III Foro de Mundo ObreroGlobalización, populismos e identidad política

Mada Bode 01/02/2017

El Tercer Foro de Mundo Obrero tuvo lugar el pasado 22 de diciembre en Madrid. El evento, que tiene una periodicidad mensual, estuvo en esta ocasión dedicado a la globalización, los populismos y la identidad política.

Como ponentes participaron Antonio Segura, responsable de la Secretaría de Movimiento Republicano del Partido Comunista de Madrid -quien hizo las veces de maestro de ceremonias al presentar también el acto- Fernando Harto de Vera, profesor de Teoría Política en la Universidad Complutense de Madrid y Sol Sánchez, miembro de ATTAC y diputada en la pasada legislatura por Unidad Popular–Izquierda Unida.

Fernando Harto de Vera comenzó su intervención ofreciendo una panorámica del concepto de populismo, estableciendo para ello una serie de premisas “con un sesgo latinoamericano” en referencia a la orientación de su experiencia profesional.

Para Harto de Vera las relaciones entre populismo y comunismo siempre han sido unas relaciones problemáticas estableciendo que “desde la teoría revolucionaria se ve al populismo como algo claramente insuficiente –en cuanto a movimiento o régimen político- pero al mismo tiempo es un fenómeno que está alcanzando unas cotas de popularidad que hacen que nuestra base social esté detrás de estos movimientos populistas y no tanto de proyectos revolucionarios.”

Fernando Harto de Vera continúa explicando que el populismo sería un concepto elusivo y recurrente, porque es una especie de “cajón de sastre” donde cabe absolutamente todo: “en teoría política utilizamos los conceptos como herramientas, y estos tienen que ver con las definiciones y con etiquetas; el caso del populismo es una etiqueta que, a base de usarla, acaba utilizándose para referirse a situaciones tan diferentes entre sí que casi encontramos una definición de populismo propia de cada autor que lo emplea” por lo tanto, es un concepto que funciona como “cajón de sastre” que se aplica a situaciones, fenómenos, regímenes y movimientos que son bastante diferentes entre sí; encontrando una maraña en la que es interesante poner un poco de orden. En ese sentido, prosigue, los autores latinoamericanos cuando tratan de caracterizar el populismo empiezan planteando que éste tenía que ver con fenómenos que eran expresión de una determinada clase social, dicho de otra forma “encontramos en primer lugar a autores que, cuando tratan de caracterizar al populismo, lo hacen tratando de encontrar la expresión de una determinada clase social, en ese sentido la clase social caracterizaría tanto al movimiento como a su ideología”. Por ejemplo, en el siglo XIX antes de la revolución bolchevique, el populismo tendría un componente plenamente campesino, sin embargo cuando avanzamos hacia el siglo XX en América Latina, encontramos experiencias como el peronismo en Argentina o la revolución del MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) en Bolivia a los que también se les adjudicó la etiqueta populista y, sin embargo, ahí la composición de clases del movimiento es radicalmente diferente, en América Latina lo que teníamos era una alianza entre la burguesía nacional con el proletariado nacional y lo que había de minoritario de las clases medias, frente a la oligarquía y frente al campesinado con un proyecto de modernización. Si tratamos de definir el populismo basándonos en la clase social y hallamos experiencias en donde la composición de clases es tan diferente como las anteriormente descritas, encontramos en términos de teoría política, que es un concepto que no nos resulta demasiado útil, de ahí que otros autores se encuadren en lo que podríamos denominar “nihilismo populista” en el que esas dificultades en encontrar connotaciones de clase, acabarían por plantear en algunos autores la conveniencia de olvidar el concepto de populismo hasta el momento y pasar a analizar individualmente aquellas experiencias calificadas como populistas, buscando en cada una características comunes que nos permitan establecer finalmente qué es el populismo. Harto de Vera explica que este planteamiento también tendría sus limitaciones, puesto que el análisis de la base social de los movimientos populistas es necesario e importante pero no agota el estudio del fenómeno, de esta forma “tratar de sustituir un discurso de tipo general sobre qué es el populismo por las características de cada estudio de casos, nos puede llevar a un gran conocimiento de cada uno de esos fenómenos etiquetados como populistas, pero no nos lleva a una teoría general del populismo”.

