La afilada punta del cálamo

Encuentros en la Tercera Fase. O ¿Puede ser que los marcianos estén entre nosotros? No queremos ser la izquierda del régimen, lo que queremos es construir la alternativa al régimen.

José María Alfaya 03/05/2017

Voy acumulando una colección de recuerdos (algunos documentados) que me ayudan a comprender descarnadamente el mundo que habito y las condiciones de vida sociopolítica que soporto. No sé si la comprensión me posibilitará la transformación pero sí puedo afirmar que me desarrolla la imaginación.

Por ejemplo: Asistí no hace mucho a una reunión en la que faltaba el convocante. Sus razones tendría pero las ignoro. Me niego a suponerlas. Constato simplemente la fatiga de combate sin que nos luzca demasiado lo de haber pegado muchos tiros. Y apenas puedo distinguir entre fuego real, fuego amigo, salvas de ordenanza y disparos de fogueo. Intuyo que las trincheras están medio vacías y los estados mayores abarrotados de gente que va de reunión en reunión como quien acumula los nueve primeros viernes de mes en busca de la salvación de su alma.

El lunes 6 de marzo recibí otro documento para leer sin respirar. Se supone que es un “acta” de la reunión mantenida por seis personas de una lista oficial de 17 afiliados. Ofrezco la versión literal del mensaje eliminando faltas de ortografía demasiado evidentes y letras que bailan al son de la precipitación redactora:

“…convoqué una reunión por whatsapp, esta convocatoria la hice, sin plantear ningún punto del día, pero sugerí a compañer@s y camaradas, que trajeran cada uno los puntos que se les ocurrieran.

Solo hubo dos razones por lo que actué de esta forma, la primera; porque creo que la situación de la agrupación, está en un momento complejo y difícil y la segunda, aunque pareciera algo ridícula, porque creo que era importante, explicar las razones, delante de l@s demás compañer@s, por las que seguimos en la sede.

La reunión la modero y la empiezo yo.

Creo que ya terminada, enumeraré los puntos del día, que aparecieron sin demasiado estudio previo. (Prueba evidente que se evidenciaban).

Primer punto: ¿Qué hacemos aquí?

Segundo punto; Implicación del PCM e Izquierda Unida Madrid, en nuestra sede.

Tercer punto: Objetividad sobre responsabilidades, o más común dicho, ¿hay alguien que se responsabilice de algo?

Cuarto punto: ¿Sede Sectorial o Territorial?

Quinto punto: Problemas del local en sí, de infraestructuras, temas legales, seguro, extintores etc, etc.

Sexto punto: Anagrama presentado por G… y explicado por A…,de la diferencia entre club social y sede política.

Séptimo punto: Varios.

No voy a desarrollar todos los puntos, solo voy a trasladar como información de importancia política, que A… y G…, hablaran con el PCM e Izquierda Unida Madrid, para ponerles en situación sobre el local y sus militantes afiliados y simpatizantes etc, etc, También que tenemos que mentalizarnos, de que…, una cosa es lo que es estatutariamente y otra lo que realmente hace, que son las dos cosas, trabajo político sectorial y territorial, algo que no es incompatible y que sería ilógico separarlo.

C…, nos habló sobre los foros locales y la que se nos avecina y A… nos dio un repaso cultural, entre la diferencia entre club social y sede política, Gracias A…, gracias G… por guiarnos un poquito.

Sería mucho más largo, pero me voy ahora que no llego, a una asamblea de sanidad a las seis de la tarde y luego a lo del ecofeminismo anticapitalista a las siete y media...”

Me tuve que ir a los textos oficiales para superar la emoción causada por la lectura precedente. Y leo al camarada Centella: “Los comunistas siempre hemos sacado lecciones de nuestros errores, y si hay una lección importante que aprender del error cometido en los años 77-82, es la de que no se puede abandonar la estrategia de ruptura porque las matemáticas parlamentarias sean desfavorables. Muy al contrario, estamos convencidos que es precisamente en ese momento cuando cobra sentido la necesidad de mantener una estrategia rupturista para no legitimar al régimen. No queremos ser la izquierda del régimen, lo que queremos es construir la alternativa al régimen”.

Vamos, pues, por la ruptura. Pero ¿qué rompemos primero?

No se me alarmen. Me apresuro a comunicar que textos como los precedentes sólo me confirman el formidable batiburrillo de la vida en la trinchera, con más afiliados que militantes, con más terapia y liturgias que estrategia y con los activistas a medio vestir entre el uniforme de paseo y el traje de combate.

Y un convencimiento: que, como vienen explicando Yayo Herrero, Sol Sánchez y Begoña Marugán, estamos ante una crisis civilizatoria de la que sólo podremos salir por el camino de un ecofeminismo anticapitalista… y una buena campaña de alfabetización.

Publicado en el Nº 305 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2017

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