La Juventud Comunista celebra la movilización en las calles y llama a continuar la lucha Es importante no caer en la división y afrontar que el verdadero dilema se da entre la clase obrera y la Unión Europea como fuerza de choque de los monopolios.

Unión de Juventudes Comunistas de España 29/05/2017

La Juventud Comunista resaltamos el éxito de las últimas movilizaciones y victorias del campo popular que nos señalan el camino sobre el que debemos continuar.

En primer lugar, el movimiento feminista ha vuelto a inundar las calles de nuestro país llevando una propuesta innovadora para el 8 de marzo, día de las mujeres trabajadoras, al organizarse un paro internacional de mujeres en más de 40 países. Este paro de trabajo, cuidados y consumo, que tiene como precedente la huelga llevada a cabo por las mujeres de Islandia en 1975 pone en valor el papel fundamental que tienen las mujeres en la sociedad y la alianza existente entre el patriarcado y el capital. Como ya sucediera en la marcha estatal contra las violencias machistas el 7N de 2015, el feminismo ha vuelto a ser capaz de aglutinar un verdadero movimiento de masas en las calles.

El día 9 de marzo asistimos a la huelga general educativa reivindicando el derecho a una educación pública y universal, rechazando un “Pacto” con las grandes empresas que busca el avance de la privatización y la mercantilización de nuestra enseñanza. Exigiendo, por tanto, la derogación de la LOMCE y el 3+2, revertir la política de recortes y aumentar de inmediato la oferta pública de empleo docente, así como revisar el modelo de FP empezando por eliminar las prácticas gratuitas. Salimos a la calle recogiendo el testigo de la lucha de las investigadoras predoctorales, que lograron recuperar los derechos y su antiguo contrato, pero también salimos exigiendo un Estatuto propio de personal investigador. Y es que, precisamente, tenemos que potenciar la unidad de las luchas y la organización del estudiantado y de todos los agentes educativos, en base a un programa y unos objetivos comunes: recuperar la movilización para la lucha por una educación universal, como condición indispensable para el desarrollo y la emancipación de todas las personas y en concreto de la clase trabajadora y las capas populares, dentro de la red pública, pues es la única que puede desarrollar este objetivo y con unos valores feministas, antirracistas, laicos, críticos y científicos, porque son los únicos que permiten una educación, y en definitiva una vida, digna.

En medio de esta situación, se consumaba en el Parlamento la victoria de los estibadores, al rechazarse el Real Decreto planteado por el gobierno y que pretendía aplicar el mandato de la Unión Europea para la liberalización del sector con la consiguiente precarización de las condiciones laborales. Cabe resaltar, como muestra de la debilidad del actual ejecutivo liderado por Rajoy, que nos tenemos que remontar a 1979 para encontrar otro caso de un Real Decreto presentado por el gobierno que haya sido rechazado por las cortes. Pero como bien sabemos en ningún caso la clase trabajadora puede relegar su lucha a la actividad parlamentaria, pues esta victoria ha sido fruto de la unidad y combatividad de un sector estratégico, que consciente de su fuerza había planteado una serie de paros que harían un fuerte daño a la patronal portuaria. El gobierno del PP pretende enfrentar al resto de trabajadoras y al conjunto del pueblo: o se reducen sus derechos o la Unión Europea sancionará al Estado español. Lo que muestra este “dilema” es la naturaleza de la UE, atacando los derechos laborales en nombre de la “liberalización”, que en la fase imperialista actual no es otra cosa que el dominio de los monopolios. Frente a esto, es importante no caer en la división y afrontar que el verdadero dilema se da entre la clase obrera y la Unión Europea como fuerza de choque de los monopolios, así como sus representantes estatales.

Asimismo, saludamos la lucha de las teleoperadoras por un convenio digno frente a una patronal insaciable, que quiere ahondar todavía más en las condiciones de precariedad del sector, y señalamos la unidad sindical y la combatividad de las plantillas como ejes fundamentales de cara a conquistar un convenio que profundice en derechos y estabilidad de las trabajadoras del sector del contact center.

Es importante convertir estas pequeñas victorias en trincheras desde las que recuperar aliento para avanzar hacia la consecución de nuevos derechos.
En el año que se conmemora el centenario de la Revolución Soviética, luchar contra un sistema que provoca paro, miseria, guerras y que nos niega un futuro, es más necesario que nunca. ¡La lucha es el único camino!

Publicado en el Nº 305 de la edición impresa de Mundo Obrero abril 2017

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