Carta abierta a la ciudadaníaIntervención de Antonio Romero en el homenaje en Málaga a Marcos Ana por su trayectoria y su ejemplo

Antonio Romero Ruíz. Presidente de Honor PCA; Exparlamentario de IU; Coordinador de la Red de Municipios por la III República 14/02/2017

Queridos amigos y amigas,
Queridos compañeros y compañeras,
Camaradas,
Buenas tardes,

Es para mí un honor y un placer pronunciar unas palabras en este acto de homenaje y de recuerdo a Marcos Ana, a su digna trayectoria.

Nos encontramos en un espacio de debate, cultura como es el Ateneo de Málaga, es un foro que contribuyó a que quedara en el pasado aquella vieja definición de nuestra ciudad que decía “Málaga, ciudad bravía, la de las mil tabernas y una sola librería”.

Es precisamente con la II República proclamada en 1.931 tras unas elecciones municipales celebradas el 14 de abril de dicho año cuando se inicia la vida política de Marcos Ana.

La ilusión que despierta la llegada de la II República en los trabajadores, en los campesinos, en las fuerzas de la cultura, es enorme. La Constitución de 128 artículos es un texto progresista y moderno, una de las Constituciones más avanzadas de Europa y del mundo. El artículo 1 es muy hermoso: “España se constituye en una República de trabajadores de todas las clases”. El artículo 6: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”. Se separa la Iglesia del Estado; se apoya la enseñanza pública; se reconoce por primera vez el derecho al voto de la mujer; se aborda la Reforma Agraria; y se reconoce el derecho a la autonomía y al autogobierno de las nacionalidades y de los pueblos que conforman el Estado.

Tras el triunfo del Frente Popular el 16 de febrero de 1.936 se produce una agresión del fascismo nacional e internacional que yuguló todo lo que significaba la II República: democracia, cultura, laicismo, progreso y justicia social.

Marcos Ana, que conoció en sus propias carnes y en las de su familia los horrores y los crímenes de los militares golpistas, se incorpora, siendo un niño aún, a la defensa de la República, a la defensa de Madrid. Una República cercada por el fascismo español e internacional, una República a su vez abrazada por las fuerzas del movimiento obrero internacional y de gentes de la cultura que vinieron a dar su vida para defenderla.

Cuentan que un joven de las Brigadas Internacionales llegó a Madrid al atardecer y le enviaron al frente de la Casa de Campo y preguntó: “¿es bonita la ciudad de Madrid?”, y aquella noche murió en los combates, murió defendiendo una ciudad que no conocía, pero las ideas, la solidaridad, el internacionalismo, estaban en su corazón.

Cuando en un país triunfa el fascismo, como dijo Jorge Dimitrov, ese país se convierte en una cárcel, en un gigantesco campo de concentración, porque el fascismo se levanta contra todo y contra todos, contra la libertad, la democracia, los campesinos, los intelectuales, los jóvenes y fundamentalmente contra la clase obrera.

Marcos Ana conoció la condena a muerte y la cárcel durante larguísimos años. Ha sido el preso político de mayor proyección nacional e internacional, el símbolo de la solidaridad en todos los países del mundo con los presos y con la España antifranquista.

Cuando preguntaron en un guión cinematográfico “¿cómo derrotó usted a los ejércitos imperiales?” el protagonista contestó: “lo rodeé”, y Marcos Ana rodeó a la dictadura franquista, y lo hizo desde el patio de la cárcel donde cumplió larguísimos años de condena y que inmortalizó en uno de los poemas más bellos e importantes de la literatura española. Rodeó a la dictadura franquista a nivel internacional llevando a cada país que visitaba la demanda de solidaridad con el pueblo español, con sus presos políticos en demanda de amnistía y de libertad.

Marcos Ana inspiró a Pablo Ruiz Picasso, nuestro pintor universal en un cuadro que se hizo cartel sobre los presos políticos en España. Con Rafael Alberti y con el catedrático Teodulfo Lagunero forjó un cariño y una amistad profunda. Lo mismo le sucedió con Dolores Ibárruri. Y con un largo etcétera de personalidades que son patrimonio de nuestro pueblo y de la comunidad internacional. Conoció a muchos líderes de la izquierda en el mundo.

Marcos Ana hablaba sin venganza, sin resentimiento, con generosidad, lo que tiene un mérito extraordinario si tenemos en cuenta el gran sufrimiento que le infligieron.

Marcos Ana sufrió la cárcel como Mandela. Ahora que se habla de recuperar la Memoria Histórica hay que plantear la anulación de los juicios del franquismo, como Alemania en 1.998 anuló y sacó de la legislación penal alemana todos los juicios nazis. ¿Por qué Alemania, que es la primera potencia industrial, económica y financiera de la Unión Europea, puede eliminar los juicios de los nazis y España no puede anular los juicios del franquismo, incompatibles con la Constitución que no puede ser un punto y seguido de la dictadura franquista?

