#SalvemosLaMundialCrónica de una movilización ciudadana en Málaga contra el urbanismo especulativo Nuestro compromiso, como concejales comunistas, es la defensa del patrimonio arquitectónico y artístico como bien público, y de un urbanismo responsable y sostenible al servicio del interés general.

Eduardo Zorrilla Díaz. Portavoz del grupo municipal Málaga para la Gente 19/07/2016

Dinero público, procedente de fondos europeos supuestamente destinados a proyectos de desarrollo urbano sostenible, se destina a que un promotor pague con él sus obligaciones incumplidas con una administración pública y, de paso, una entidad bancaria consiga tapar el agujero creado por el impago de ese promotor.
En febrero de 2008, el Ayuntamiento de Málaga y la promotora Braser firmaron un convenio urbanístico cuya finalidad, se decía, era “encontrar una vía de regeneración de la zona” de Hoyo Esparteros, una zona muy degradada del centro de Málaga que acumulaba más de veinte años de abandono.

La gran apuesta del gobierno municipal de Málaga del Partido Popular para la regeneración de esta zona, se basaba en este convenio que preveía ejecutar un hotel de una categoría mínima de cuatro estrellas, proyectado por Rafael Moneo, un arquitecto de reconocido prestigio. Para ello, el Ayuntamiento se comprometía a aumentar la edificabilidad en la zona, haciendo posible construir un edificio de diez plantas donde antes sólo se permitían cinco.

La ejecución de este proyecto suponía la desaparición del palacete de los condes de Benahavis, edificio conocido como “La Mundial”, encargado por Isabel Loring Heredia, perteneciente a una de las familias más ilustres de la burguesía malagueña del XIX, y realizado por el más prestigioso arquitecto malagueño de ese siglo, Eduardo Strachan Viana-Cárdenas, autor de los proyectos de los edificios de la calle Larios. Inexplicablemente, la Junta de Andalucía derogó la protección arquitectónica de este edificio histórico en 2008. El proyecto también suponía la desaparición de una parte significativa del trazado del conjunto protegido del centro histórico, como la calle Pasillo de Atocha o la singular plaza triangular de Hoyo de Esparteros, construida en 1728. Los colectivos defensores del patrimonio e Izquierda Unida siempre nos opusimos a este proyecto especulativo y depredador de nuestro patrimonio histórico, cultural y arquitectónico.

A cambio del aumento de edificabilidad, la promotora debería pagar al Ayuntamiento de Málaga los aprovechamientos urbanísticos que le correspondían como propietaria del suelo, así como el 10% de cesión obligatoria, y aportar aval bancario por el 7% de los costes de urbanización.

El Ayuntamiento cumplió su parte de este convenio especulativo y, en abril de 2012, se aprobó definitivamente la Modificación de Elementos del PEPRI-Centro, con las nuevas determinaciones urbanísticas que autorizaban la demolición del palacete de los condes de Benahavis, la apropiación de la calle Pasillo de Atocha por el promotor y la transformación de la plaza diociochesca de Hoyo de esparteros. Sin embargo, la promotora, tras ocho años desde la firma del convenio de Hoyo Esparteros, no ha cumplido ni uno solo de los pagos a los que resultó obligada, y tras varios aplazamientos y requerimientos, su deuda con el Ayuntamiento asciende ya a 7,3 millones de euros con los intereses y recargos. Adeuda también unos ocho millones de euros al BBVA por un préstamo suscrito en 2008 y que garantizó con sus propiedades en el sector. E incluso adeuda al Ayuntamiento varias anualidades del IBI que le corresponde como propietaria.

Pero lo que es aún peor, no se ha cumplido el interés general que supuestamente justificó la firma del convenio. Esta zona del conjunto del centro histórico de la ciudad sigue en el limbo y en el mismo estado de abandono que sufría desde años antes de su firma, aumentando día a día su degradación urbanística. Es más, visto el incumplimiento reiterado y flagrante del promotor, y su incapacidad para desarrollar el proyecto, no hay perspectivas de regeneración de la zona en los próximos años.

Nos encontramos, pues, ante una operación especulativa “de libro”. Una promotora compra unos suelos de una zona degradada del centro con el objetivo declarado de regenerarla. Con la “coartada” de la firma de un arquitecto de renombre, plantea la construcción de un edificio de diez plantas, logrando del ayuntamiento el aumento de edificabilidad, y de la Junta la desprotección de un edificio monumental que hasta entonces estaba protegido. No paga al banco el crédito que garantiza con sus propiedades en la zona, ni paga al Ayuntamiento las contraprestaciones pactadas en el convenio, y hasta deja de pagar el IBI. Y busca, con poco éxito, un “inversor” que sea capaz de desarrollar el proyecto que ella no puede, consiguiendo en ocho años varios aplazamientos “indulgentes” de sus obligaciones por parte del Ayuntamiento.

