La UE externaliza fronteras y militariza los maresLa política europea de refugio y asilo no es un fracaso; es un éxito de la derecha fascista europea Este 26 de febrero hemos salido a exigir que se derrumbe el muro de prepotencia e insolidaridad que ha levantado la Europa Fortaleza basándose en el egoísmo y en la xenofobia frente a quienes huyen del horror.

Marina Delgado Delgado 27/02/2017

No sé con qué cara miraremos a las siguientes generaciones cuando nos cuestionen por qué se permitió que miles de personas murieran en el Mediterráneo, cómo fue posible que los cadáveres de niños llegaran varados hasta las costas o que pasaran gélidos inviernos a temperaturas bajo cero precisamente aquí, en Europa, donde tras la II Guerra Mundial millones de personas no tenían un lugar al que volver y nos dotamos de acuerdos para que si la historia volvía a repetirse, hiciéramos remisión a las normas para recuperar humanidad, porque sabemos, lo hemos visto antes que, la pierden porque la idea de supremacía de unos sobre otros, ese pensamiento cavernícola vuelve a la ideología fascistoide.

Lo estamos viviendo. Dar datos cuantitativos de números de desplazados y el porcentaje de acogidos es tan absurdo como el resultado de esa operación. La gravedad no es que sean mil o un millón, lo grave, lo verdaderamente grave es que en la Unión Europea no hay voluntad alguna de cumplir con los acuerdos firmados, con su deber de acoger a quienes huyen forzosamente de una situación que pone en riesgo sus vidas y que cuando llegan a la Europa Fortaleza se encuentran con una élite política blindada, soberbia, desobediente y sin memoria.

Frente a esta omisión hay que destacar la abrumadora respuesta civil que se ha organizado en la red, que analizando cómo actúan los gobiernos se ha empoderado y ha decidido ser parte de la solución. Son muchísimos los casos de voluntarios y voluntarias independientes que cubren con recursos económicos propios sus desplazamientos y ponen sus manos y sus conocimientos a disposición de los demás.

No solo lo hacen de forma asistencialista, que también hace falta, ya que muchos ven cómo las grandes ONGs montan tiendas y se van, sino que se ha tejido una red internacional de recursos que hace que incluso muchos voluntarios tramiten solicitudes de asilo, busquen medios para cubrir gastos de medicamentos, desplazar cargas de material humanitario o estén vigilantes de que los gobiernos de sus países cumplan con sus responsabilidades.

Una política de cupos discriminatoria

La discriminatoria política de cupos de la UE que se desarrolla a través del programa EASO (Oficina Europea de Apoyo al Asilo) solo tramita las solicitudes de personas cuyos países de origen sean Siria, Iraq o Eritrea. Esto hace que, por ejemplo, en Alemania muchos afganos/as vivan en una situación de estrés vital insostenible por el miedo razonable a ser deportados -Merkel ha realizado deportaciones colectivas a Afganistán basándose en que es un “país seguro”- pese a que según el Principio de no devolución de la Convención de Ginebra en el art.33 se establece que ninguna persona puede ser devuelta a un país donde su vida corra peligro.

Así, los refugiados afganos no entienden por qué un país que está en guerra desde hace 40 años de repente es clasificado como uno al que se puede regresar sin tener que temer por su vida. Incluso las Naciones Unidas reconocen que últimamente la situación de seguridad ha empeorado dramáticamente. [1]

Pongámosle nombre a un caso de tantos que esperan poder entrar a Europa, en concreto en España. A petición de más cien organizaciones políticas y sociales se ha pedido la apertura de un pasillo humanitario para casos de extrema vulnerabilidad, una figura extraordinaria que permite el traslado por razones humanitarias. Se llama Lina, es afgana y huye de dos conflictos: el geopolítico y de la violencia de género.

Lina [2] es una mujer joven que salió huyendo de su país con su madre y sus dos hijos, fruto de las violaciones de su marido, un hombre 25 años mayor que ella con el que fue obligada a casarse en la adolescencia.

Esta mujer escribió una carta al mundo explicando los motivos que la llevaron a huir de lo que ella describe como el horror. Él la ha seguido por todo el continente y está muy cerca de dar con ella y cumplir sus amenazas de matarla.

Su caso está perfectamente documentado, cumple todos los requisitos para que sea trasladada a un lugar donde él no la encuentre, sin embargo, de nuevo la voluntad de los gobiernos frenan poner a salvo a una refugiada, mujer, víctima de violecia de género, amenazada de muerte. ¿Quién responderá jurídicamente ante esto si Lina, finalmente, es asesinada?

Querer hacer y no poder

Es algo con lo que se encuentran incluso las administraciones españolas. Las Comunidades Autónomas tienen capacidad para poder acoger a menores siempre que el Ministerio y el país en el que se encuentran, por lo general Grecia, permitan su traslado.

Hay algunos casos de éxito en los que se ha conseguido acoger a menores con problemas médicos para que fueran atendidos aquí pero son muchos más los casos en los que se deniega la entrada pese a tener todos los recursos preparados para su acogida, operación y tratamiento.

