La disyuntiva con el eje nacional como articulador del discurso es campo abonado para la derecha y extrema derechaLas elecciones del 27 de septiembre en Catalunya

Jorge Torres Hernández. Miembro de la Secretaría Política del PSUCviu 20/10/2015

Unas elecciones con una participación histórica que raya el 77%, un debate polarizado entre un SI y un NO entorno la problemática nacional catalana. Unos resultados mediocres para la izquierda en su conjunto.

Así podemos valorar desde el PSUCviu rápidamente los resultados de las elecciones catalanas pasadas que se han dado finalmente en clave de una especie de “plebiscitarias”. Nos hemos topado con la candidatura unitaria de la derecha catalanista de signo independentista que junta a CDC con ERC y la llamada “sociedad civil”, es decir organizaciones de la órbita convergente y en menor medida de ERC, como son la Assemblea Nacional Catalana y Omnium Cultural, con 1.619.650 votos con un total de 62 escaños. Por otro lado, tenemos a la CUP que ha obtenido 336.093 votos y 10 escaños. Esto sumaría el SI a la independencia. Una mayoría de escaños, pero no una mayoría de los votos emitidos. Y esto se debe principalmente a que en Catalunya CiU nunca ha querido establecer una Ley Electoral Catalana que ayudase a tener una representación más proporcional. ¿Cómo ejemplo? Un diputado en Barcelona es hasta 2.5 veces más caro de obtener en votos, que no en Lleida.

Por el lado del NO tenemos a la gran fuerza emergente, Ciudadanos (Ciutadans) que ha obtenido 733.895 votos y 25 diputados y ha convertido el antiguo “cinturón rojo” en un “cinturón naranja” y estableciéndose como segunda fuerza parlamentaria del arco catalán. El PSC que aguanta la arremetida y podemos afirmar que Miquel Iceta ha reflotado y salvado un barco que se hundía, con 521.348 votos y 16 diputados. El PP que pierde voto y obtiene 348.043 y 11 diputados. Caso especial es el que se merece el antiguo socio de Convergència, Unió Democrática de Catalunya (UDC) se queda fuera del arco parlamentario pero obtiene nada más ni nada menos que 102.772 votos.

Catalunya Si Que Es Pot (CSQEP), la candidatura de las izquierdas plurales en Catalunya no ha obtenido los resultados que se esperaban y esto se debe a varios factores. Obtiene curiosamente más votos que ICV-EUiA por separado en las anteriores elecciones, con un total de 365.914 votos (de 358.857) pero pierde representación parlamentaria pasando de 13 a 11 diputados. Sin duda podemos decir que la participación no ha ayudado en este aspecto, sin embargo no podemos quedarnos en esta visión sesgada y simplista.

Es cierto que ha jugado en contra la polarización del debate electoral. Pero seamos sinceros: La unidad de ICV, EUiA, PODEMOS y EQUO no se ha traducido en un aumento significativo de los votos. Más allá de problemas logísticos y organizativos, el principal problema lo definiríamos como político: Ante unas elecciones presentadas en clave de elecciones plebiscitarias no se ha definido ni dejado claro el modelo de Estado. Que en la lista vaya gente tanto federalista, como confederalista o independentista y que este tema se haya dejado en “suspenso” provoca que el potencial electorado desconfíe de la propuesta planteada ante su falta de claridad. Si bien, podríamos decir que CSQEP se posicionaba en el NO, respecto a la propuesta de Junts Pel Si y la CUP por que se negaba la posibilidad de dar un apoyo a una Declaración Uniltarial por la Independencia (DUI) aunque se estuviera a favor de buscar los mecanismos para articular un referéndum legal y vinculante sobre el futuro de Catalunya en cuanto esto fuera posible. Pero más allá de esto, la propuesta defendida sobre modelo territorial era borrosa y nada clara. O al menos esa ha sido la percepción de la gente a la hora de ir a votar.

No podemos decir que haya sido una campaña cómoda. Primero por la composición de la candidatura, desde la elección del nombre, candidatos, línea gráfica y finalmente un programa ambiguo y que buscaba la mal llamada “centralidad del tablero” La falta de claridad de los elementos cruciales en el marco de la campaña. Luego los vetos (muchos de ellos absurdos) sobre todo por parte de PODEMOS a algunos ponentes en actos de campaña sumado a los problemas logísticos o la sensación que esta campaña alguno de los compañeros de coalición la vieran más como un simple paso hacia las elecciones generales y no se leyera correctamente la idiosincrasia de la política catalana en estos momentos, suma el resto.