El profesor prosigue su intervención con otra propuesta analítica, aquella que considera el populismo como una ideología. Los movimientos políticos se definen por tres características, si acudimos a la teoría política: la base social de ese movimiento, el tipo de organización y su ideología. Por lo tanto, estos autores lo que plantean es “si no nos vale la clase social, si no nos vale el tipo de organización, centrémonos en el tercero de los componentes y hablemos del populismo como una ideología”. De este modo -continúa- se encuentra un buen número de autores que se lanzan a caracterizar el populismo como una ideología, y lo que hacen es elaborar un catálogo de características, buscando cuáles serían los rasgos identitarios del populismo. Sería una ideología con un marcado carácter anti “statu quo” y que “expresara su desconfianza en los partidos tradicionales, apelaría al pueblo y no a las clases y, por último, se caracterizaría por el antiintelectualismo donde prima la acción sobre la reflexión”, en relación a los discursos donde se expresa “ya está bien de hablar y teorizar, lo que hay que hacer es operar sobre la realidad”.

Este complejo ideológico sería adoptado por movimientos sociales de bases distintas, según Harto de Vera, de acuerdo con procesos históricos completos sobre los que no sería posible hacer una generalización a priori. ¿Cuáles serían las críticas que se le podrían formular a esta conceptualización del populismo como ideología? Principalmente que se queda corta, porque una ideología no sólo se describe como una serie de componentes, lo cual es una condición necesaria pero no suficiente ya que ésta sería cómo se imbrican entre sí esos distintos componentes. El profesor recurre a un ejemplo que suele utilizar con sus alumnos: “cuando uno tiene un puzle en una caja y tiene las piezas sueltas, no tiene ningún puzle, lo que tiene son las piezas. Lo importante para obtener el puzle sería cómo se articulan entre sí esas piezas, de tal manera que si faltara una pieza no tendríamos el puzle, pero si las piezas están sueltas y no las articulamos tampoco lo tendríamos” por lo tanto el populismo, efectivamente, tendría un carácter de ideología pero no podríamos basarnos sólo en los rasgos de esa ideología sino que lo importante es ver cómo se imbrican entre sí”.

Justamente, en la posición anteriormente descrita, es donde se integra un autor como Ernesto Laclau quien dice que “el populismo es una ideología, pero que lo importante es ver cómo esos elementos de la ideología se ligan entre sí”, y en ese sentido Laclau se basa en una distinción de un teórico marxista como es Gramsci. Éste planteaba que toda clase lucha a la vez como clase y como pueblo, basándose en la distinción entre modo de producción y formación social.

Esta distinción de luchar como clase y como pueblo se ve rápidamente en el discurso de los actores sociales, por ejemplo, cuando la patronal propone una medida nunca sale en los medios de comunicación diciendo “si esta medida se lleva a cabo somos los empresarios quienes vamos a ganar” dicen en cambio que ganará todo el país, están entonces luchando como clase y como pueblo, utilizando la legitimación que les da el concepto pueblo o el concepto país, puesto que si dijeran “sólo vamos a ganar los empresarios” automáticamente se erosionarían todos los apoyos que ganan cuando hablan en términos más amplios; aunque esto también lo hacen los sindicatos, cuando son éstos los que salen a la palestra plantean que con sus medidas o actuaciones no sólo ganan los trabajadores sino que “ganamos todos”. Por tanto, en este sentido, toda clase lucha a la vez como pueblo y como clase, y es en esta doble articulación del discurso político donde nace el populismo.

Por ese motivo -Fernando Harto de Vera prosigue con Laclau- encontramos un populismo de las clases dominantes y un populismo de las clases dominadas, porque esa apelación al pueblo es utilizada por las clases dominantes como legitimación para seguir manteniendo la dominación, y es utilizada también por las clases dominadas en el sentido de exacerbar las contradicciones de clase para que lo que está siendo una contradicción entre “los de arriba y los de abajo”, acabe siendo una contradicción de clase y se pueda avanzar en un sentido revolucionario. Estos elementos son los que Laclau empieza a señalar en el año 79. Posteriormente desarrollaría esta doble articulación del discurso político donde nace el populismo, para plantear que si se quiere hacer un proyecto revolucionario, tiene que empezar necesariamente como nacional-popular, dicho de otro modo, como populista. El propio Laclau lo pone como un ejemplo, cuando plantea que en América Latina la única revolución con carácter socialista que ha habido, empezó siendo una revolución nacional-popular, y que esa estrategia le permitió exitosamente tomar el poder, así como radicalizar y exacerbar las contradicciones, transformándose finalmente en una revolución socialista, concluye.

