5º Foro de Mundo ObreroLas tesis de abril (1917). Una lectura actualizada

Mada Bode 11/05/2017

El pasado 30 de marzo tuvo lugar en Madrid la quinta edición del Foro de Mundo Obrero, la cita tiene lugar el último jueves de cada mes y, en esta ocasión, contó con la participación de Marga Ferré (responsable de programa de IU), Eddy Sánchez (director de la FIM) y Joan Tafalla (Doctor en Historia y escritor, miembro de Espai Marx).

Ginés Fernández, director de Mundo Obrero, presentó el tema elegido para esta edición: Las Tesis de abril (1917), una lectura actualizada. Es la tercera ocasión que el Foro de Mundo Obrero aborda un tema relacionado con la Revolución Soviética como una manera de situar las enseñanzas que de ella se extraen en el contexto actual. La labor fundamental de los distintos foros que se han dado en torno al centenario de la Revolución de 1917 es divulgar, debatir y aprender de un proceso histórico “que cambió el mundo”. Para Fernández este acercamiento didáctico radica en comprender a los actores que protagonizaron este momento histórico, destacando la figura de Lenin. Adentrarse en su pensamiento implica conocer las Tesis de abril, que se dan una vez finalizada la revolución burguesa de febrero y el inicio a la revolución proletaria de octubre. Para Fernández, lo que plantea Lenin en las Tesis de abril es la habilidad de adoptar unas condiciones especiales del partido ante las masas que acababan de despertar a la vida política, en aquel momento también plantea que los soviets se encontraban en minoría y por tanto, había que acometer algunas tareas como eran esclarecer los hechos y hacer la crítica, pero también la necesidad de plantear la alternativa (que serían las Tesis de abril) e informar a la gente, a las masas, de que todo el poder pasaría a los soviets pero también, fruto de esa situación y de la experiencia que se derivara de ella, que las masas fueran corrigiendo los errores.

En ese despertar de las masas también había pequeños burgueses que confiaban en los capitalistas de aquel momento, mientras que el proletariado era débil con una insuficiente conciencia de clase, por lo que se plantea la labor de concienciación, de explicación de cuál era la alternativa. En las tesis, Lenin establece que el socialismo no puede ser implantado “eso sería el mayor de los disparates” y que debe ser explicado, propagado, dado a conocer. La mayoría de la población rusa estaba formada por campesinos, pequeños propietarios que no querían oír hablar de socialismo pero que no iban a oponerse a que se adoptaran medidas prácticas que mejoraran la explotación de sus tierras o condiciones de vida “despertando en ellos el sentimiento de su necesidad”. Para Ginés Fernández, en la actualidad podríamos extrapolar con facilidad estos parámetros: el socialismo no se implanta. La revolución no se hace porque digamos que hay que hacerla “nosotros queremos informar, difundir, debatir y aprender de aquellas experiencias (la revolución de 1917) para ver cómo aplicamos aquí y en este momento actual, para que se pueda dar el cambio hacia un modelo que, en el Partido, hemos definido como el socialismo en el siglo XXI”.

Marga Ferré comenzó su intervención explicando que cuando recibió la invitación para participar en el Foro de Mundo Obrero por parte del director de este periódico, reaccionó con auténtica sorpresa “yo no soy una especialista en Lenin”, argumentó. La respuesta que recibió fue igualmente sorprendente, aunque llena de sentido “pero sabes de programas”. Efectivamente, Ferré se ha ocupado de la elaboración del programa de Izquierda Unida durante los últimos ocho años, así como el de Unidos Podemos en las últimas elecciones generales.

“Las Tesis de abril son, en cierta medida, un programa” y será ese carácter programático la base de su intervención. Comienza con el exilio de Lenin en Suiza, tras catorce años estalla la revolución de febrero en Rusia, una revolución moderada que inicia un gobierno provisional. Lenin llega a San Petersburgo el 3 de abril. Al día siguiente leerá estas tesis a un primer grupo de bolcheviques y es en esa lectura donde las tesis se convierten en un programa político de una parte de los revolucionarios que posteriormente ganarían la revolución.

