La victoria de los sindicatos fue un hitoLos estibadores van ganando la partida, pero la lucha continúa Todavía queda trabajo, y movilizaciones, pero los estibadores tienen bien emprendida la faena en defensa de sus derechos sindicales y, de momento, van ganando la partida.

Josef de Agramonte 11/05/2017

Siete días después de lo previsto, el 16 de marzo, el Congreso de los Diputados derogó el Real Decreto-ley 4/2017 que pretendía cambiar radicalmente el modelo de la Estiba en España, incentivando el despido de los más de 6.000 estibadores de nuestros puertos. No cabe duda de que esto ha sido una gran victoria para el movimiento sindical, pero la lucha continúa y buena prueba de ello es lo sucedido desde el 16 de marzo hasta ahora.

La victoria de los sindicatos fue un hito, ya que los precedentes de un RDL derogado por el Congreso solo eran, hasta el 16 de marzo, algo ocurrido en 1.979 en la Diputación Permanente y un error de voto rectificado una semana más tarde, durante el último Gobierno del PSOE. No obstante tampoco es algo tan desacostumbrado para los estibadores, pues ya en 2.003 y 2.006 el Parlamento Europeo había derrotado los intentos de la Comisión Europea de aprobar un proyecto de Directiva que desregulaba totalmente el trabajo portuario en toda la UE.

Todo ello demuestra la firmeza, la unidad y la habilidad de los sindicatos que organizan a los estibadores, pues estas son las características que han permitido estas victorias. Pero también es lo que ha hecho que, después de la lógica celebración, se haya vuelto al esfuerzo diario, a la negociación, a los contactos múltiples y las imprescindibles movilizaciones, en aras de culminar este largo conflicto con el mantenimiento de los puestos y las condiciones de trabajo que los estibadores se han ganado con su esfuerzo y organización.

Justo un día antes de la votación en el Congreso el ministro de Fomento se presentó en una reunión en el Consejo Económico y Social, para exponer a los asesores técnicos de la patronal y de CC.OO., UGT y Coordinadora una propuesta que, según él, aseguraba los puestos de trabajo al tiempo que permitía la prejubilación, voluntaria, de alrededor del 10% de los estibadores actuales en condiciones muy ventajosas. El objetivo de esta propuesta de última hora, propuesta que no garantizaba realmente ningún puesto de trabajo más allá de presuntas buenas voluntades, era amarrar el voto favorable de Ciudadanos en la crucial sesión parlamentaria del siguiente día. Añadido a ello el hecho de que, pensaba el Gobierno, tres diputadas de la oposición estarían ausentes, el RDL habría sido convalidado por 174 a 173. Conociendo la arrogancia del ministro debió de costarle mucho acudir a la reunión del 15 de marzo para hacer esa propuesta, por más ficticia que fuese, pero lo hizo pensando que se aseguraba la victoria para su RDL. Por eso su furia no tuvo límites a la mañana siguiente cuando, sabedores de que las 3 diputadas ya habían aterrizado en Barajas y el Gobierno iba a perder la votación, Ciudadanos decidió, seguramente por cobardía moral, abstenerse para no figurar en el bando de los derrotados. Algo que no hizo el PNV, siempre fiel a sus valores del Ibex 35, que se mantuvo firme con el Gobierno en la derrota, sabedor de que su fidelidad sería recompensada en presupuestos contantes y sonantes.

Ahora bien, aunque los sindicatos son perfectamente conscientes de las condiciones, convocatorias de huelga incluidas, que han concurrido para que se produjera este resultado, parece que el Gobierno no se ha dado por enterado y sigue pensando que se puede tomar el pelo permanentemente a todo el mundo, empezando por los grupos parlamentarios, con lo que sigue haciendo correr el bulo de una nueva presentación del RDL, a través de sus medios de comunicación oficiales y oficiosos. ¡Una buena muestra del racial “sostenella y no enmendalla”! De aquí que, en las reuniones mantenidas con patronal y sindicatos en los días subsiguientes al 16 de marzo, se hubiera limitado a repetir, ya no por boca del ministro, pero sí de dos Secretarios de Estado y un Director General, que su oferta es muy generosa, que las subrogaciones de los trabajadores están prohibidas en la UE, que el Gobierno no puede incumplir con la Comisión Europea y que ellos no van a arrostrar la responsabilidad de que los contribuyentes españoles tengamos que pagar con nuestros impuestos las cuantiosas multas que están al caer. Esto, difundido por todos sus medios, va adobado con la insinuación de que los sindicatos se niegan a dialogar, se van de las mesas negociadoras y son incapaces de flexibilizar sus posiciones iniciales. Esto, aunque la patronal tiene dificultades para unificar posiciones, pues, de cara a las debatidas subrogaciones, son muy diversas las situaciones de las grandes terminalistas dedicadas al tráfico de tránsito en los grandes puertos y las de quienes trabajan con graneles y carga general en el resto de puertos, ha provocado algún choque entre ANESCO y el Gobierno, sobre todo cuando le reprocharon al Secretario de Estado de Empleo su desconocimiento total del trabajo portuario en la reunión del 21 de marzo.

