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Conferencia de Seguridad Munich 2017: Occidente desconcertado El rearme de Occidente, la respuesta para dar certidumbre a sus mercados, generará una espiral de acción-reacción con Oriente de consecuencias impredecibles.

Willy Meyer 21/04/2017

…Hay un gran desorden bajo el cielo, la situación es excelente… Mao Ze Dong

Desde 1963, año que se reunió por primera vez un llamado “Encuentro de Inteligencia Militar”, todos los años se celebra en la capital bávara, en el mes de febrero, la Conferencia de Seguridad, que reúne a jefes de estado, titulares de defensa y exteriores, empresas de armamento y representantes de organizaciones internacionales (Naciones Unidas, Unión Europea) con el propósito de evaluar el Sistema de Seguridad Occidental y sus valores neoliberales, es decir, el sistema anclado en la OTAN y la doctrina de seguridad de las Administraciones de los EEUU de América. La Conferencia evalúa anualmente también la situación de la Seguridad Global al participar Rusia y China, permitiendo así conocer la visión desde Oriente del complejo industrial-militar-político de la seguridad occidental. En esta ocasión, se añadía un interés especial dado que comparecían por primera vez miembros del gabinete del Presidente Trump, el Vicepresidente Mike Pence, el Secretario de Defensa James Mattis, y el Secretario de Seguridad Interior, John Kelly, de quienes se esperaba aclaraciones sobre el compromiso de EEUU con la OTAN y la defensa europea.

El título de la Conferencia elegido este año por el Wolfgang Ischinger, chairman de la Conferencia, ”¿Post-verdad, post-occidente, post-orden internacional?” adelantaba la preocupación por el debilitamiento del orden internacional liberal. Lejos queda el anuncio de Fukuyama “Del fin de la historia” cuando en 1989, certificaba el triunfo del liberalismo frente al comunismo, el entusiasmo del capitalismo por saberse vencedor y el inicio de una nueva era donde, bajo la supremacía del mercado, desaparecerían los conflictos.

La “post verdad”, término acuñado a raíz del Brexit, señala la preocupación de los neoliberales por la mayor influencia en la opinión pública de los sentimientos o creencias personales sobre "los hechos objetivos" señalados y determinados por sus empresas de comunicación, los grandes medios generadores de opinión. “Post-occidente” refiere el enorme debilitamiento del orden liberal, que tiene su expresión más acusada en la implosión de la Unión Europea y por “post-orden mundial” se entiende un entorno marcado por la incertidumbre en la esfera internacional. Las múltiples preguntas, sin respuesta, que realiza este documento estratégico, dibujan un escenario marcado por las dudas al actual orden mundial, tal y como lo conciben actualmente los neoliberales.

Dentro de esta incertidumbre cierta del entramado de intereses político-militares-industriales-financieros del capitalismo, la mayoría de la Conferencia recibió con alivio las declaraciones de los representantes del Imperio, del Vicepresidente Mike Pence, al anunciar el compromiso de EEUU de seguir impulsando la OTAN, pero sobre la base de que los Estados Europeos asuman un 2% de su PIB en gastos de defensa. Dicho de otra forma, las condiciones para superar la incertidumbre se deben de dar sobre una mayor militarización de la seguridad y un incremento notable del gasto militar, es decir de un mayor desarrollo de las industrias de armamento. La apuesta de Trump por el capitalismo industrial necesita de mayores inversiones y en I+D para el complejo militar.

Ese ultimátum significaría sacrificar todavía más el gasto social en países como España que debería pasar del 0,91% del gasto militar al 2%. Más de los 12.000 millones de euros anuales que compromete el gobierno hasta el año 2024 (el gobierno calcula que España gasta un 1,1% del PIB frente al calculado por la OTAN, un 0,91% y por tanto el incremento sería notablemente superior al que dice el gobierno).

El rearme de Occidente, la respuesta para dar certidumbre a sus mercados, no sólo no resolverá la seguridad humana, muy al contrario generará una espiral de acción-reacción con Oriente de consecuencias impredecibles.

En la misma Conferencia, el ministro de asuntos exteriores de China afirmó que su país se esforzará para fortalecer más las relaciones estratégicas ruso-chinas, en línea con lo manifestado por su Presidente Xi Ping en la ceremonia del 95 aniversario del Partido Comunista, donde adelantaba la necesidad de crear una alianza militar entre ambos países para poner punto y final a las ambiciones imperialistas de Occidente. Xi pronosticó en los próximos diez años un nuevo orden mundial en el que el factor clave será la alianza ruso-china.

El ministro de asuntos exteriores de Rusia Serguéi Lavrov anunció el fin “del orden mundial liberal” sostenido por las potencias occidentales con ánimo de dominación, calificando a la OTAN como reducto de la “guerra fría “e invitando a la creación de un orden mundial democrático y justo.

Mientras Lavrov hacía esas declaraciones, Rusia responde al despliegue de la OTAN en sus fronteras occidentales y al despliegue del escudo antimisiles con un nuevo misil nuclear superpesado, el RS-28 Sarmat, que podría tener una velocidad de hasta 7.000 km/h y alcanzar cualquier punto de los EEUU burlando el escudo antimisiles con un nuevo sistema de guiado autónomo.

En los sistemas de seguridad hay un principio inexorable que se repite desde los albores de la humanidad: a cada ingenio militar que aparece para sorprender al enemigo, aparecerá otro del enemigo para neutralizarle y así en una espiral ilimitada sobre la base de la inversión económica y el ingenio.

El desconcierto del mundo capitalista expresado en Munich debe ser una buena ocasión para reactivar con fuerza la necesidad de construir un nuevo sistema de seguridad desmilitarizado, sin armas de destrucción masiva, un sistema basado en la seguridad humana y en el respeto y desarrollo de la Carta de las Naciones Unidas.

O eso, o la guerra.

Publicado en el Nº 304 de la edición impresa de Mundo Obrero marzo 2017

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