A continuación, la responsable de programa de IU inicia una lectura pormenorizada de las Tesis, de las que dice son “breves, claras y nítidas”. Para Ferré, las Tesis de abril son en parte un programa y en parte no los son. No son un programa en el sentido que manejamos en Europa en la actualidad, que nos remite a un programa electoral o incluso a un programa de gobierno pero que, en ningún caso, son unas tesis como éstas que plantean un cambio de orden, un cambio en la esencia del régimen político, siendo ésta la cualidad más importante de las Tesis de abril. De lo que se trata –en palabras de Lenin- es de obtener el control de los medios de producción y darle todo el poder a los soviets. En todo caso, encontraríamos un mayor parecido con las propuestas de programa de mínimos que se han dado en América Latina. Marga Ferré relata los principales puntos programáticos: Nacionalización de las tierras, la creación de un banco público, no a la guerra imperialista (en aquel momento la primera Guerra Mundial) la supresión del ejército y la policía, así como la apuesta por una democracia de los soviets, al modo de la Comuna de París, en lugar de una democracia parlamentaria.

De ahí pasó a señalar la importancia de plantear las tareas del Partido por parte de Lenin, desde la consciencia de que eran minoría y cómo siendo minoría lo que hay que hacer es adaptarse insistiendo en la necesidad de hablar, de ser pacientes, de difundir… en lugar de imponer unas ideas Lenin enseña a negociarlas con su tiempo, algo sumamente inteligente: adaptarse.

Por su parte, Joan Tafalla inició su exposición afirmando que lo que se pretende es, desde el rigor histórico y político, extraer aquellas lecciones que nos pueden ser útiles hoy. Considera que tanto la obra de Marx, en permanente construcción, como la de Lenin, que interviene decididamente en la situación política, deben ser analizadas sin perder de vista el contexto.

Entender el método con el que Lenin piensa la realidad

Las Tesis de abril son un programa pero, advierte, la palabra “programa” tiene varios significados, siendo polisémica. Si uno lee el Manifiesto Comunista se dará cuenta que las medidas programáticas gozan de un carácter democrático radical, son revolucionarias en cuanto a que rompen, pero al mismo tiempo son un análisis y un programa de acción, es una actitud ante lo que hay.

Para Joan Tafalla actualizar las Tesis de abril todo un reto, en primer lugar porque han pasado cien años. ¿Es posible superar el capitalismo? ¿Es posible acometer actitudes revolucionarias pero lo máximo que vamos a conquistar son reformas?

El pensamiento de un revolucionario se comprende viéndolo en acción, no leyendo la frase o cita sin tener en cuenta el contexto en el que se produjo. El profesor Tafalla considera que el leninismo supuso una reducción del pensamiento de Lenin, de quien dice no quería le momificaran ni en cuerpo ni en pensamiento.

A principios de 1917 han pasado dos años y medio de la peor catástrofe humanitaria que hasta aquél momento se había producido en la historia de la humanidad; el capitalismo en su etapa fordista había industrializado ya la forma de matar, ya no se mataba tito a tiro, se mataba de manera industrial con gases, con artillería y aviación. Las víctimas de la guerra fueron brutales, el hambre, la explotación en las fábricas para producir armamento con unas formas de trabajo militarizadas. Fue una catástrofe. Lenin en Zúrich está organizando a muy poca gente, y al mismo tiempo está haciendo unos horarios de biblioteca enormes. En primer lugar produce los cuadernos filosóficos, y en las Tesis de abril veremos nacer la crítica del marxismo que había hecho la Segunda Internacional a través de la reducción y simplificación del pensamiento de Marx. La lectura de Hegel en la biblioteca de Zúrich hace surgir una visión de la Historia diferente. La reintroducción de la dialéctica promueve otra forma de enfocar las cosas que Lenin no tenía anteriormente. Por último, Tafalla señala el cuaderno sobre el Marxismo y el Estado. En Zúrich Lenin leyó 148 libros anotados y más de 200 artículos de carácter teórico, llega a la revolución que estaban haciendo los soldados, obreros y campesinos como un revolucionario decisivo, pero ella ya estaba en marcha. Hoy, al contrario nos quieren presentar una imagen de Lenin como alguien que llega y no sabe lo que está pasando en Rusia, a consecuencia del exilio. Sin embargo, Lenin llega y les dice a los soldados, obreros y campesinos que hay que dar un paso adelante, que lo que está pasando en Rusia es el inicio de la revolución mundial.