Encargar a los familiares que sean los que vayan peregrinando a los juzgados para eliminar las sentencias de los jueces franquistas es dejar fuera, devolver de nuevo a las fosas comunes, a miles de jóvenes que no dejaron descendencia porque murieron muy jóvenes.

El Mapa de fosas comunes de Andalucía a diciembre de 2010 arroja los siguientes datos: en total hay localizadas 614 fosas y 47.000 víctimas enterradas en ellas. Aunque hay que resaltar que son datos aún provisionales, por lo que los datos definitivos seguramente darán cifras aun mayores.

El deber ético, político, democrático e histórico es reconocer y dignificar los enterramientos de acuerdo con las familias de las personas asesinadas.

Como no recordar hoy, la masacre de la carretera Málaga-Almería, conocida popularmente como la Desbandá, fue el mayor ataque a civiles ocurrido durante la guerra civil, el 8 de febrero de 1937, tras la entrada en Málaga de las tropas franquistas. Una multitud de refugiados que abarrotaban la carretera huyendo hacia Almería fueron atacados por mar y aire causando la muerte a civiles.

Miguel Ángel Melero, profesor de la Universidad de Málaga, reconoce que sobre aquella huida aún cuesta poner números. Entre 100.000 y 150.000 desplazados –aunque hay quien eleva la cifra hasta los 300.000– y entre tres mil y cinco mil muertos, explica:

«La huida, el éxodo... el genocidio de la carretera de Málaga a Almería representa en nuestra provincia el episodio más trágico de la guerra civil, a la vez que uno de los más señeros y vergonzantes ocurridos en España durante el conflicto bélico de 1936-1939».

Durante este suceso, se produjo la intervención del doctor Norman Bethune, que se desplazó expresamente desde Valencia hacia Málaga con su unidad de transfusión sanguínea para socorrer a la población civil que estaba siendo masacrada. Esta traumática experiencia le llevaría a escribir el relato El crimen de la carretera Málaga-Almería.

"...Lo que quiero contaros es lo que yo mismo vi en esta marcha forzada, la más grande, la más horrible evacuación de una ciudad que hayan visto nuestros tiempos..."

Rosendo Fuentes Ayllón, superviviente de la masacre:

«Lo mismo que pasó en la carretera de Málaga-Almería lo he visto luego, y lo sigo viendo, muchas veces en el cine y en la televisión. Creo que lo que hicieron en Málaga fue como un ensayo de lo que posteriormente sucedió en otras guerras. Pero la primera vez que se atacó y bombardeó así a la población civil fue a nosotros, en aquella carretera: ocuparon Málaga y prepararon una trampa criminal a la salida».

Todo esto ocurría cuando un jovencísimo Marcos Ana defendía Madrid, por todo ello era y es a través de su ejemplo un ser humano excepcional, un gran poeta, un gran luchador antifascista, un ejemplo de dignidad, de esa dignidad que deslumbra en los momentos históricos de mayor oscuridad y que ha acompañado a miles de personas sencillas en todos los pueblos y ciudades de España.

Por ejemplo, el franquismo no permitía a las mujeres llevar luto por sus familiares fusilados, y las mujeres llevaban un pañuelo negro que tenía, junto a la tradición cultural de la época, la denuncia de los crímenes. A muchas mujeres viudas les prometían que si firmaban que su marido había muerto de muerte natural tendrían prestación económica y sus hijos se librarían del servicio militar obligatorio como hijo de viudas, y no firmaron. Ese tesoro de dignidad, de defensa de los principios, es lo más preciado ayer, hoy y mañana.

En esta hora donde la Iglesia no termina de pedir perdón y sigue sin condenar a la dictadura franquista (aunque se ha producido un gesto mínimo del presidente de la Conferencia Episcopal al pedir perdón); en este escenario político que vivimos donde el Partido Popular, la derecha española, tampoco condena al franquismo, ejemplos de una vida, las memorias de lo vivido de Marcos Ana es una gran aportación para los jóvenes. Para el siglo XXI las ideas de Marcos Ana no son el pasado, son el presente y el futuro. Porque en esta hora se levantan nuevos obstáculos para impedir el progreso de la humanidad. A veces, se retrocede perdiendo conquistas sociales y derechos humanos básicos, pero siempre se han acumulado fuerzas para resistir y para impulsar los cambios y las transformaciones sociales.

La derecha tiene un relato histórico que va desde Viriato y don Pelayo a la Cospedal y la izquierda tiene que construir un relato que vaya desde Espartaco a Marcos Ana y Mandela.

Salud y República.

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