La Copa no retiró recursos de los presupuestos de Salud y Educación, que crecen cada añoLa COPA de 2014 en Brasil: desmintiendo rumores con los hechos reales Campaña de desinformación y pesimismo por parte de la oposición, con el apoyo central de los grandes medios, que busca desgastar al gobierno.

Partido de los Trabajadores de Brasil (PT) 12/05/2014

En los últimos meses, el gobierno Dilma y el PT han sido foco de una amplia campaña en la prensa y en las redes sociales contra la realización de la Copa del Mundo. Las críticas siempre pueden perfeccionar un proyecto, pero lo que atestigua Brasil en este momento, con repercusiones internacionales, es una campaña de desinformación y pesimismo por parte de la oposición, con el apoyo central de los grandes medios, que busca desgastar al gobierno. Esta campaña se utiliza de demandas justas de la población por mejoras en los servicios públicos para promover el discurso de la ineficiencia del Estado y de los gastos públicos. También se trata de despegar la realización del Mundial de Fútbol del gobierno federal, de forma tal que se lo critica pero simultáneamente se moviliza el sentimiento pro- Copa a favor de las ganancias de las grandes corporaciones. Nuestros amigos internacionales de sectores de la izquierda demuestran preocupación por las noticias difundidas sobre una potencial aprobación de una legislación que favorecería la represión de protestas y movimientos sociales, teniendo en vista las manifestaciones de 2013. Debido a esta amplia campaña de desinformación, quisiéramos compartir algunas informaciones con los partidos amigos en el exterior.

El argumento más frecuente en los medios es la afirmación de que el dinero de la Copa se va a gastar en estadios en detrimento de la salud y la educación. El Mundial tiene un presupuesto de casi 26 mil millones de reales. La construcción de estadios (8 mil millones) representa cerca de 30% de ese valor y no hay dinero del presupuesto de la Unión en los estadios, que fueron construidos con financiamiento del BNDES – Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, recursos locales y de la iniciativa privada. Cerca del 70% de los gastos de la Copa no son en estadios, sino en infraestructura, servicios y formación de mano de obra. Los gastos con movilidad urbana prácticamente se igualan a los de los estadios. Son 45 obras de movilidad urbana que priorizan el transporte colectivo. Proyectos que incluyen carriles exclusivos y vías para autobuses; estaciones, terminales y Centrales de Control de Tránsito; BRTs (Bus Rapid Transit); VLTs (Vehículos Livianos sobre Carriles). El gobierno federal invirtió más de R$ 8 mil millones es esas obras.

En cuanto a los aeropuertos, hubo inversiones de R$ 6,28 mil millones para mejora de infraestructura aeroportuaria en terminales de pasajeros, pistas y patios, y adecuaciones operativas. Los 21 emprendimientos de reforma y construcción de terminales de pasajeros aumentarán en un 81% la capacidad de recepción de pasajeros en los aeropuertos de la Copa. Además, esas mejoras en los aeropuertos se destinan también a los millones de pasajeros brasileños, que han aumentado de 30 a 100 millones de personas en la última década.

Según el Ministerio de Trabajo, en total, cerca de 700 mil empleos directos e indirectos remunerados fueron o habrán sido generados hasta junio. De acuerdo con un estudio divulgado por el Ministerio de Turismo, la expectativa es de que el Mundial tenga un impacto de R$ 30 mil millones en el PIB nacional. Para mayor información, visitar el sitio www.copa2014.gov.br.

La Copa no retiró recursos de los presupuestos de Salud y Educación, que crecen cada año. Destacamos la multiplicación de programas educativos, al igual que la ampliación de las guarderías y de la red básica; la expansión de la enseñanza técnica; la ampliación de plazas por medio de la construcción de nuevas universidades públicas federales y de los programas de financiación estudiantil; y el envío de 50 mil estudiantes a programas de grado y posgrado en universidades en el exterior, por medio del Programa Ciencia sin Fronteras. A esto se sumará, en los próximos años, la destinación del 75% de los royalties del petróleo y del 50% del Fondo Social del Pre-Sal a educación.

En el área de salud, se destaca el fortalecimiento del Sistema Único de Salud, con un programa de inversiones de R$ 15 mil millones en infraestructura de hospitales, aliado a un programa de incentivos para llevar médicos brasileños y extranjeros – a través de cooperación con la Organización Panamericana de Salud - OPAS – a regiones con mayor carencia de profesionales, sobre todo en las regiones y municipios con más vulnerabilidad social (Programa Más Médicos), así como la garantía de inversiones correspondientes al 25% de los royalties del Pre-Sal para el sector. En siete meses, el Programa Más Médicos alcanzó más de 6.600 profesionales participantes, en casi 40% de los municipios brasileños. Llegará a 13 mil profesionales hasta fines de 2014.

Resumiendo, el Mundial no les quitó recursos del presupuesto a áreas como salud, educación, transportes y seguridad pública. Los recursos para salud y educación aumentan cada año. Por ejemplo, el presupuesto del Ministerio de Educación subió de R$ 86,2 mil millones en 2013 a R$ 89,1 mil millones en 2014. El presupuesto de Salud para el año de 2014 será de R$ 106 mil millones, un aumento del 31% con respecto a 2011.

Reconocemos y apoyamos la pauta progresista de reivindicaciones presentes en las recientes manifestaciones. Después de todo, son también nuestras banderas históricas que, aunque a un ritmo menos rápido que el que desearíamos, estamos logrando implementar. Pero no aceptamos la instrumentalización de estas demandas legítimas por parte de sectores de la derecha que buscan precisamente retomar políticas neoliberales de desmantelamiento del Estado. Otro tema que se ha destacado en la prensa, sobre todo fuera de Brasil, se refiere a la posibilidad de aprobación de un proyecto de ley conocido como ley “antiterrorismo”, para cohibir actos de violencia en las manifestaciones. De hecho hay un proyecto en tramitación en el Congreso, propuesto por una comisión mixta de senadores y diputados, con el apoyo de sectores de la derecha y del área de seguridad pública. Por parte del PT, afirmamos que somos totalmente contrarios a cualquier iniciativa de legislación que dé lugar a la criminalización de movimientos sociales y a la acción arbitraria de la policía. Nuestro mayor problema en esa área no viene de manifestaciones durante la Copa, sino de la violencia estructural que ha atravesado a la sociedad brasileña a lo largo de siglos de desigualdad y criminalización de la pobreza.

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