Claves de la investidura de Mariano RajoyEra posible expulsar del gobierno al Partido Popular Alguien temía que fuera posible un gobierno fuera de la lógica del Ibex 35, y esa es la responsabilidad que algún día tendrán que explicar

José Luis Centella Gómez 18/11/2016

Felipe González, el Ibex 35, Felipe de Borbón, duermen tranquilos, ya tenemos a Mariano Rajoy reelegido presidente del Gobierno y además lo tenemos gracias a los votos de Ciudadanos y a la abstención del PSOE. Por fin, después de años el representante en España del gran capital latinoamericano ha conseguido el Pacto de Estado que tanto ha buscado.

De esta forma el pasado 29 comenzó una nueva legislatura con un viejo Presidente que seguirá más pendiente de los juzgados que del Gobierno, con un Partido cada vez más enmarañado en cuestiones de cada vez menos presunta corrupción y cada vez más ligado a las tramas que han llevado a este país a la ruina económica y ética.

En las dos elecciones celebradas, tanto en diciembre de 2015, como en junio de 2016, la realidad es que una mayoría de votantes se agruparon en Partidos que habían proclamado el rechazo a las políticas que Mariano Rajoy había desarrollado desde 2011. Sin embargo ese electorado que había votado para sacar al PP del Gobierno se va a encontrar con que su voto va a servir precisamente para todo lo contrario, y luego alguien se quejará de que se les grite en la calle que no los representan.

La primera pregunta que hay que hacerse es si esto era inevitable, porque si era inevitable, para qué haber esperado tanto, para qué haber organizado todo el escándalo que se ha organizado en torno a la abstención del PSOE; debería haber bastado con avanzar los argumentos que desde la tribuna del Congreso los portavoces de Ciudadanos y del PSOE presentaran para ahorrar a la ciudadanía estos meses de espera.

Pero es que la respuesta para mucha gente es que no era inevitable. Y precisamente porque era evitable se ha organizado toda una operación para forzar la abstención del PSOE. Precisamente porque era evitable se han saltado todas las formas y han reventado la posibilidad de que hubiera un gobierno alternativo al que se constituyó el pasado 29 de octubre.

Lo lógico, lo natural, era haber dejado a Pedro Sánchez, explorar la posibilidad de un gobierno alternativo, haber planteado, al menos, formalmente esa posibilidad y en el caso de que esa posibilidad hubiese fracasado, entonces era cuando se debería haber planteado la disyuntiva entre nuevas elección o abstención, pero alguien ha tenido miedo, alguien ha tenido pánico de que cuajara esta posibilidad, difícil, nadie lo niega, pero posible, de un gobierno basado en los puntos en común de distintas fuerzas que se habían comprometido ante el electorado a sacar a Mariano Rajoy de la Moncloa y al PP del Gobierno.

Haber utilizado el acoso y el derribo de la dirección del PSOE para reventar el Comité Federal en el que Pedro Sánchez estaba dispuesto a presentar una propuesta concreta de cómo quería articular esa posible mayoría, en base a un programa de mínimos, es la más evidente demostración de que alguien temía que fuera posible un gobierno fuera de la lógica del Ibex 35, y esa es la responsabilidad que algún día tendrán que explicar quienes han forzado hasta el máximo las circunstancias para que hoy Mariano Rajoy siga en la Moncloa.

La gran paradoja de la elección de Mariano Rajoy presidente del Gobierno gracias a la complicidad del PSOE, es que hay mayoría parlamentaria para derogar las leyes que el PP aprobó con su mayoría absoluta, muchas de ellas recurridas ante el Tribunal Constitucional por el propio PSOE, desde la ley Mordaza a la Reforma Laboral, pasando por la LOMCE y otras, y un Gobierno que basa su programa precisamente en el desarrollo de esas leyes, porque no es una cuestión solo de aprobar o no aprobar los Presupuestos Generales del Estado. Lo importante es si en los próximos años se institucionalizan las reformas que desde 2011 aprobó el PP o se sustituyen por otras leyes al servicio de la mayoría social que lleva años sufriendo las consecuencias de unas políticas antisociales, autoritarias y patriarcales.

Al mismo tiempo se dará otra paradoja, no menos grave, la de un gobierno que debe ser investigado en las Cortes por su presunta financiación irregular, pero que ha sido puesto en el Gobierno por parte de los grupos que reconocen que está bajo sospecha.

A partir de ahora, la vida parlamentaria, pero también la social estará marcada por esta frustración, pero estará sobre todo condicionada por unas reglas de juego como la reforma laboral o la ley mordaza que tenían que ser derogadas y no van a serlo, porque lo peor no son las medidas que tomará el próximo gobierno porque las más duras ya están tomadas, sino porque sin cambiar las leyes que aprobó el PP durante la legislatura 2011-15 la mayoría social de este país seguirá sin poder tener el derecho a la protesta, ni tampoco existirá el derecho a una negociación colectiva justa.

Sin derogar la reforma laboral, la patronal seguirá teniendo la sartén por el mango a la hora de la negociación colectiva y el empleo será cada vez más precario y con peores condiciones laborales y más bajos salarios. Sin derogar la Ley Mordaza las libertades y derechos públicos seguirán restringido y cientos de personas seguirán recibiendo multas y procesamientos por ejercer el derecho a la protesta. Sin derogar la LOMCE seguiremos sufriendo un retroceso educativo que tiene a toda la comunidad escolar alarmada.

Plantear una alternativa al Gobierno del PP no era una cuestión de querer repartirse un gobierno. Ya habíamos dicho que IU no quería entrar en el Gobierno, que somos conscientes de que no se alcanzaría un Gobierno de izquierdas que justificara la presencia de comunistas en algún Ministerio, que simplemente era posible un Gobierno que mejorase ligeramente las condiciones de vida de la mayoría, que permitiese una recuperación de derechos sociales y civiles.

Para el Partido Comunista de España, era sobre todo una cuestión de coherencia con lo que defendimos en las elecciones de junio pasado. Por eso desde el PSOE, alguien tiene que explicar por qué se han tragado esa coherencia en beneficio de esa cosa que llaman estabilidad, cuando tendrían que decir con tranquilidad, la del Ibex 35.

Por todo ello, el sábado, cuando en el Congreso se votaba a Rajoy como Presidente, en la calle miles de personas gritaban que no daban legitimidad a ese gobierno construido sobre la manipulación del voto de millones de personas que, como decíamos, votaron para sacar a Rajoy del Gobierno, y ahora verán que su voto ha servido para facilitar que Mariano Rajoy siga siendo hoy presidente.

Hoy Mariano Rajoy vuelve a presidir el Gobierno, pero si Felipe González, el Ibex 35 y Felipe de Borbón, están tranquilos, se equivocan, porque desde el Partido Comunista de España, desde Izquierda Unida, desde muchos otros colectivos sindicales, sociales, feministas, vamos a confrontar en las instituciones y en la calle de una forma radical con su política, antisocial, autoritaria, patriarcal, supeditada a la UE y a la OTAN, y estamos dispuestos a seguir construyendo un proyecto de Nuevo País, basado en la necesidad de situar EL DERECHO A UN TRABAJO DIGNO Y A UNA VIDA DIGNA como la referencia de una alternativa de ruptura democrática y social que más pronto que tarde se abrirá camino.

Publicado en el Nº 300 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2016

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