Angulo de refracción

¿Trabajo digno? Hablar por tanto de trabajo digno bajo el capitalismo parece algo incoherente... Que te den trabajo no deja de ser una expresión humillante. Ganarse la vida no deja de ser una expresión terrorífica, un atentado verbal contra la dignidad humana.

Constantino Bértolo 16/02/2017

Me matan si no trabajo y si trabajo me matan. Atahualpa Yupanqui.

Entiendo que los comunistas no luchamos contra el capitalismo porque este sea injusto, que también, sino porque es absurdo. Que el trabajo, es decir, nuestra forma de estar y ser en el mundo, de relacionarnos con la naturaleza, de ser naturaleza, de encontrar en ella los recursos para nuestra subsistencia, se constituya bajo el capitalismo en una condición sometida a la voluntad de quienes detentan, usurpan, gestionan y usufructúan los medios de producción es algo totalmente absurdo. Como si para respirar hubiera que pedir permiso a los propietarios del aire (que todo se andará). Que de la decisión de otra persona dependa la posibilidad o imposibilidad de trabajar es algo tan ilógico, disparatado e inadmisible que hay que estar muy enajenado (y lo estamos) para aceptar que alguien sea propietario y dueño de esa decisión.

Y aunque sin saber/por qué razón/ cavamos con ilusión. Canción de los 7 enanitos de Blancanieves

¿Cómo puede entenderse que para “ganarnos la vida” hayamos de acudir a la decisión de esos capitalistas que atesoran esos medios de producción? La propiedad privada nos ha vuelto tan estúpidos que estamos dispuestos a vendernos, es decir, a aceptar “libremente”, dejar de ser hombres, personas humanos, para convertirnos en mercancía, en recurso para la producción de bienes que no controlamos. Como señala Marx: “El trabajo le es externo al trabajador, o sea no pertenece a su ser. Por tanto el trabajador no se afirma a sí mismo en su trabajo, sino que se niega” pues “durante el trabajo el obrero no se pertenece a sí mismo sino a otro”.

Cavar, cavar, cavar, cavar/ y no menoscavar. Canción de los 7 enanitos de Blancanieves

Hablar por tanto de trabajo digno bajo el capitalismo parece algo incoherente para todo aquel que se reclame del marxismo. Que te den trabajo no deja de ser una expresión humillante. Ganarse la vida no deja de ser una expresión terrorífica, un atentado verbal contra la dignidad humana porque de qué dignidad puede hablarse si el trabajo depende de que los dueños de los medios de producción te “concedan” el “honor” de trabajar (para ellos). Se dice que el trabajo dignifica: sí, a los empresarios. Se dice que el trabajo nos hace libres: sí, a los capitalistas; se nos dice por activa y por pasiva, que el trabajo da sentido a la vida: y sí, debería, pero bajo el dominio del capital el único sentido de la vida posible es el que ese mismo capital nos impone, fabrica y vende.

Siempre me matan, me matan, ay, / siempre me matan. A. Yupanqui.

Bajo la cultura del capitalismo el trabajador se auto-observa él mismo como capital pues la praxis capitalista nos lleva fácilmente a pensar que nuestra fuerza de trabajo es un capital que negocia y dialoga con el capital de quienes poseen los medios de producción. Nos convertimos así en un capital que necesita ser capitalizado, subsumido, por un capital ajeno. Vía esa institución que se llama contrato llegamos a pensar que el trabajo es el resultado de una negociación entre capitales: el propio del trabajador y el propio de la empresa. En ese contexto capitalista la dignidad del trabajador descansaría sobre la posesión de ese capital- fuerza de trabajo. Trabajo digno significaría por tanto contrato digno. El solapamiento entre trabajo y contrato se vuelve así el espacio que permite hablar de dignidad y desde esta premisa serían los sindicatos lo que tienen la responsabilidad de mantener los niveles de dignidad que ellos mismos, como representación de los trabajadores, determinen.

Luego ya veremos/ si quedan horas, contratos/ tomates, silencios y semanas. Javier Rodríguez

Pero si entendemos el trabajo digno como imposibilidad dentro del marco del capitalismo, qué sentido tiene el que nosotras y nosotros, los comunistas, hablemos de trabajo digno como reivindicación y consigna. ¿Pedir trabajo digno no sería para quienes nos reclamamos marxistas una incongruencia o al menos una contradicción?

Para responder a esto quizá conviene recordar que el marxismo no es una forma de entender el mundo sino un proyecto para transformarlo. Como marxistas entendemos que el trabajo digno es una quimera pero, también como marxistas, al reivindicar un trabajo digno lo que hacemos es impulsar las luchas sindicales y los movimientos sociales para intervenir así sobre variables económicas en las que el capitalismo se asienta: plusvalías relativa y absoluta, salario, salario social, tasa de beneficio, reproducción ampliada del capital, es decir, se trata de presionar sobre la institución contrato para al tiempo que se desenmascara su “pre-verdad” -un contrato entre desiguales siempre es una forma de violencia- hacer aflorar el conflicto capital trabajo sobre el que descansan nuestras actuales sociedades.

Publicado en el Nº 302 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2017

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