Sol Sánchez, quien fue diputada de Unidad Popular-Izquierda Unida en la pasada legislatura, comienza su intervención con unas palabras de reconocimiento para el profesor Harto de Vera. “Después de esta magnífica intervención sobre qué es el populismo, de dónde viene el concepto y qué contenido tiene -explica Sol- a mí me gustaría confrontarlo con qué nos encontramos ahora mismo en los medios de comunicación”, añadiendo un análisis sobre las construcciones de la identidad política. Por un lado, lo que se nos plantea es si el populismo es una forma de manipulación donde se apela a la gente desde lo político -normalmente entendido como la manipulación de las emociones, llevándolas hacia donde quiere el político que se está dirigiendo a la gente- o como la construcción de hegemonía política que incluya también la parte transversal, en este momento en los medios se observa a diario cómo se utiliza, de manera poco rigurosa, y se está hablando de populismo de derecha y populismo de izquierda para referirse a proyectos políticos que no tienen absolutamente nada que ver. Ahora mismo lo que se está haciendo es tomar la forma por el contenido, equiparando proyectos políticos que son antagónicos, en base a esa forma de comunicación. Si nos estamos refiriendo a las formas comunicativas que se dan ahora mismo en la política, no tenemos que ir a la extrema derecha y hablar de Le Pen, “yo creo que el partido más populista que existe en este país en este momento, es el Partido popular” por su discurso y por su forma comunicativa, entre otros; de hecho en este momento ni siquiera tenemos una extrema derecha en este país porque está contenida dentro de la amplitud del Partido Popular. Respecto al Partido Socialista, Sánchez trae a la memoria un conocido comentario de Susana Díaz “Ni de derechas, ni de izquierdas: socialistas” del que dice “no puede haber un mensaje con forma más populista que la de éste”. Aunque depende en definitiva de quién lo utiliza y con qué sentido, apoyándose en un incidente entre Peña Nieto y Barack Obama quien tras escuchar la intervención del primero criticando a los populismos, exclamó sin ningún tipo de pudor “yo me considero un político populista” para sorpresa del presidente mexicano.

Sobre el conocido como “el momento populista”, Sol Sánchez asegura que “el populismo puede ser una forma ajena completamente a los diferentes contenidos del proyecto político, pero también un momento” y de ser así “no podemos entender que una identidad política se conforme como tal sólo con un momento determinado”, aclara para pasar a la cuestión del momento histórico y las identidades políticas “¿Puede existir una identidad política construida solamente con todo esto que nos ha explicado –en referencia a la intervención de Fernando Harto de Vera- tan ampliamente que es el populismo?” Sol Sánchez afirma que “si de lo que estamos hablando es de la construcción de un discurso hegemónico, o de la construcción de hegemonía cultural, entonces tiene que haber una posibilidad de sumar para la construcción de identidades políticas que, sin ser estáticas ni estar compuestas por etiquetas pesadas, puedan ser identidades que tengan coherencia y consistencia puesto que no debería estar una cosa reñida con la otra”.
La también socióloga y antropóloga prosigue su intervención añadiendo que “asistimos a una agudización del sistema en el que estamos que ya tiene cuestiones fascistas insertas”. Pone como ejemplo los Estados Unidos, “todo el mundo se ha echado las manos a la cabeza con el nuevo presidente, todo el mundo le ha llamado fascista por querer deportar a once millones de personas, pero nadie se echó las manos a la cabeza al conocer que muchas de esas personas llevaban más de veinte años en el país de manera ilegal. ¿A nadie se le ha ocurrido que es una política fascista tener en lugar de once millones de ciudadanos, once millones de trabajadores y trabajadoras sin derechos en un país?” pregunta Sánchez, es decir, hay una agudización de un sistema que ya tiene tintes fascistas, al igual que la Unión Europea “en el momento que deporta de facto a más de dos millones de personas a un país como Turquía donde ha habido purgas de cientos de sus propios ciudadanos, eso ya es fascismo institucional”. Entre eso –continúa- que están llamando populismo de izquierdas y lo que es el neofascismo o populismo de derechas hay una grandísima diferencia y “no podemos equiparar proyectos políticos tan contrarios, por mucho que sea discutible que puedan tener algunos rasgos en común”. Sol Sánchez cree que estos no son rasgos de contenido, en todo caso serían rasgos de forma y primar a esta última, a su parecer, lo que hace es opacar completamente las diferencias de proyecto.