Lejos de este enrocamiento de posiciones, los sindicatos han presentado nuevas propuestas, conjugando siempre el mantenimiento de las condiciones y puestos de trabajo con el cumplimiento de la sentencia del TJUE de diciembre del 2.014. Estas propuestas han puesto de manifiesto que las subrogaciones sí están permitidas en el derecho europeo, como demuestran los artículos 4 y 8 de la Directiva 2001/23, del 12 de marzo del 2.001, o el artículo 9 del recientísimo Reglamento 2.017/352, del 15 de febrero de este año; o la propia carta de la Presidenta de la Comisión de Transporte del Europarlamento, Karima Delli, dirigida al ministro de la Serna y que éste ha usado para arremeter contra la eurodiputada francesa, aunando su tremenda ignorancia legal con su desprecio hacia alguien elegida en una votación democrática. También se ha enfatizado que no hay nada que cumplir con la Comisión, sino con el TJUE, además de lo indigno, por más que no sorprendente, que es escuchar ese argumento a un Gobierno que ya sabemos cómo ha cumplido con su obligación de admitir a los refugiados asignados por el acuerdo de la UE. Por lo que respecta a las multas se trata de una argucia aún más aberrante, ya que el paladín defensor de que los contribuyentes españoles no paguen 48.910.000 de euros al año es el mismo que no tiene empacho en condenarnos a seguir pagando todas las pérdidas bancarias.

Las posiciones gubernamentales quedaron aún más en entredicho cuando, en la reunión del 29 de marzo, sindicatos y patronal alcanzaron un acuerdo. Acuerdo que fue inmediatamente presentado a los grupos parlamentarios que habían rechazado la convalidación del RDL y que ha sido positivamente valorado por estos.

El Gobierno rechazó este acuerdo, pese a que anteriormente siempre había dicho que aceptaría lo que saliera de las conversaciones entre patronal y sindicatos. Lo rechaza repitiendo que no puede haber subrogación de los trabajadores con rango de ley y difundiendo una carta de la Comisaria Violeta Bulc que, lejos de esa rotundidad, se limita a decir, a título personal y no como opinión oficial de la Comisión, que ella tiene fuertes dudas. Es decir que sí podría ser posible dentro del derecho de la UE. Pillado, pues, en su propia trampa, ya que el Gobierno recurrió al Presidente del CES el 21 de febrero para que propiciara un acuerdo entre ANESCO y los sindicatos, ahora una vez conseguido lo niega e intenta transformar al Presidente del CES, Marcos Peña, en muñidor de una nueva mediación entre el propio Gobierno y el binomio patronal-sindicatos. Naturalmente el ridículo de esta posición gubernamental es tal que Marcos Peña se ha limitado a hacer una faena de aliño, con un documento de 16 páginas de carácter anodino, y ha anunciado que el 4 de abril cesaba en la tarea que le había encomendado en febrero la ministra de Empleo y Seguridad Social.

Como se ve todavía queda trabajo, y movilizaciones por delante, pero los estibadores tienen bien emprendida la faena en defensa de sus derechos sindicales y, de momento, van ganando la partida. Pero todavía queda tela por cortar y aquí la seguiremos contando, siempre en busca de ese valor tan imprescindible que es la solidaridad obrera.

Publicado en el Nº 305 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2017

En esta sección

Los trabajadores del Hotel Costa Caleta se manifiestan por sus salariosDanoneUnipost en lucha contra el despido de 2400 trabajadoresDelenda est transitioExpondrán en universidades de España cómo opera la guerra económica en Venezuela

Del autor/a

La Estiba a la hora de las decisionesLos estibadores van ganando la partida, pero la lucha continúaLa estiba y los límites del sindicalismo corporativo