Pero además, toda esta operación especulativa se llevaría a cabo gracias a la aportación de fondos europeos, en concreto, los fondos Jessica-FIDAE. Se trata de un Fondo cofinanciado por el FEDER y el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) y operado por el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Esta iniciativa del IDAE cofinanciada por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional es un fondo para la financiación de proyectos de eficiencia energética y energías renovables, "Una manera de hacer Europa", según proclaman.

El BEI ha seleccionado a tres gestores para canalizar la financiación hacia los beneficiarios finales. Estos gestores son: Ahorro Corporación Financiera, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y Banco de Santander. En el caso de Málaga la operación se realiza actuando como entidad mediadora Ahorro Corporación Financiera, una entidad de intermediación financiera, cuyos accionistas son catorce entidades financieras entre las que se encuentra el BBVA.

La promotora Braser ha llegado a un acuerdo con la sociedad de capital riesgo Ahorro Corporación Financiera por el que ésta le inyectaría una gran parte del dinero que necesita para poder financiar las obras del proyecto de Hoyo de Esparteros y cumplir con los pagos que aún tiene pendientes con el Ayuntamiento. Esta inyección se haría mediante la adquisición de parte de los derechos urbanísticos de la operación -no más del 25%- y con la aportación de un préstamo, a devolver en un plazo de no más de 15 años, soportado con el denominado Fondo Jessica FIDAE, un canal de financiación de proyectos tanto públicos como privados tras el que está el Banco Europeo de Inversiones y que Ahorro Corporación gestiona en la región andaluza mediante AC Jessica Andalucía. Es decir, actúa como mediadora en la obtención de los Fondos Jessica la sociedad Ahorro Corporación Financiera, una sociedad participada por el BBVA que es la más interesada en tapar con estos fondos europeos un agujero de ocho millones de euros que le provocó el impago del promotor.

En conjunto, la operación de Hoyo de Esparteros obtendría por esta vía una aportación de unos 15 millones de euros de financiación sustentada por Europa que se completaría hasta un total de 26 millones de euros con un crédito facilitado por una entidad bancaria española y que, según Braser, ya está igualmente acordado. Dinero público, procedente de fondos europeos supuestamente destinados a proyectos de desarrollo urbano sostenible, se destina a que un promotor pague con él sus obligaciones incumplidas con una administración pública y, de paso, una entidad bancaria consiga tapar el agujero creado por el impago de ese promotor. Y todo ello para llevar a cabo una operación especulativa y depredadora del patrimonio histórico de la ciudad que se ha mostrado incapaz de regenerar, urbanística y económicamente, la zona.

Ocho años después de la firma del convenio urbanístico, la gran apuesta del Alcalde para el desarrollo urbanístico de la zona de Hoyo Esparteros ha fracasado estrepitosamente. Se abre ahora una clara oportunidad de repensar una nueva ordenación para el desarrollo de una zona muy degradada de la ciudad. De plantear un proyecto viable y consensuado capaz de regenerar urbanística esta zona del centro histórico, que incluya la rehabilitación del edificio de “La Mundial” y la conservación del trazado y los valores arquitectónicos e históricos de la zona, y que sea motor de la reactivación social, económica y turística de una parte muy importante de nuestro centro histórico. Esta es la reclamación de los numerosos colectivos y personas defensoras del patrimonio cultural que integran la Plataforma ciudadana en Defensa del Hoyo de Esparteros (#SalvemosLaMundial), que en los últimos meses ha incrementado la movilización con una mayor respuesta ciudadana que la que nadie esperaba.

Por todo ello, el Pleno del Ayuntamiento, a propuesta del grupo municipal de Izquierda Unida-Málaga para la Gente (integrado por dos ediles militantes del PCE), acordó resolver el convenio urbanístico de Hoyo de Espartero, con petición de daños y perjuicios a la promotora por sus reiterados incumplimientos, así como el impulso de una nueva ordenación urbanística del ámbito de Hoyo de Esparteros. También conseguimos que el resto de grupos municipales secundaran nuestra oposición a la aprobación del Proyecto Urbanístico presentado por el promotor, bloqueando la posibilidad de obtención de los fondos Jessica-FIDAE. Con ello no hemos hecho sino dar voz en la institución a la movilización ciudadana de los colectivos y personas defensoras del patrimonio.

Es por ello que el promotor, en su ánimo de amedrentar a toda la oposición, nos ha interpuesto demanda de conciliación, previa y necesaria a la interposición de la querella por injurias y calumnias que anuncia. Parece desconocer que a los concejales comunistas no se les puede amedrentar ni con amenazas de querellas ni con cosas peores.

Nuestro compromiso, como concejales comunistas, es la defensa del patrimonio arquitectónico y artístico como bien público, y de un urbanismo responsable y sostenible al servicio del interés general. Y desde luego, nuestra oposición indoblegable al urbanismo especulativo y a la utilización de los fondos públicos para hacerlo posible.

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