Por un trabajo y una vida dignaCampaña por la soberanía energética: Nacionalicemos las eléctricas

Jorge Castaño Díaz. Adjunto del Frente Externo del PCM 15/03/2017

Cada día más de 5 millones de personas no pueden disponer de luz o calefacción en sus casas. Estos 5 millones cada día se ven privados de un servicio básico para la vida digna, no porque impliquen un nivel de vida determinado o una comodidad, sino porque la ausencia de ellos conlleva grandes riesgos para la salud y su carencia está relacionada con muchas enfermedades.

Cada día, en miles de hogares en el país, se repite el mismo debate que consiste en si encender o no la calefacción, si esperar unas horas más de frío y manta ya que a final de mes no habrá suficiente dinero para poder pagar la factura. Porque todo se reduce a eso, a unas condiciones económicas que ahogan a una gran parte de la población, donde se está jugando con la vida y la salud de las personas por problemas económicos.

Y sin embargo, aún podemos escuchar cómo a veces al tratar este tema el verbo que se utiliza es disfrutar. Es posible que escuchemos que hay personas que no pueden disfrutar de la calefacción, porque debe ser que para algún sector de la población, que claramente no está entre esos 5 millones, poder poner la calefacción es un hobbie. Debemos ser rigurosos, un servicio básico para la vida no se disfruta sino que se debe tener, no es un capricho sino que es un derecho.

Y es justamente ese el mayor problema de este sistema económico, que los derechos que entendemos que debemos tener en realidad dependen del capitalismo. Los derechos son aquellos que tenemos todas las personas por ser personas, tenemos derecho a una educación pública o a una sanidad pública, porque entendemos que son básicos para el desarrollo de una vida digna, y sin embargo el derecho a no pasar frío, el derecho a que nuestros hijos e hijas vivan en un hogar donde no se pase frío, no lo tenemos porque sí, sino que podemos tenerlo o no en función del capital.

En estos momentos, con las tasas de desempleo, el trabajo precario y los contratos basura, con las pensiones perdiendo capacidad adquisitiva, con tantas y tantas situaciones en las que vive nuestra sociedad, los resultados de la economía capitalista son ejemplos como esos 5 millones sin calefacción, sin derecho a calentarse. Pero no solo debemos hablar de salarios y desempleo, debemos hablar de un oligopolio feroz, favorecido por las privatizaciones y las puertas giratorias que han creado el negocio perfecto.

No debemos olvidar que esto no es casual y no pertenece a un relato mitificado del capitalismo donde grandes visionarios encontraron la clave. Estas empresas son privatizaciones hechas por políticos que después se han sentado en sus consejos de administración a llenarse los bolsillos sin hacer nada, una especie de salario en diferido por el gran trabajo que les hicieron en el pasado. El padecimiento de la población mientras empresarios y políticos vendidos se llenan los bolsillos no deja de ser otro escenario más de un sistema podrido y corrupto.

Además para poder asegurar sus grandiosos beneficios el precio es cambiante, y según el día éste varía. Eso sí, aquí no solo son culpables las eléctricas, porque el gobierno puede regular un porcentaje del precio de la luz, y mientras ve cómo las eléctricas lo suben y la población lo padece, su contestación es que pronto lloverá. ¿Sirve de algo que el gobierno pueda tener control sobre este tipo de mercados si lo único que hace es favorecer y pensar únicamente en los beneficios privados de multimillonarios?

Y justamente por eso nuestra campaña se basa en la nacionalización de las eléctricas, porque no solo vale con poder regular el precio, sino porque debe ser el estado el que asegure los derechos de las personas y no el capital, porque la salud y el bienestar de las personas no deben estar regidos por los beneficios de multinacionales. Hay cosas con las que no se debe jugar y la más importante es la vida, y la única manera de poder garantizar que a nadie le cortan la luz y que todos los hogares están calientes en invierno es teniendo un sector eléctrico público, que tenga como objetivo las personas y no el dinero.

Nuestro lema es “Basta de estafa, Nacionalización de las eléctricas ¡ya!”, un lema y una campaña no solo para denunciar la pobreza que sufren los hogares y la clase trabajadora sino para proponer y explicarle a la población que otro modelo es posible. Y en esta campaña no solo nos dedicamos a denunciar, proponer y explicar, sino que queremos estar con las víctimas, que nos cuenten sus problemas, organizar a las personas afectadas y luchar por nuestros intereses comunes. Es básico que no nos quedemos en la simple denuncia sino que tengamos claro el objetivo, que luchamos por nacionalizar, que luchamos por la soberanía energética.

Publicado en el Nº 303 de la edición impresa de Mundo Obrero febrero 2017

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