Como partido vemos que los resultados plantean un escenario complicado, difícil y nada halagüeño para la izquierda y la clase trabajadora. Como puntos importantes podríamos resumir en:

Primero, el fracaso de Junt pel Si al no obtener mayoría absoluta y estar pendientes ahora de un posible pacto con las CUP para formar gobierno, unas CUP que se debaten internamente en un debate eterno dentro de las llamada “Esquerra Independentista” que se podría resumir en “Front Nacional” o “Front d’Esquerres”. Si las CUP aguantan el chantaje al que los medios serviles afines a CDC (un chantaje y acoso y derribo que se ha propiciado tanto al PSC como a CSQEP y que no pocos miembros de las CUP han promovido con su activismo). La derecha catalanista ha pasado de dar masajitos en la espalda a afilar los cuchillos con quienes ha considerado importantes para desactivar por la izquierda el voto a CSQEP. Si finalmente el NO de las CUP se mantiene y no se produce una versión catalana del “Tamayazo” es posible que nos veamos en un escenario de nuevas elecciones catalanas en unos pocos meses. Junts pel Si ya no sólo fracasa por no obtener mayoría absoluta, sino que el independentismo no alcanza el 50% de los votos emitidos, si bien se mantiene cerca y las propias CUP reconocen que en un escenario así no se puede declarar una DUI. En resumen, seguimos igual que antes y un debate estancado que seguirá posicionando el eje nacional como eje vertebrador del debate político catalán y posiblemente en un nuevo gobierno de CDC de forma “camuflada”.

Segundo, es el ascenso de C’s con un discurso nacionalmente opuesto al de Junts pel Si, pero programáticamente muy parecido y que encima podía enarbolar la bandera de “lo nuevo” respecto otras formaciones. Tenemos una mayoría de derecha aplastante en el Parlament, con un neoliberalismo incuestionado y podríamos decir que no pocos diputados de directamente extrema derecha que se encuentran en dichas candidaturas con representación parlamentaria.

Una tercer punto relacionado con el voto a C’s. Nos debería preocupar y mucho que la mayoría del antiguo voto Socialista, e incluso del PSUC, del cinturón barcelonés haya dado este apoyo a dicha formación. Pero haríamos mal en insultar y menospreciar al votante de C’s, calificándolos con adjetivos gratuitos sin entender el proceso que se está viviendo en Catalunya. Este proceso es cierto que agita la consciencia nacionalista catalana hasta niveles insoportables, pero también está haciendo lo mismo con la gente a la que la composición del nuevo cuerpo nacional catalán excluye tachándolos de “espanyols”. Estos sectores de la población en unas elecciones con la disyuntiva del SI o del NO, se han lanzado a los brazos de quienes más claramente proponían una alternativa al SI de Junts pel Si y han sabido, igual que ellos, jugar con los corazones y los sentimientos de pertenencia de una gente que por la oficialidad catalana son “extranjeros” en su propia tierra. Podemos afirmar que , se alcance o no la independencia de Catalunya, un elemento visible del llamado “procés” es la división en dos de la población catalana y esto es el jaque mate a la gran contribución del PSUC durante el Franquismo y los años de la transición. Es sin duda alguna un retroceso de magnitudes que todavía no somos capaces de entender su magnitud y su alcance.

Las prioridades que nos marcamos como PSUC tienen como eje el evitar que el voto que ha ido a C’s se consolide, así como recuperar una parte del voto a CUP que no es independentista pero se ha ido por otros motivos sobre todo en lo relacionado a lo borroso y nada claro de un discurso en el que las CUP si han sabido marcar un perfil anticapitalista. El plantear la agenda social como eje prioritario de discurso en la política catalana, que se vuelva a hablar de los problemas del empleo, de la situación de las familias en Catalunya, de los recortes masivos y salvajes en sanidad y educación que siguen al orden del día o de la corrupción generalizada de la mayoría de nuestras instituciones que queda sin castigo y los criminales impunes libres y en sus casa. Porque ya hemos visto y probado empíricamente que la disyuntiva con el eje nacional como articulador del discurso es campo abonado para la derecha y extrema derecha y la retroalimentación de nacionalismos cada vez más agresivos, racistas y xenófobos. Sostenemos que Catalunya como nación tiene derecho a poder decidir su futuro, pero nos posicionamos contra la independencia de la misma y defenderemos una propuesta federal y republicana para la hermandad de Catalunya y el resto de España.

Publicado en el Nº 289 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2015

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