Debate de futuro de la izquierda

Conformemos un Partido digno de llamarse Comunista

Jesús Caballero Soler. Militante del PCE en Aragón 15/02/2016

En experimentación científica, las cosas no se hacen sin razones o sin objetivos claros. Me explicaré: Cuando se diseña un experimento, el planteamiento no es “Voy a hacer esto a ver qué pasa”. El planteamiento que se hace es: “Tengo esta hipótesis, que no sé si es cierta; voy a hacer esto, PARA comprobar si mi hipótesis es cierta o falsa”. Es decir: La ciencia, los experimentos científicos se hacen para algo, Con un motivo, con un objetivo concreto. Es la única forma de saber si la teoría que queremos poner a prueba es a ciencia cierta comprobable, verídica en sus conclusiones y reproducible. Es lo que llamamos “método científico”.

Pues bien, Karl Marx, Engels y muchos otros y otras, sentaron la base de la aplicación del método científico al devenir histórico fundando el materialismo dialéctico, entendido este como una herramienta de análisis certero de la sociedad y de elaboración de propuestas para intervenir en ella. Yo me considero materialista dialéctico y mi partido, el PCE, también la usa, aunque esta herramienta, el materialismo dialéctico como tal, no aparezca reflejada de forma explícita en nuestros estatutos.

Esto, entre otras cosas y sin ánimo de sentar cátedra, quiere decir que la militancia comunista del PCE, a la hora de emprender una serie de acciones políticas, estas deberían ir encaminadas a un objetivo prefijado y evaluable.

Cuando alguien busca un cerrajero, si ve en la guía un anuncio que ponga “Cerrajería Fulanez”, lo mirará. Ya, si los Fulanez son realmente cerrajeros, la estrategia es perfecta. Pues bien, este ha sido, en mi opinión uno de los problemas que el PCE ha tenido: Mantener siglas, herramientas y denominación, pero “ocultar” los principios y propuestas que nos definen como marxistas mientras ejercíamos y desarrollábamos toda una batería de propuestas, no solo, pero sí esencialmente electorales, que se situan en el campo ideológico de la socialdemocracia. Ojo. Creo que IU, y el PCE en IU, hemos sido los abanderados, muchas veces los únicos de políticas de denuncia de la injusticia y las propuestas en defensa de los trabajadores, pero una cosa es asumir con orgullo esta realidad y otra, bien distinta es decir que esa praxis era comunista.

¿Qué propuestas son las que debería oír una persona, una limpiadora, un camarero, una becaria, un militar, una ganadera, un científico... para identificarlas como “comunistas”? No es una utopía. Nuestros maestros, Marx, Lenin, Zetkin, Luxemburgo, Guevara, Gramsci... nos lo dejaron claro, al menos en sus grandes líneas.

Podríamos definir una serie de elementos que un Partido que se llame “Comunista” debería defender.

- Acabar con la propiedad privada de los medios de producción, vía por la cual los propietarios capitalistas roban el fruto del trabajo obrero, sustituyéndola por la propiedad social de los Medios de Producción, entendido “social” como el conjunto de la Clase Obrera, bien a través de un Estado que se defina por su defensa obrera y en el cual los Trabajadores puedan intervenir de forma efectiva, o bien directamente propietarios de los mismos.

- Una sociedad que busque siempre la excelencia en el desarrollo material, técnico, humano y científico, colocando en el centro de tal desarrollo al género humano.

- Economía planificada que garantice la cobertura de las necesidades de desarrollo social, humano, técnico y científico del conjunto de una sociedad, sin exclusiones. En esta sociedad, no habrán de existir las Clases Sociales fruto del igual acceso a los frutos del trabajo social colectivo, según el principio de que cada persona aporte a la sociedad lo que pueda aportar y reciba de la misma no que precise para cubrir sus necesidades de desarrollo.

