Un mes, un libro

Los ojos de Elsa (I), de Louis Aragon

Antonio José Domínguez 06/03/2017

Los ojos de Elsa del poeta francés Louis Aragon fue publicado en España a finales de 2016 en una edición bilingüe, cuyo texto en francés permite un apoyo para una lectura más enriquecedora por su complejidad en el que abundan la intertextualidad, las referencias a la historia de la cultura francesa y nuevas formas métricas, esto no quiere decir que sea un libro para iniciados, algo que rechazaba su propio autor. Los poemas de este libro fueron compuestos en Niza donde su autor y la escritora, Elsa Triolet, su compañera, vivieron entre finales de diciembre de 1940 y principios de 1942, una época posterior al periodo denominado “drôle de guerra” y al inicio bélico de la Segunda Guerra mundial en territorio francés en que se produjeron las batallas de Arras y Dunkerque. Estos acontecimientos y su posterior ingreso en la Resistencia son los materiales que obligaron a Louis Aragon a escribir un poemario de amor y combate: Que, en estos días, en los que Francia nos une, oh poetas, nos da la medida de que la poesía debe ser escrita por todos desde las profundidades de los tiempos a nuestros días desdichados. Sepamos ser la voz que sale de esta orquesta de fábulas y canto. ¡Ah! Cantemos, escribe el poeta.

En la historia de la poesía contemporánea existen títulos que desbordan cualquier canon, como Las cenizas de Gramsci, Canto general o tantos otros en los que sus poemas están investidos por la historia. Este es el caso de Los ojos de Elsa que sigue siendo considerado como uno de los poemarios más importantes de la poesía francesa, escrito siete años después de Hurra L’Oural (1934) de marcado contenido político. En este paréntesis de tiempo estuvo dedicado a la elaboración del ciclo narrativo de El mundo real y la reflexión y formulación teórica de El realismo socialista, publicado en 1935.

Se ha escrito que Los ojos de Elsa no es el mundo que canta la tristeza, sino la voz que representa la noche de la Historia. Louis Aragon tiene conciencia que este libro por la excepcionalidad histórica en la que se redacta exige un lenguaje de tradición nacional enraizado en una nueva estética semejante en poesía a lo que es el realismo socialista en el campo de la narrativa.

En la edición francesa, el conjunto de poemas, va precedido del prólogo Arma virunque cano (Canto al hombre y las armas), inicio de la Eneida de Virgilio, que condensa el sentir general del poeta sobre la poesía y su relación con la historia, y concluido por un epílogo que abarca los apartados siguientes: La canción de Ribérac ou l’Europe française, La rime en 1940 (Fragmentos) y Sobre una definición de poesía.

Estos acompañamientos no eran una cuestión de indagar en algunos aspectos de la historia de la literatura francesa o reflexiones gratuitas sobre la rima, sino la búsqueda de fundamentos con los que construir una poética en tiempos de guerra, ocupación y resistencia. Louis Aragon sabía y tenía conciencia que el movimiento surrealista del que había sido uno de sus protagonistas tenía un carácter burgués sin negar su espíritu transgresor, aunque le distanciaba de las referencias populares. Por su importancia para profundizar y valorar los poemas de Los ojos de Elsa, consideramos ofrecer un resumen de las ideas fundamentales de estos trabajos, ya que, en la edición española, reiteramos, han sido suprimidos.
En Arte virunque cano Louis Aragon nos habla de la existencia de una poesía del lenguaje que corre como un arroyo secreto a través de los poetas, sin olvidar el acento que imprimen en ella las canciones populares. Desde este doble reconocimiento, se siente obligado a explicar la génesis y elaboración de Los ojos de Elsa basado en el problema de la rima, un trabajo que había sido publicado en 1940 en el que recuerda que ésta fue en los orígenes de la poesía francesa un elemento liberador y que la métrica es parte integrante de la poesía porque fija la pronunciación y la exposición. Por estas razones, suprimir la rima en función de la libertad es una ilusión, otra cuestión es su abuso que llega a confundirse con la verborrea. Estas reflexiones sobre la rima tienen una proyección en la redacción de los poemas de Los ojos de Elsa, no solo porque realzan el contenido y temática de los mismos, sino también porque crea nuevas rimas y diferentes formas métricas que no son elementos accesorios de los poemas, sino partes integrantes que se integran en sus temáticas para crear una poética de resistencia que se concretó, entre otros aspectos, en lo que se llamó una poética de “contrabando”.