No alcanzamos a entender por qué nos encontramos con la negativa, por ejemplo, de Grecia, un país en el que hay 62.000 refugiadas para que se trasladen casos específicos que precisan de intervenciones quirúrgicas para salvar la vida.
Seguramente haya una respuesta. Hasta ahora por más que preguntamos no la encontramos y mientras pasa el tiempo , el riesgo que corre la salud de los menores es mayor.

Fascismo institucionalizado

La política de la Unión Europea no quiere ayudar a estas personas. Lo oímos en las intervenciones xenófobas en la Eurocámara que promueven la violación de los DDHH. Son proclamas fascistas, propaganda institucional para divulgar el discurso del odio.

El nacimiento de movimientos xenófobos como PEGIDA (Patriotas europeos contra la islamización de occidente) en Dresde, Alemania, se da porque se sienten reforzados por los partidos de ultraderecha. Sin embargo, los líderes de estos movimientos no toleran muy bien la lucha antifascista y vienen a nuestro país diciendo huir de las políticas migratorias de Merkel. Caso de Lutz Bachmann, fundador de este movimiento que vive en el sur de Tenerife desde mayo 2016 y que se mudó a la ultraperificidad europea después de que lo multaran por llamar “escoria, ganado y basura” a los refugiados cuando la acusación pedía para él pena de cárcel. En su historial delictivo se le imputan 16 delitos de odio, atentar contra mezquitas y centros de refugiados y en la actualidad se investiga si dirigió desde Canarias varios atentados en el mes de noviembre.

El Partido Comunista de España presentó en octubre de 2016 una petición al Gobierno de Canarias para que declarara persona non grata a Bachmann. Petición respaldada por el partido alemán Die Linke. Aún no ha obtenido respuesta.
A esta oleada antirefugiados se ha sumado, otra vez, Viktor Orban el primer ministro de Hungría quien ha declarado ahora que será país de acogida para los “verdaderos refugiados: alemanes, franceses o italianos aterrados por los políticos y los periodistas que creen que tienen que encontrar la Europa perdida”.

No a la Europa Fortaleza

Hace un año hombres y mujeres de más de cien ciudades europeas salieron a la calle a exigir a los gobiernos vías seguras para las refugiadas porque entendíamos que las muertes en el mar eran evitables y que se debía garantizar la seguridad de estas personas durante el recorrido a un lugar seguro.

Durante el periplo que pasan estas familias no solo se enfrentan a condiciones climatológicas severas, falta de alimentos, grandes recorridos... También se encuentran con las mafias y, en el caso de las mujeres y las niñas y niños, con las violaciones y la explotación sexual. La UE sabe que por cada frontera que cierra hay una mafia dispuesta a traficar con la desesperación de estas personas.

Este 26 de febrero salimos a exigir que se derrumbe el muro de prepotencia e insolidaridad que ha levantado la Europa Fortaleza basándose en el egoísmo y en la xenofobia frente a quienes huyen del horror.

La UE no es la Europa de los Pueblos que salimos a las calles el pasado 18 de marzo de 2016 a pedir que no se firmara un acuerdo con Turquía que vulnera abiertamente el Acuerdo de Ginebra o el protocolo del Convenio Europeo de Derechos Humanos y que, sobretodo, no era una solución porque enviar a los y las refugiadas a un país que no aprueba en materia de DDHH es devolvernos a otro infierno.

La UE es una organización criminal reincidente que externaliza fronteras y militariza los mares para que se mueran ahogados y esas decisiones son conscientes y deliberadas, por tanto, no pueden estar exentas de responsabilidad y quienes las toman incurren en un delito de lesa humanidad.

Poco antes del cierre de esta edición conocíamos la firma de un nuevo acuerdo con Libia –otro país que no es garante de DDHH- y al que la UE le va a otorgar 120 millones de euros por la externalización de fronteras marítimas en su zona.

Un acuerdo lleno de interrogantes que deben aclararse sobre a quién y cómo se destinarán esos fondos. ¿Seguirán hundiendo lanchas? ¿Rescatarán en el mar para llevarlos a centros libios? ¿Los van a meter en lugares denunciados por prácticas de tortura?

Hay una cadena de mando que nace en la cúspide de la UE, que desciende y solo se cumplen órdenes banalizando el mal como ya nos decía Hanna Arendt, ¿nadie cuestiona nada?

Notas:
1. Deutche Welle. 10/02/2017 http://www.dw.com/es/alemania-deportaciones-desatan-pánico-entre-refugiados

2. Lina es uno de los 22 casos vulnerables que Bienvenidos Refugiados España lucha por traer a España.

Publicado en el Nº 303 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2017

En esta sección

El triunfo electoral bolivariano descubre al enemigo del pueblo una vez másInforme de Cuba de 2017 sobre el bloqueo impuesto por EEUUMariano Rajoy y Nicolás Maduro: comparaciones impublicablesComunicado del Partido de la Izquierda Europea (PIE) ante el asesinato de 9 campesinos en ColombiaComunicado del PCE sobre la Masacre de Tumaco

Del autor/a

Contra la especulación del suelo canarioLa política europea de refugio y asilo no es un fracaso; es un éxito de la derecha fascista europeaEsto es colonia y el tufillo machista que recorre las redesUna ola de frío azota Europa ante la indiferencia del fascismo