- Eliminación de toda forma de explotación, de toda forma de opresión, contra toda manifestación de la injusticia, contra todo ejemplo de preponderancia de un poderoso sobre un colectivo de débiles.

- Una sociedad sin contradicción entre valor de uso y de cambio. Una sociedad en la que el dinero quedaría superado como elemento de intercambio diferido y superado por tanto el fetichismo de la mercancía y la alienación propia de la forma capitalista.

En nuestro caso, el objetivo último, sería el derrocamiento del Capitalismo y su sustitución por un gobierno obrero que garantice la justicia, la igualdad y la solidaridad total entre las personas, es decir, por el Socialismo.

Convenimos en que hay objetivos intermedios en este camino al socialismo. Algunos de estos, son la toma de conciencia de Clase del Pueblo Obrero, la consolidación de derechos básicos, la acumulación de fuerzas anticapitalistas, la autodeterminación de los Pueblos o la toma del poder institucional burgués. En todo caso, hemos de hacernos la pregunta científica: El PCE,(y en menor medida para este debate IU o la confluencia electoral en la que estemos), la lucha en las calles, la militancia... ¿Para qué? Como respuesta propongo los objetivos que acabo de exponer.

Una vez aclarado esto, se hace imprescindible el desarrollo de una estrategia para lograrlo y de una (o varias) tácticas que permitan llevar adelante esa estrategia. Y aquí es donde yo veo nuestro problema. He leído los informes de los máximos órganos de dirección del PCE y creo en lo que ellos se dice. Por ejemplo, cuando en Informes al C.F, decimos “En lo táctico, el trabajo del PCE se dirige a la profundización del conflicto social por medio del impulso de un ciclo de movilizaciones masivas y unitarias en contra de los programas de ajuste, para en lo estratégico, conseguir que la superación del sistema heredero de la transición se realiza en un sentido democrático, social y anticapitalista, es decir, hacer frente al intento de restauración borbónica, para desde su derrota, abrir un proceso constituyente en torno a un eje federal y republicano, en lo que hemos llamado Alternativa Social Anticapitalista y Democrática que en sus aspectos económicos hemos venido definiendo desde 2010 y en sus aspectos políticos e institucionales se planteó en la I Conferencia Republicana del PCE, que deberían ser actualizados”, estoy plenamente de acuerdo con lo dicho. O con lo que se dice en el Informe al C.F. De junio de 2015: “Como objetivos del debate, entendemos que se debe dar respuesta al reto de resolver el actual momento de la contradicción entre
Capitalismo/Imperialismo y Liberación de los Pueblos/Construcción del Socialismo en beneficio de la mayoría social trabajadora, y hacerlo desde el marxismo como marco ideológico de referencia, y la organización de un bloque social y político como instrumento de la acción política.”
Comparto igualmente la conclusión de ese epígrafe de realizar una conferencia ideológica del PCE para aclarar estos aspectos y la voluntad, bien razonada de crear un Bloque social y Político frente al capitalismo y garantizar la presencia del PCE en todas las caras del conflicto social.

En agosto de 2015, el PCE afirmó que su apuesta por las “candidaturas de Unidad Popular” es central en lo táctico en este período preelectoral para que las elecciones “las pierda el bipartidismo”. También comparto esa consideración táctica, pero usaré lo dicho allí manifestar algunas de mis dudas.

No hay duda de que la apuesta del PCE por avanzar hacia los márgenes del sistema, incluso excediéndolos hacia la construcción socialista, es nítida, al menos en lo expresado en los informes aprobados. Ahí están para quien quiera leerlos y comprobarlo. Es pues, en mi opinión, en la Dirección Política en donde hemos de buscar las razones por las cuales da la sensación, presente en muchos camaradas, de no tener un rumbo estratégico claro, o acaso existente.