Antonio Segura por su parte comienza su intervención en referencia a las dos anteriores, afirmando estar prácticamente de acuerdo con lo expuesto por los dos ponentes que le han precedido, salvo alguna salvedad. “La diferencia que yo puedo aportar o la valoración que voy a hacer del fenómeno populista es desde la posición de militante del Partido Comunista y esto condiciona, evidentemente, la expresión sobre el propio populismo”.

Ernesto Laclau decía que “el populismo es la lógica de la construcción de lo político, es la manera de construir en nosotros y en ellos”, para construir es necesario crear la identidad política, y eso es lo que va a diferenciar los diferentes tipos de populismo, dependiendo de qué tipo de identidad política sepa un movimiento crear, dará lugar a un populismo con unas características determinadas, que pueden ir desde lo más izquierdista -revolucionario incluso- hasta la extrema derecha del nacionalsocialismo de los años 30, “es muy importante entender que lo que hace el populismo más que una ideología en sí misma es la construcción de una identidad política. Pero también es necesario que se den unas condiciones objetivas que de no darse no podríamos hablar de populismo, en nuestro país –afirma- se han dado esas condiciones de la mano del neoliberalismo, la globalización, la crisis, nos han llevado a que grandes partes de la sociedad hayan perdido derechos, dinero, libertades, se ha vaciado el contenido democrático de la Constitución del 78 –que ya tenía carencias de por sí- esa realidad está ahí, ese sufrimiento y ese dolor son los que el populismo intenta articular”.

Antonio Segura cita que los últimos movimientos que se han dado en el país como las Marchas de la Dignidad o el 15M, entre otros, “han empezado a dar una pequeña consciencia a la gente de lo que está pasando y el papel que la sociedad, pueblo o clase desempeñe, dependiendo de cómo se articule luego esa identidad política”. Por lo tanto, lo primero que tiene que existir es un dolor y luego, posteriormente, es necesario reflexionar sobre cuáles son las causas del mismo para “poner en marcha la voluntad para poder acabar con ese dolor”, en definitiva, llegamos a una sociedad que sufre, sabe quién le causa ese sufrimiento y se organiza para combatirlo. Más tarde se pasaría a la fase del hacer “a la que algún día llegaremos, que es la emancipación política y posteriormente, la emancipación social”.

Segura establece que en el momento actual, hay un partido hegemónico dentro de ese populismo que es Podemos, donde se dan sus propias contradicciones “hay quien quiere profundizar más y quien espera quedarse en una mera reforma política”, pudiendo jugar un papel muy importante lo que tradicionalmente se ha conocido como la izquierda o izquierda real de este país.

Para el responsable de República del PCM, es importante definir qué es pueblo del que dice “que el populismo lo tiene muy fácil, pueblo es todo lo que no sea ellos, todo lo que no es el Poder, todo lo que no es la oligarquía, las multinacionales y en eso coincidimos, por tanto ese camino creo que lo podemos hacer juntos pero para nosotros –los marxistas- ganar unas elecciones no va a ser suficiente, porque entendemos que la toma del gobierno no es la toma del poder. Tenemos que tener claro que el populismo puede ser una táctica en estos momentos, nos puede servir para transformar la realidad en la que nos encontramos, va a dar unas respuesta aunque no muy profunda pero sí a lo más inmediato”. No va a solucionar los problemas de nuestra clase según Segura, por lo que debemos situarnos en la creación del conflicto, impulsando, organizando y “siendo hegemónicos en nuestros conflictos”, afirma. Es necesario que articulemos la identidad política que creemos va a beneficiar a nuestra clase y a la mayoría social de este país, queremos que el pueblo tome conciencia de que puede transformar la sociedad, pero además tenemos que elevar esa conciencia del pueblo para que el cambio no consista en la regeneración del mismo sistema capitalista.


Publicado en el Nº 302 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2017

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