Europea mantienen en la zona.

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