Llama la atención el contraste entre la progresiva calidad y profundización de los análisis de los informes y la escasa potencia táctica/ejecutiva que de ellos se ha derivado. ¿Cómo vamos a hacer un Bloque social y Político Alternativo si dedicamos nuestros mayores esfuerzos a la concreción de candidaturas electorales que, ni tienen garantizado un apoyo popular masivo ni poseen una voluntad política de oponerse al Capitalismo? Entiendo que esto se haga, comparto sus objetivos en lo táctico, pero no puedo comprender que este mismo sea el objetivo estratégico. Si nuestra voluntad es la de aglutinar a las fuerzas anticapitalistas, dos cosas, que no se están haciendo, aparecen como esenciales:

1.- Análisis del final de la alternativa socialdemócrata/institucional al capitalismo. La derrota/traición de SYRIZA en Grecia, han demostrado esto: que la mejor alternativa socialdemócrata que se ha visto en Europa desde la II Guerra Mundial, la más trabajada, con unas bases sólidas, un programa nítidamente de izquierdas y apoyo popular, ha sido totalmente laminada por un capitalismo que no parece haber agotado mas que los primeros cartuchos. Desde esta perspectiva, la alternativa electoral no puede ser ya socialdemócrata.

2.- Iniciar, seria y públicamente, desde el reconocimiento del punto anterior, y de haber apostado tres décadas por el, contactos con fuerzas y organizaciones que se reconozcan en ese discurso, entendiendo que algunas de estas, cuya actitud pueda ser con justicia más o menos criticable, no lo han abandonado nunca y poseen cierta legitimidad en la crítica al PCE, que debe ser, en todo caso uno de los motores de esa unidad anticapitalista. Para que no queden dudas, me refiero explícitamente a otros Partidos Comunistas con los que, si bien no podremos tener una unidad de acción a corto y medio plazo, sí podremos concretar puntos de acción unitaria sobre la cual construírla estratégicamente.

3.- Las estructuras de gestión capitalista en Europa, la UE y el €, así como la estructura militar de defensa capitalista, la OTAN, no son ninguna respuesta, ni pueden ser gestionadas de forma alguna con “una prespectiva social”. Para un Partido Comunista, solo cabe la propuesta de salida unilateral de las mismas. Para ello debemos, tras explicitarlo, desarrollar los mecanismos que hagan posible que tal propuesta cuente con un plan alternativo de contingencia que haga esta salida lo menos lesiva posible para la Clase Trabajadora.

Considero clave el XX Congreso del PCE. Necesitamos, con urgencia, rearmarnos en lo ideológico, con lo mejor de nuestras tesis clásicas, plenamente vigentes, con la interpretación de las mismas en las realidad concreta del aquí (España-UE-Capitalismo) y ahora (Contrarreforma reaccionaria) en el que nos encontramos. Considero de vital importancia asimismo ser capaces de hacer que estas tesis, bases ideológicas sean entendidas y asumidas por, al menos, toda la militancia comunista, para que estas puedan ser expuestas de forma clara y comprensible a una Clase Trabajadora “en sí” que cada vez más, se encontrará en disposición objetiva de entenderlo, si es que hay quien se lo explica: Compañero, pan para tus hijos, sí, porque el Capitalista te lo roba; Compañero, oportunidad de planificar tu vida, sí, porque el sistema te lo impide; Compañero, no tendrás que preocuparte por tener vivienda, sanidad, educación, pero solo si luchas por ello frente a los que solo quieren enriquecerse con ellas.

