La prostitución, una forma de explotación que ha de ser abolidaSe reabre el debate de la prostitución La propuesta de Ciudadanos de regularizar la prostitución convertiría al Estado en el primer proxeneta.

Cristina Simó Alcaraz 13/07/2015

El debate de la regulación se reabre, una y otra vez, mientras la explotación sexual de miles de mujeres y niñas pobres sigue existiendo. La mayoría de la clase política y los gobiernos se ponen de perfil.

Hace pocos meses la Organización de Inspectores de Hacienda del Estado planteaba regular la prostitución con el fin de “luchar contra sus efectos adversos y aumentar los ingresos públicos”. Gracias a legalizarse la prostitución, se produciría un aumento considerable de cotizantes de la Seguridad Social.

En plena campaña electoral, este discurso se vio reforzado con el programa de Ciudadanos que llevaba claramente la legalización de la prostitución, aludiendo a los beneficios fiscales que obtendría el estado tras su regulación. Aunque de una fuerza política que ha sido impulsada por el sistema financiero para reconfigurar el espacio de la derecha no es de extrañar.

Albert Rivera, el líder de Ciudadanos anunciaba que con la regulación se podrían recaudar 6.000 millones de euros. Con ello propone que el estado se convierta en el primer proxeneta. Está claro que La industria del sexo pretende ampliar sus negocios con la explotación de miles de mujeres, si se legaliza la mercantilización de los cuerpos de las mujeres. Sin embargo si reglamentamos la prostitución, integrándola en la economía de mercado, estamos diciendo que esto es una alternativa “laboral” aceptable para las mujeres y si lo aceptamos ya no será necesario remover las causas, ni las condiciones sociales que llevan a las mujeres a ser prostituidas.

Por otro lado en Cataluña la CUP o la plataforma Barcelona en Común manifestaron su apoyo a la propuesta de legalización de la prostitución aunque rechazaron la propuesta de Ciudadanos. Para ellos la propuesta de regular la prostitución se justifica en defender los derechos de las “trabajadoras del sexo” aquellas que dicen ejercer la prostitución libremente, en nombre de la libertad. Pero el 90% de las prostitutas están ligadas a mafias que las traen de países de la Europa del Este y del Tercer Mundo. Por lo que hablar de libertad en estos casos es una justificación falsa. La regulación de la prostitución como una profesión refuerza la normalización de la prostitución como una “opción para las mujeres pobres”.

Este es un debate complejo y no debe tratarse a la ligera. La situación de alegalidad que viven las mujeres prostituidas, ni las protege jurídicamente ni se consigue que la prostitución disminuya.

Regular la prostitución legitima implícitamente las relaciones patriarcales: equivale a aceptar un modelo de relaciones asimétricas entre hombres y mujeres, establecer y organizar un sistema de subordinación y dominación de las mujeres, anulando la labor de varios decenios para mejorar la lucha por la igualdad de las mujeres.

Pero no podemos seguir de perfil ante esta lacra, que es la prostitución, una forma de explotación que ha de ser abolida y no una profesión que se tenga que reglamentar porque en definitiva es violencia de género.
Tarde o temprano, tendremos que legislar y escoger entre el modelo sueco que considera la prostitución como una violencia de género o bien el modelo alemán neoliberal.

En Alemania con la regulación, la demanda se ha incrementado y con ello el tráfico y las mafias para satisfacer las exigencias de este mercado. Alemania se ha convertido en el gran burdel de Europa en la que se explotan centenares de miles de mujeres, procedentes de los países más pobres. Pero si queremos construir realmente una sociedad en igualdad tenemos que apostar por la alternativa sueca que centra las medidas en la erradicación de la demanda, mediante la denuncia, persecución y penalización del prostituidor (cliente) y del proxeneta. Y en ningún caso se penaliza a las mujeres prostituidas, porque la prostitución se considera un aspecto de la violencia masculina contra las mujeres, niñas y niños. En definitiva se busca deslegitimar a los prostituidores, a los responsables de esta forma de violencia.

Desde una alternativa socialista cambiar el destino de las mujeres y hombres que están en situación de prostitución pasa por plantear un sistema económico justo y sostenible que incorpore en igualdad a ambos sexos. Cambiar su destino pasa porque los derechos de las mujeres dejen de ser de segunda y pasen a formar parte de verdad de los derechos humanos.

Es necesario erradicar el capitalismo como un sistema económico y social que genera estructuralmente explotación internacional, precariedad laboral, hambre y pobreza. Causas y origen de la mayor parte de la prostitución actual.

Publicado en el Nº 285 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2015

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