Evolución del conflicto y sus contradiccionesClaves del conflicto en Oriente Medio

Rafael Plá López 12/12/2016

Para entender lo que ocurre sin caer en simplificaciones distorsionadoras hay que analizar la evolución de las distintas contradicciones implicadas.

En el multiforme conflicto en Oriente Medio intervienen, por un lado, las potencias imperialistas, principalmente los Estados Unidos, el Estado de Israel, los pueblos del Kurdistán y distintas expresiones musulmanas, tanto chiítas como sunnitas (incluyendo los jeques árabes, los Hermanos Musulmanes, Al Qaeda e ISIS). Vale la pena destacar que las distintas ramas del chiísmo (que incluyen los alauitas de Siria y los hutíes del Yemen) tienden a colaborar entre ellas, mientras que las distintas fracciones del sunnismo tienden a confrontrarse.

Por su parte, los Hermanos Musulmanes tienen distintas expresiones locales, que incluyen el partido actualmente en el gobierno en Turquía y Hamas en Palestina. Hay que recordar que Hamas fue promocionado en su día por el Gobierno de Israel como contraposición al laicismo de Al Fatah, pero después de que el Gobierno de Israel pactara con Al Fatah y la OLP la creación de la Autoridad Nacional Palestina se encontró con el rechazo de Hamas, que al continuar su lucha contra la ocupación de Palestina fue etiquetado como el principal enemigo de Israel.

Y hay que recordar también que el terrorismo yihadista global tiene su origen en los llamados "luchadores por la libertad" apoyados por los Estados Unidos en su lucha contra la ocupación de Afganistán por la Unión Soviética, entre los cuales se encontraba Bin Laden, que aunque no hay pruebas de que estuviera directamente en la nómina de la CIA sí está claro que contaba con su apoyo.

No obstante, su alianza con los Estados Unidos fue siempre muy frágil, al ser éstos el principal apoyo del Estado de Israel en su ocupación de Palestina, a la que se oponían los musulmanes de todas las tendencias. Y dicha alianza se rompió a raíz de la primera guerra del Golfo, cuando fuerzas militares norteamericanas se instalaron en Arabia Saudita como base para invadir Irak a raíz de su ocupación de Kuwait: la presencia de soldados "infieles" en lo que había sido la patria de Mahoma fue considerado como una blasfemia por muchos musulmanes, e impulsó a Bin Laden a la formación de Al Qaeda para luchar contra el imperialismo norteamericano.

Hay que subrayar que la intervención en Irak de una coalición encabezada por los Estados Unidos respondió a una exigencia de los jeques árabes. De hecho, el gobierno de Sadam Hussein en Irak había estado apoyado por los Estados Unidos frente a Irán, proporcionándole incluso armas químicas. Y hay indicios de que Sadam Hussein consultó con el gobierno norteamericano antes de invadir Kuwait, y entendió que había recibido un consentimiento tácito para dicha invasión. Pero fueron los jeques árabes, solidarios con el de Kuwait, los que se opusieron enérgicamente a ella, arrastrando a Estados Unidos, cuyo presidente, George H.W. Bush, estaba en el negocio del petróleo con estrechos lazos con Arabia Saudita. De hecho, se cuenta que los jeques árabes se congratularon de que no habían tenido que ir a luchar a Kuwait porque ya lo hacían por ellos sus criados norteamericanos: la "única superpotencia" actuó en la práctica como un títere de Arabia Saudita.

En este contexto, Al Qaeda justificó sus ataques como respuesta a la ocupación de Palestina y la presencia de infieles en tierras santas, enfrentándose tanto con Estados Unidos como con los jeques árabes que colaboraban con ellos, aunque la rigurosa versión wahabita del mahometanismo que practicaban fuera también la que regía en Arabia Saudita, además de en el Afganistán dominado por los Talibanes.

Hay que tener en cuenta, por otra parte, que Al Qaeda, que significa "La Base", era una organización laxa, en red, donde sus distintas expresiones locales gozaban de autonomía, aunque todas ellas reconocieran el liderazgo de Bin Laden. En estas condiciones, Al Qaeda no buscaba la conquista de un territorio, sino impulsar una yihad global contra Estados Unidos y sus aliados: además de los jeques árabes, los miembros del "trío de las Azores" que impulsó la segunda guerra del Golfo, lo que llevó a los ataques terroristas de Madrid y Londres.

Ahora bien, el desarrollo de la lucha contra la ocupación norteamericana de Irak llevó a su expresión local, Al Qaeda en Irak, a controlar una porción de su territorio, a raíz de lo cual cambió su nombre por el de Estado Islámico.

En este contexto se produjeron dos hechos: por un lado, la captura y asesinato de Bin Laden por un comando norteamericano, que debilitó el liderazgo global de Al Qaeda; y por otro lado, el inicio de la guerra en Siria.

