La Retranca

El Partido Popular y sus tesoreros En Galicia la relación del PP con los negocios turbios se simboliza con la fotografía del presidente gallego Feijóo junto al narco Marcial Dorado en su yate... son los años dorados del narcotráfico en Galicia.

Dolores de Redondo 16/05/2017

Días atrás circulaba un meme por las redes en el que se ve a María Dolores de Cospedal sosteniendo un cartel con el mensaje “Exigimos el acercamiento de presos del PP”. Cuando nos referimos a presos del PP, hay que decir que son todos los que están pero no están todos los que deberían. Porque para recluir a todos los que cometen delitos dentro del partido del gobierno, habría que hacer una seria ampliación de plazas penitenciarias.

Las últimas detenciones en el marco de la operación Lezo han dado con Ignacio González en el trullo y con Esperanza Aguirre en el dique seco por un supuesto caso de desvío de fondos en la empresa pública del Canal de Isabel II. De entrada, si con la empresa pública han hecho esto, podemos imaginar el negocio que hubiesen montado con la empresa mixta del agua que programaron en su día. González lleva ritmo de récord: además de su detención en el caso Lezo, fue condenado a seis meses de cárcel por el uso de las tarjetas black cuando era consejero de Caja Madrid, y está imputado en el caso Púnica acusado de haber entregado 1,6 millones de euros para financiar a su partido.

Por volumen de negocio, el Partido Popular debería cotizar en el IBEX-35. Y debería figurar en los manuales junto a la 'Ndrangheta calabresa, la Cosa Nostra siciliana, la Camorra napolitana y la Sacra Corona Unita de Apulia. En realidad no estamos hablando de algo demasiado diferente. La historia del PP, desde sus orígenes en Alianza Popular, está íntimamente relacionada con la financiación irregular a través de entramados de empresas, concesiones irregulares de contratos públicos, blanqueo de capitales y negocios delictivos. Todos sus tesoreros y gerentes, vinculados siempre al entorno de Manuel Fraga, han estado al servicio de estas actividades.

El primer tesorero de Alianza Popular fue Ángel Sanchís, elegido personalmente por Fraga para dirigir las cuentas del partido recién creado tras la dictadura. En 1976 tuvo la brillante idea de crear una gigantesca plantación de cítricos en la provincia de Salta, en el norte de Argentina. Algunos desconfiados se plantean cuatro grandes interrogantes al respecto: ¿qué pinta un valenciano cultivando cítricos en una zona fronteriza con Bolivia donde no existía tradición de este negocio? ¿Por qué decidió ir a un lugar tan lejano justo cuando le nombran tesorero de un partido español? ¿Por qué lo hace, además, coincidiendo con la toma del poder de la Junta Militar argentina? Y, por último, ¿por qué desde hace años se relaciona su finca La Moraleja con el narcotráfico?

En noviembre de 1988, Sanchís estuvo implicado en el caso Naseiro de financiación ilegal del PP. La brigada de narcóticos investigaba al hermano del concejal valenciano Salvador Palop por tráfico de estupefacientes. Durante la investigación los agentes grabaron conversaciones telefónicas que Palop mantuvo con los demás sospechosos, entre los que se encontraban el diputado Ángel Sanchís, su sustituto en la tesorería Rosendo Naseiro, y el presidente del PP valenciano, Eduardo Zaplana. El caso fue archivado por supuestas irregularidades en la instrucción del sumario. Ahora Zaplana aparece entre los investigados en el caso Lezo, y Sanchís está imputado en el caso Bárcenas por un delito de blanqueo de capitales al colaborar con aquél en la ocultación de su fortuna en Suiza. El tintorero de profesión Rosendo Naseiro utilizó su fortuna para juntar una inmensa y valiosa colección de cuadros, especialmente bodegones y floreros españoles de los siglos XVII y XVIII.

En Galicia la relación del PP con los negocios turbios se simboliza con la fotografía del presidente gallego Feijóo junto al narco Marcial Dorado en su yate. Nada extraño cuando el propio Mariano Rajoy ocupó la presidencia de la Diputación Provincial de Pontevedra entre los años 1983 y 1986, cargo que abandonó para ocupar la vicepresidencia de la Xunta de Galicia. Son los años dorados del narcotráfico en Galicia, cuando los narcos gozaban de la más absoluta impunidad. Hasta que llegó la operación Mago, posteriormente conocida como Operación Nécora, y “mandó a parar”. Eran los años en que los Oubiña, Charlín, Sito Miñanco y muchos otros financiaban Alianza Popular y ponían y quitaban gobiernos municipales. Eran los años en que el clan Matta-Ballesteros dominaba la cocaína que entraba en EE.UU. desde el concesionario Mercedes de A Coruña. Los años en los que el abogado de los narcos, el “popular” Pablo Vioque, controlaba la Cámara de Comercio de Vilagarcía de Arousa. Y, por supuesto, eran los años en que todos ellos financiaban a la contra nicaragüense y la guerra sucia con los beneficios de la nieve que hizo tristemente famosa la comarca de Arousa. Y todo ello en relación con los clanes internacionales, especialmente italianos y argentinos. Un explosivo cóctel de política, redes delictivas y cloacas del Estado de enormes magnitudes en el que el PP es un actor más.

— Y digo yo... ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

Publicado en el Nº 306 de la edición impresa de Mundo Obrero mayo 2017

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