En cuanto a la opción electoral, no dudo de la relevancia de garantizar una alternativa electoral que pueda, de forma efectiva, plantar cara a los actuales gestores del capitalismo, el bloque PPSOECs. Por el contrario, comparto esa necesidad táctica, pero creo que no hay una estrategia clara de para qué queremos evitar esa victoria. Sí, se dice con acierto que se desea evitar un cambio lampedusiano, “que todo cambie para que nada cambie” y lo comparto, pero temo que, carentes de una ideología firme, carentes de unos objetivos a medio plazo para tales estructuras, una hipotética (cada vez más lejana) victoria, no supondría otra cosa que una gestión social del sistema, sin voluntad alguna de su derrocamiento. Sin otra visión estratégica que la confianza un tanto irracional en que de esa unidad de personas despolitizadas surja una mayoría estructural anticapitalista, estamos abocados al fracaso y la decepción a medio plazo que derivará del oportunismo vacío que ello habrá supuesto. El papel de los comunistas en las instituciones burguesas, no debe ser otro que el de ejercer la denuncia del carácter de Clase de las mismas. Dificilmente desde la participación en gobierno alguno se podrá ejercer esta crítica.

En otro orden de cosas, sin incorporar a la Clase Obrera (a toda, la clásica y la nueva) al proceso de construcción de unidad popular (la de verdad, la que representa a una entidad hegemónica en el Pueblo Trabajador) de forma activa, seremos un tigre de cartón. Es vital avanzar desde el orgullo de nuestras propuestas en la construcción del teorizado bloque anticapitalista que sea capaz de darle una salida anticapitalista a una crisis sin la cual el Sistema va a salir muy reforzado, sean cuales sean quienes lo gestionen, durante décadas.

Por otro lado, manifiesto otra incomprensión. No entiendo la razón de no “elevar el tono” retórico en nuestras manifestaciones públicas, tanto de
nuestros representantes institucionales como en nuestras declaraciones orgánicas. Creo sinceramente que se puede perfectamente dar pasos adelante en la expresión pública del rechazo al sistema y a nuestro papel en el. Le confiero la mayor importancia a la expresión pública de nuestras propuestas explícita y seriamente, expuestas de forma asertiva, pero orgullosa. Le confiero la mayor importancia a acabar con la imagen simpática de los comunistas en las instituciones. No es cortesía para con los rivales sonreir, sino desconsideración con los desahuciados, con los parados, con los precarios. Estemos serios, porque nuestra Clase esta sufriendo. Muriendo.

Llevamos banderas republicanas por doquier. Perfecto pero, ¿por qué no expresar en cada ocasión nuestro rechazo explicito a un Estado en el que participamos para lograr su superación? ¿Por qué no empezar a recordar que somos la Clase Trabajadora los que generamos la riqueza de la que el empresario se apropia? ¿Por qué no aclarar que la Banca Pública o las nacionalizaciones de sectores estratégicos que (muy acertadamente) defendemos, no son otra cosa que la base de la recuperación de la capacidad del Estado de Planificar la economía?

Estas reflexiones las hago desde la más absoluta implicación con el PCE y su devenir. Porque milito en el PCE, porque creo en su papel histórico y en su modelo organizativo y desde el máximo respeto, me atrevo a ejercer la autocrítica. Entiendo lo superficial y lo limitado de mi reflexión, muchas cosas quedan por hablar, por concretar. Queda definir estratégicamente cómo avanzamos a esos objetivos, pero creo que los expuestos son elementos esenciales para algo que creo vital: Reforzar en el XX Congreso al PCE, que está llamado a ser el núcleo fundamental que interprete la realidad para transformarla. Posiblemente, no nos enfrentamos a un periodo revolucionario, pero sí que creo que nos enfrentamos a un riesgo de deriva explícitamente fascista del Capitalismo. El PCE, debemos estar a la altura de las circunstancias y, si nos creemos que la salida a la crisis, será anticapitalista y popular o no lo será en absoluto, debemos poner toda la carne en el asador para que ese PCE sea efectivamente el motor, o uno de los motores fundamentales del cambio.

Retomo, para terminar, el inicio de mi reflexión, lanzando una hipótesis científica, susceptible de ser validada en un futuro: Si no avanzamos pronto y con firmeza en Ia consolidación de un PCE revolucionario, las bases militantes del Partido, mis camaradas, nos veremos abocados a Ia irrelevancia y, a media plaza a carceles y cementerios.

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