Hay que recordar que las protestas de lo que se llamó "primavera árabe" tuvieron en su origen un carácter laico, frente a gobiernos autoritarios como los de Túnez y Egipto. Pero cuando consiguieron derrocarlos y la convocatoria de elecciones libres, en éstas se impusieron fuerzas islamistas alineadas con los Hermanos Musulmanes, que contaban con mayor apoyo popular aunque no hubieran participado directamente en las protestas.

Pero en Siria los Hermanos Musulmanes hegemonizaron rápidamente las protestas, dándoles un cariz de confrontación entre una supuesta mayoría sunní y la minoría alauita vinculada al gobierno. Y las movilizaciones inicialmente pacíficas devinieron rápidamente en confrontaciones violentas, con la actuación de francotiradores y de combatientes extranjeros, promocionados por los jeques árabes, especialmente de Arabia Saudita y Qatar, que, desde luego, estaban muy lejos de tener objetivos democráticos.

En este contexto, y después de que los levantamientos en Túnez y Egipto habían hecho caer a gobernantes vinculados al imperialismo norteamericano, éste vio la ocasión de propiciar el derrocamiento del gobierno de Siria que, como Gadafi en Libia, no estaba alineado con él. Y emprendió, junto con la Unión Europea, una campaña de apoyo a la oposición armada al gobierno de Siria, proporcionándole información de inteligencia y apoyando el suministro de armamento a la misma, fundamentalmente desde Arabia Saudita y Qatar, así como la entrada de combatientes extranjeros, fundamentalmente a través de la frontera con Turquía.

Supuestamente, el apoyo de Estados Unidos y de la Unión Europea iba dirigido a los que llamaban "moderados", organizados en el llamado Ejército Sirio Libre. Pero pronto éstos fueron desbordados por la expresión local de Al Qaeda, llamada Frente Al Nusra. Y frecuentemente el armamento que enviaban a los supuestos "moderados" llegaba a las manos de dicho Frente, que en ocasiones se enfrentaba militarmente con el llamado Ejército Sirio Libre, pero también a menudo colaboraban para combatir al gobierno de Siria, con frecuentes trasvases de combatientes.

El salvajismo del Frente Al Nusra y su vinculación con Al Qaeda obligaba a Estados Unidos y la Unión Europea a desmarcarse públicamente del mismo. Pero en tanto que era una entidad local que centraba su lucha contra el gobierno de Siria, no les preocupaba demasiado su actuación ni que el armamento que enviaban llegara a sus manos.

Ahora bien, el Estado Islámico de Iraq (que, recordemos, era la expresión de Al Qaeda en Iraq) aprovechó la guerra de Siria para extenderse a su territorio, con el nombre de Estado Islámico de Iraq y el Levante (ISIS o Daesh por sus siglas en diferentes lenguas). Ello, no obstante, contravenía las reglas globales de Al Qaeda, que se basaba en el respeto a la autonomía de sus expresiones dentro de cada Estado, por lo cual fueron desautorizados por su dirección.

Y en esta situación ISIS aprovechó la retirada de las tropas norteamericanas de Irak para lanzar allí la ofensiva que condujo a la captura de Mosul y la proclamación de un Califato islámico.

Hay que destacar que el funcionamiento de ISIS divergía esencialmente del de Al Qaeda: donde ésta pretendía ser una red laxa, agrupando a la Umma, la comunidad de los creyentes, ISIS se configuraba como una organización centralizada, de carácter estatal, como se expresaba con su mismo nombre y con la proclamación del Califato. ISIS, por su parte, no promovía en esa fase un yihadismo global, sino la conquista de territorio para dicho Califato.

Ello significaba que el ISIS que actuaba en Siria era la misma organización que combatía en Irak con el gobierno títere de dicho país apoyado por los Estados Unidos. Cosa que impedía al gobierno de los Estados Unidos inhibirse ante su actuación.

Por otra parte, el carácter territorial de la lucha del ISIS hacía que, a diferencia de Al Qaeda, no se enfrentara directamente con los jeques árabes ni con el Estado de Israel, lo que facilitaba el apoyo directo o indirecto de éstos frente a lo que consideraban enemigos comunes, especialmente el chiísmo vinculado a Irán. Especialmente notoria ha sido la connivencia del ISIS con el Estado de Israel, donde frecuentemente eran atendidos sus combatientes heridos.

No obstante, y por las razones dichas, el gobierno de los Estados Unidos, y sin dejar de pretender el derrocamiento del gobierno de Siria, se vio forzado a intervenir en la lucha contra el ISIS, principalmente a través de ataques aéreos en colaboración con países europeos, principalmente Francia. Y dicha intervención provocó que el ISIS, que hasta ese momento se había abstenido de practicar el yihadismo global, procediera a organizar ataques terroristas como represalia en países occidentales, principalmente también en Francia.

Y la situación se hacía más compleja por la participación de otros agentes, como los kurdos (de Irak y de Siria) y el ya mencionado Irán chiíta.