Además de estas explicaciones en Arma virunque cano también explica sus objetivos, uno, derivado del carácter épico del libro, y otros, de su sentido amoroso. Junto a la idea de que su canto es un arma que le da al hombre desarmado y a su razón de ser, la vida, está el amor confesado y cantado en la plaza pública como testimonio de un país desgarrado.

Junto a las explicaciones de su poética, metodologías y procesos de elaboración, Louis Aragon confiesa que además de que su canto es un arma para el hombre en una situación concreta, para él es el hombre la razón de ser de la vida. Pero Los ojos de Elsa no sólo es un libro de combate, sino también de amor porque un hombre no tiene nada mejor y más digno de ser perpetuado por su amor, y es cobardía y flaqueza si no es trasladado y cantado en plena calle.

En La lección de Ribèrac o la Europa francesa nos explicará las raíces de su poética amorosa que tendrían que acompañar a las enunciadas anteriormente.

En el camino después de salir de las llamas de Flandes y de haber escapado de Dunkerque, del drama de la Patria y de tantos testimonios de grandeza, Louis Aragon llega a Ribèrac, pequeña villa francesa, patria del poeta Arnaud Daniel, ignorado por notables eruditos, al que Petrarca le había llamado "el gran maestro del amor" y el iniciador del "dulce estilo nuevo".

El Maestro Arnaud Daniel practicaba el "art fermé", "el arte cerrado cuya complejidad debería buscarse en la sociedad donde vivía y en la historia y no en su fantasía, por esta razón, se debería cambiar la sociedad y no darles a los poetas el cándido deseo de transformarla. Pero no era su interés el arte cerrado, sino el inventor de formas nuevas en un país dividido donde la poesía llegara más alto que banderas y estandartes. Era una manera de devolver el valor y la confianza de sus destinos, uno de los objetivos que Louis Aragon se propone en Los ojos de Elsa.

El primer objetivo de Arnaud Daniel el amor, y el amor a mujeres inaccesibles y no dignas para un gentilhombre sin fortuna. Estas mujeres estaban casadas, aunque sus maridos estaban tan ocupados en sus menesteres guerreros que no sentían celos. El arte cerrado permitía a los poetas cantar a "sus damas" en presencia de su "Señor". Otra lección reivindicativa del pasado Louis Aragon era modelar sus poéticas de amor y combate.

Sostiene Aragon que, en la edad de oro de la literatura medieval francesa, los valores dominantes crearán la expresión occidental hasta la época moderna. La filiación de Arnaud Daniel con Petrarca es una ínfima parte de lo que nace en Francia a finales del siglo XII. En este tiempo, los escritores utilizan dos lenguas, la del norte y la del mediodía y hace su aparición la poesía (lírica y épica) y la novela en un momento dramático de la historia. Los grandes temas poéticos, los tipos humanos que serán héroes en Europa, los nacimientos de la moral cortesana divergente de la moral cristiana nacieron en esta época medieval que serán el preludio de las ideas que llevarán por Europa la pasión por la justicia, el gusto por la caballería y la defensa de los débiles.

Uno de los escritores que extenderán este pensamiento será Chrètien de Troyes cuya primera lección es la fusión del norte y el sur (el amor provenzal y la leyenda céltica) cuya significación es que no hay una raza francesa, pero sí una nación francesa: para nuestro escritor Chrètien de Troyes es el espejo de las costumbres, grandezas y fuerzas de la sociedad feudal francesa.

Es Chrètien de Troyes quien crea Lancelot de Lac y la figura más noble, Perceval Gallois que es el caballero errante que protege a las mujeres y a los débiles, es portador de verdades, de justicia. Es la encarnación más grande de Francia, tal como desearía fuéramos. El culto de la mujer aquí conciliado con la misión del hombre esclarece la misión de justicia y verdad. Perceval nos permite mejor comprender el pasado francés, pero también es una lección para el presente y para el futuro. En la creencia de la eficacia del conocimiento, la tarea de estudiar el pasado es para Aragón una obligación de crear una poesía nacional en los momentos más tenebrosos de 1942.

Nota: El resumen de los textos en prosa de Aragon pertenecen a la traducción realizada de Les yeux d’Elsa, Édition Gallimard, La Pleiade, 2007.

Publicado en el Nº 303 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2017

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