Andalucía legisla el derecho a autodeterminar la identidad de géneroIU logra que la transexualidad no vuelva a considerarse una patología Supone reconocer la libertad individual para determinar el género propio de la persona, sin más trámites.

Pedro J. Ortega
Alba Doblas Miranda 14/08/2014

La despatologización de la transexualidad significa eliminar de raíz la obligación de las personas transexuales de tener que demostrar por la vía médica que sufren disforia de género -esto es, la contradicción entre su identidad sexual y el sexo biológico de su anatomía– y ha sido y es reivindicación histórica del colectivo transexual que se ha abierto paso en Andalucía.

Hace unos días el Parlamento andaluz aprobó la Ley Integral para la No Discriminación por Motivos de Identidad de Género y Reconocimiento de los Derechos de las Personas Transexuales que, además de suponer un paso adelante en la lucha contra la discriminación en todos los ámbitos, es una norma que ha roto los moldes hasta ahora establecidos por cuanto supone reconocer la libertad individual para determinar el género propio de la persona, sin más trámites.

Puede parecer ilógico -y lo es- pero la realidad es que hasta ahora la legislación nacional obligaba -y lo sigue haciendo- a las personas transexuales a someterse a los tratamientos hormonales para la reasignación de su sexo elegido por un periodo de dos años para optar, por ejemplo, al cambio de nombre. Condición sine qua non para acceder a ese tratamiento hormonal debía ser el estar diagnosticadas de disforia de género. Asociaciones de transexuales, y muy especialmente la asociación andaluza, han pedido acabar con este procedimiento por cuanto consagra, por la vía de la ley, la consideración de las personas transexuales como enfermas mentales.

Este retraso en el avance en la despatologización, tal y como recomiendan los organismos internacionales, ha venido motivado por la desgana de una socialdemocracia que, habiendo ostentado el poder necesario para ello, no han tenido la valentía de afrontar las reivindicaciones del colectivo. El miedo a que la derecha política y mediática, en el sacro santo nombre de la mentalidad social, se alzase contra una medida de este calado ha llevado al PSOE a no ponerla en marcha, cuestión que en Andalucía se demuestra falsa, pues la ley andaluza nace con el consenso de todos los grupos políticos y sin apenas controversia.

Frente a esto, IULV-CA ha sabido estar a la altura de las exigencias en un momento en el que la pérdida de derechos por decreto es una constante en este país y ha planteado como prioritaria esta Ley desde la entrada en el Gobierno de la Junta de Andalucía. Hace dos años que ALEAS, área de elaboración colectiva de Izquierda Unida para la libre expresión sexual, hizo un llamamiento para poner en marcha un texto inicial. A partir de ahí el camino ha sido largo pues el texto de partida, trabajado desde abajo con el colectivo trans, no fue reconocido por el PSOE por cuanto no incluía a las organizaciones LGTBI que tradicionalmente habían asumido las reivindicaciones de las personas trans pero que no habían dado el necesario impulso a la materialización de las mismas, mientras que IU ha apostado por un debate centrado en las necesidades exclusivas de estas personas, que poco tenían que ver con otras reivindicaciones generales del colectivo de gays y lesbianas.

En todo este proceso de conformación de la Ley ha quedado patente la vigencia del espíritu de Convocatoria por Andalucía por cuanto ha permitido a IU poner sobre la mesa su modo de operar, su filosofía ideológica y práctica. El trabajo canalizado a través de Aleas como área de elaboración colectiva ha permitido acompasar el trabajo colectivo de elaboración del texto y la movilización, santo y seña de estos espacios abiertos de IU y que se recoge en la fundación de Convocatoria por Andalucía, haciendo posible el encuentro entre organizaciones y personas beneficiarias, con nuestros planteamientos ideológicos y programáticos.

El camino no ha resultado fácil para IU pues el enfrentamiento ha sido constante contra muchos protagonismos de quienes querían seguir ostentando una lucha que no les pertenecía y con un partido, el PSOE, que desde el poder no estaba acostumbrado a la elaboración de una legislación de forma participada. IU ha luchado con el colectivo transexual y ha ganado la batalla aún con su escasa representación parlamentaria: lo llaman la ética de la convicción y la audacia política.

Publicado en el Nº 274-275 de la edición impresa de Mundo Obrero julio-agosto 2014

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