Joan Tafalla cuenta que al llegar a los bolcheviques, prácticamente no hay nadie de acuerdo con Lenin. Está en franca minoría. Sin embargo, el Partido estaba creciendo mucho gracias a esa nueva mayoría que estaba tomando conciencia, despertando políticamente, y ahí las ideas de Lenin son acogidas. Hay una nueva militancia, una politización de las masas que se ha unido a la lucha donde sus tesis prosperan. Para el profesor hay grandes lecciones en Lenin, a condición de que no las despojemos de su contexto y sentido, que nos las convirtamos en frases huecas o desligadas de su pensamiento aplicadas mecánicamente. Tafalla afirma que debemos entender que el gobierno no es el poder, que los estados tienen un carácter de clase, que igualmente debemos analizar qué clases representan estos estados, que debemos entender la legalidad instaurada como una legalidad de los otros y que la solución no pasa por derrocar un gobierno en estos momentos, sino por ganar la mayoría, y ganar la mayoría sólo es posible con paciencia, trabajo, hablando y explicando, creando las condiciones de organización de la lucha: saber estar en minoría hasta conquistar la mayoría.
Eddy Sánchez, por su parte, quiso afrontar este debate partiendo de cinco ideas centrales o tesis que estableció a lo largo de su intervención. “No se puede pensar políticamente el mundo contemporáneo sin la Revolución de octubre” asegura, hasta tal punto que el anticomunismo se ha convertido en un discurso cotidiano, gran parte de la política contemporánea está pensada como un elemento defensivo o reactivo contra lo que supuso la Revolución de octubre.

Sánchez comienza con la primera tesis o punto de su exposición: El elemento político ¿Qué significan las Tesis de abril? En su opinión suponen la ruptura con la fase política defensiva que tenía el movimiento socialista desde la derrota de la Comuna de París en 1871. El movimiento obrero entra en una etapa defensiva, dentro de un discurso de “etapismo”. Esto se sustancia en términos políticos como la recuperación de la dimensión emancipadora de la subjetividad frente a los planteamientos de la socialdemocracia, que venía a decir que “no es el momento”, nunca era el momento y si es imposible vencer al capitalismo. Se establece que lo importante no es el fin, sino lo que hacemos mientras tanto. Las Tesis de abril suponen la superación de esta concepción.

Sánchez prosigue con la segunda tesis de su intervención: El análisis que Lenin expone es un análisis teórico al servicio de la acción política, no es un marxismo académico. Se trata más bien de tomarlo como una base teórica para resolver problemas prácticos, al servicio de la acción política concreta. Afrontar el problema político es para Lenin situar el análisis parcial en su contexto general. Definir en cada momento cuál es el principal problema a resolver.

El tercer punto sería definir cuál es el carácter de la Revolución rusa. Por un lado se entendía que Rusia era una economía atrasada, en una fase previa al capitalismo donde el feudalismo es un elemento rector hacia el campesinado lo que llevaría a una segunda etapa de democratización. Sin embargo, Lenin dijo que la rusa no era una economía feudal, sino capitalista en cuanto tenía realidades de modernización capitalista en ella y las relaciones sociales del campo estaban insertas en la lógica capitalista, esto nos llevaría a entender la realidad concreta de ese momento de manera diferente, para Lenin la tarea de la revolución era socialista en cuanto a que la economía de entonces no era meramente atrasada o feudal, sino capitalista.

Cuarta hipótesis: La política de alianzas y su programa en torno al análisis. La rusa era una sociedad y una economía capitalista pero atrasada, lo que da unas características concretas. La Revolución rusa fue de carácter democrático popular porque su principal aliado era el campesinado, siendo una alianza estratégica de larga duración obrera y campesina. De lo que se trataba era de la construcción del bloque histórico pero, advierte, no a la manera que hoy lo entenderíamos electoralmente, Unidos Podemos no sería un bloque histórico sino un sujeto electoral. Por eso Lenin no hablaba en torno a siglas, hablaba en términos de clase y en función de un análisis concreto de una realidad, como era la rusa, capitalista con un carácter atrasado.

Quinto elemento o tesis: El director de la FIM continúa explicando que el concepto de partido de Lenin es el creador del fundamento político contemporáneo. En la Comuna de París, en la concepción marxista, la insurrección es el elemento fundamental de la resolución de 1830, fue la insurrección del artesanado urbano es la concreción política para llevar el programa del proletariado. Lenin entiende con la Comuna de París que ésta forma política es derrotada y articula otra, que es tan fuerte que en términos contemporáneos pensamos sólo en ella: el partido político. La materialización de la praxis proletaria del programa. ¿Cuál es la concepción del partido de Lenin? el método de decisión, ése es el elemento central, donde el elemento ideológico es fundamental “No existen comunistas sin partido, y tampoco existe partido comunista sin tareas concretas” afirma.

Publicado en el Nº 305 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2017

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