La ofensiva de ISIS en Irak se dirigió a la conquista de Kobane, la principal plaza del Kurdistán sirio. Pero allí se encontró con la fuerte resistencia del YPG (Unidades de Protección Popular) y el YPJ (Unidades Femeninas de Protección), vinculadas al PKK, el Partido de los Trabajadores de Kurdistán, con una ideología socialista libertaria, y probablemente las fuerzas más genuinamente de izquierdas en la zona. En este contexto, la defensa de Kobane adquiría un carácter crucial para frenar la expansión de ISIS, y el gobierno de los Estados Unidos se vio forzado a mostrarles su apoyo, proporcionando incluso apoyo aéreo a su resistencia.

Lo que complicaba la situación era la posición del gobierno de Turquía, radicalmente opuesto a la autonomía de los kurdos y enfrentado con el PKK, por lo que, después de haber tolerado la entrada de combatientes para el Frente Al Nusra y el ISIS, cerró la frontera para impedir la entrada de kurdos de Turquía para apoyar la resistencia de Kobane, próxima a dicha frontera. Finalmente, y por la presión del gobierno norteamericano, permitió el paso de una unidad kurda, pero procedente de Irak.

Finalmente, Kobane fue el Stalingrado de la guerra de Siria, y la derrota allí del ISIS supuso el fin de su expansión y el inicio de su retirada.

Al mismo tiempo, en el frente oriental contra el ISIS en Irak se hacía esencial el apoyo de Irán y de las milicias chiítas vinculadas a su gobierno para la defensa del gobierno también chiíta de Irak aliado de los Estados Unidos. Esta situación propició el inicio de negociaciones entre los gobiernos de Irán y de los Estados Unidos que finalmente condujo a un acuerdo entre ellos.

Por su parte Rusia, ahora una potencia capitalista, se había encontrado con la política expansionista de la OTAN, pretendiendo cercarla expandiéndose a territorios que habían sido parte de la Unión Soviética, como Georgia y Ucrania. Ello produjo una reacción del nacionalismo ruso encabezado por Putin, que había visto cómo la declaración de una zona de exclusión aérea en Libia por el Consejo de Seguridad, votada a favor por Rusia y China, había conducido a una campaña de bombardeos de la OTAN hasta conseguir el derrocamiento de Gadafi. Con este precedente, el gobierno de Rusia se opuso a cualquier sanción contra Siria y reforzó su alianza con su gobierno, proporcionándole apoyo aéreo en la guerra en su país.

El gobierno de Turquía, por su parte, se encontraba en una situación contradictoria: como aliado de Estados Unidos en la OTAN se veía forzado a enfrentarse con el ISIS, pero por otro lado veía a las fuerzas kurdas vinculadas al PKK como su principal enemigo. En este contexto desarrolló una campaña de bombardeos en el norte de Siria tanto contra las fuerzas del ISIS como, principalmente, contra las kurdas. Y cuando la ofensiva kurda del YPG amenazaba con liberar del ISIS el Kurdistán sirio estableciendo allí una autonomía de hecho, lanzó una ofensiva terrestre contra el ISIS para contrarrestar el protagonismo kurdo en su derrota.

Pero el YPG se ha unido con organizaciones árabes para formar las Fuerzas Democráticas Sirias, que han lanzado una ofensiva contra el ISIS dirigida a recuperar la ciudad de Raqqa, considerada la "capital" del ISIS en Siria.

Y al mismo tiempo, fuerzas kurdas en Irak, junto con milicias chiítas y el ejército regular de Irak han lanzado una ofensiva, con el apoyo aéreo de Estados Unidos, para recuperar Mosul, considerada la "capital" del Califato del ISIS. Hay que decir que los kurdos han vetado la participación turca en dicha ofensiva, y que parece haber un acuerdo para que sólo el ejército regular entre dentro de la ciudad, para disipar los temores a represalias sectarias en ella.

Y las fuerzas del gobierno de Siria junto con milicias aliadas como el Hezbolá libanés, con el apoyo aéreo de Rusia, han lanzado una ofensiva en Alepo que ha conseguido ya recuperar la mayor parte de la ciudad.

En este contexto se ha producido la victoria electoral de Donald Trump en los Estados Unidos. Hay que decir que Obama, al tiempo que impulsaba determinadas libertades cívicas dentro de los Estados Unidos (como el reconocimiento del matrimonio homosexual) ha continuado desarrollando e incluso ampliando una política de intervención imperialista mundial, orientada a cercar tanto a Rusia como a China, sin más reserva que evitar la muerte de soldados norteamericanos, por lo que ha priorizado el uso de bombardeos que provocan bajas civiles así como el uso de drones. Y en cambio Trump, al tiempo que propugna una política racista, xenófoba, homófoba y machista dentro de los Estados Unidos, parece orientarse a un repliegue aislacionista en política internacional, por lo que previsiblemente cese en el acoso al gobierno de Siria evitando la confrontación con Rusia y facilitando así el final de la guerra en Siria con la derrota de los diferentes grupos yihadistas que han venido protagonizando la lucha armada contra su gobierno.

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