El tren de la memoria

#FútbolYracismoUna de fútbol y racismo La Liga Canela fue una competición clandestina creada en Brasil de principios de siglo XX por los equipos de jugadores negros a los que se les impedía inscribirse en la liga de los blancos.

Mariano Asenjo Pajares 09/05/2017

“Detenidos dos padres en Zaragoza por insultos
racistas al árbitro en un partido de alevines”

(ABC, 29/01/2017)

La cuestión del racismo en el deporte, como algunos otros síntomas de involución social, no debería dejarnos indiferentes. Ya en 2001, Naciones Unidas en la Declaración y el Programa de Acción de Durban instó a los Estados a, en cooperación con las organizaciones intergubernamentales, el Comité Olímpico Internacional y las federaciones deportivas internacionales y regionales, intensificar la lucha contra el racismo en los deportes.

Si damos por cierto que recordar es la mejor forma de protegernos contra los desastres del pasado, acudamos a una de tantas lecciones de la historia para conocer cómo fue la lucha contra el racismo y no dar por consolidada ninguna conquista. Así, en un ejercicio de imaginación trasladémonos hasta el Brasil de principios del pasado siglo. Era un tiempo y un lugar donde las personas negras no podían compartir los mismos espacios que las blancas. Esta segregación se dejaba notar en restaurantes y medios de transporte, pero también en el fútbol.

Ocurrió en Porto Alegre, capital del Estado de Río Grande del Sur. Uno de los grandes equipos gauchos, el Internacional, puso las primeras trabas a los equipos de futbolistas que no fueran blancos. Otro club, el Grêmio, no aceptó a jugadores negros hasta 1952. Frente a esta realidad surgió la Liga Nacional de Football Portoalegrense, más conocida como Liga Canela Preta –Liga Canela Negra–, que disputaron nueve equipos: Rio Grandense, 8 de Setembro, Bento Gonçalves, Primavera, Primeiro de Novembro, União, Palmeiras, Aquidabã y Venezianos.

De esta forma la Liga Canela "ayudó a demostrar que el deportista negro era igual que cualquier otro deportista", según llegó a valorar muy anciano ya, Jayme Moreira da Silva, el último superviviente que participó en esta competición clandestina creada por los equipos de jugadores negros a los que se les impedía inscribirse en la liga de los blancos.

Las pesquisas parten del popular compositor y cantante Lupicínio Rodrigues que escribía como columnista en el diario local Última Hora. En su texto del 6 de abril de 1963 contaba que su padre fue uno de los fundadores del Rio Grandense en 1907. "El día que el Rio Grandense solicitó la inscripción en la liga no fue aceptado porque justamente el Internacional, que había sido creado por el pueblo, votó en su contra", relata. Los demás equipos guardaron un silencio cómplice, "por eso se fundó una nueva liga", explica Rodrigues.

El profesor Gilmar Mascarenhas de Jesus, especializado en Geografía urbana, es otro de los grandes investigadores sobre la Liga Canela Negra. "Podemos situar su inicio a mediados de la década de 1910, a partir de la apropiación del abandonado campo del Internacional en 1912 por parte de la población negra local", puntualiza. La Liga Canela Negra se mantuvo a buen ritmo y con buena asistencia de público hasta 1925. Su importancia fue decayendo hasta desaparecer, seguramente allá por 1933.

"La liga utilizaba coherentemente el día 13 de mayo para abrir cada temporada, día de la abolición de la esclavitud en Brasil", apunta Mascarenhas. Por desgracia pocos detalles más se conocen con la misma precisión, ya que toda la documentación referente a esa competición quedó destruida por una inundación en 1941.

Asimismo, la poca información sobre la Liga Canela Negra se explica por el predominio de la tradición oral. "Somos griots –guardianes de la tradición oral–. Los negros contamos la historia. Solo hablamos, no escribimos", precisa Maria Geneci Silveira, del Movimiento Negro Unificado.

Tras la abolición de la esclavitud en Brasil, llegó el segregacionismo. La ley que prohibía cualquier forma de esclavismo data de 1888 –fue el último país americano en firmarla– pero no fue acompañada por ningún programa de reinserción en la sociedad para la comunidad negra liberada. "En los medios de transporte y en las iglesias los negros solo podían estar en la parte del fondo", recalcan desde el Movimiento Negro Unificado.

Decía Sócrates, el genial centrocampista brasileño: "Muchas veces pienso si podremos algún día dirigir este entusiasmo que gastamos en el fútbol hacia algo positivo para la humanidad, pues a fin de cuentas el fútbol y la tierra tienen algo en común: ambos son una bola”. Pues eso.

Publicado en el Nº 306 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2017

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