Madrid se viste de rebeldía y dignidad pidiendo mucho más que un cambio de gobiernoLa Marchas plantan cara al mensaje de recuperación de Rajoy Respuesta colectiva y masiva de la clase trabajadora, la ciudadanía y los pueblos que en esta situación de emergencia sufre las consecuencias del paro, la precariedad, la pobreza y la violencia.

Gema Delgado 29/05/2017

El 27M Madrid se llenó de dignidad y rebeldía en la mayor manifestación realizada en la capital desde la histórica Marcha de la Dignidad que el 22 de marzo de 2014 concentró a dos millones de personas. Toda la Gran Vía de Madrid quedó tomada por las decenas de miles de personas que vinieron de todos los rincones de España a reivindicar Pan, Techo, Trabajo e Igualdad. Fue la respuesta colectiva y masiva de la clase trabajadora, la ciudadanía y los pueblos que en esta situación de emergencia sufre las consecuencias del paro, la precariedad, la pobreza y la violencia. La gente llenó las calles indignadas por las políticas del PP, porque la situación económica y social ha empeorado, siguen los desahucios, los trabajadores no llegan a final de mes, la pensión de la mitad de los jubilados no alcanza al salario mínimo interprofesional, amenazan con aumentar los recortes y la mayoría social no ve la recuperación que predica el gobierno del PP.

Habían llegado de todo el Estado, agrupados en cuatro columnas que se unieron en la gran manifestación que subió desde Cibeles a Plaza de España. La gente estaba cansada, pero aguantaba feliz los más de 30 grados de temperatura intensificados por el asfalto. Lo habían conseguido: Era la culminación de muchos meses de trabajo. Una verdadera marea de todos los colores: blanca, verde, azul, amarilla, granate..., de todas las reivindicaciones sociales y sindicales. Banderas republicanas, comunistas, de IU, de la CGT, de la Intersindical, el SAT, YAC.... Se cumplía así el primero de los objetivos marcados en el manifiesto final: la llamada a la unidad. “En la lucha difícil que hemos emprendido por un cambio real, no un simple cambio de gobierno, necesitamos que quienes estemos dispuestos a pelear nos unamos” decía el manifiesto, a la vez que llamaba a no dejarse seducir por los cantos de sirena de falsas soluciones institucionales.

El PCE, que participó con su propio cortejo, igual que lo hizo IU, ha trabajado duro en la movilización desde todas las federaciones; se ha volcado para que fuera un éxito y lo ha conseguido. José Luis Centella, secretario general del PCE, que fue en el centro de la pancarta de cabecera, explica en una primera valoración que publicamos hoy en Mundo Obrero, que esta movilización, que no se puede desligar de la gran movilización del 8 de marzo, “pone de manifiesto que somos muchas y muchos quienes no nos resignamos a una salida antisocial, autoritaria, patriarcal de la crisis y que ésta debe de tener continuidad en una lucha sostenida en el tiempo”.

También reiteraba Centella el compromiso del Partido a seguir trabajando codo con codo con el resto de colectivos y organizaciones “demostrando que cuando ponemos en valor lo que nos une, cuando sumamos ilusión y trabajo, se pone en marcha una fuerza que nos debe llevar a derrotar a quienes tratan de poner los recursos del Estado al servicio de una minoría a costa del dolor y el sufrimiento de la clase trabajadora y capas populares”.

Cuando la manifestación concluía a las 8.30 con la lectura del manifiesto-llamamiento de las Marchas del 27M, en el escenario levantado en el punto en que la arteria madrileña desemboca en la Plaza de España, las últimas pancartas aún no habían podido ir más allá de Callao. Portavoces de la marchas fueron alternándose en la denuncia de las políticas que generan este desempleo que desperdicia el talento colectivo de una sociedad, hipoteca su futura y humilla a quién lo sufre; el desahucio de miles de personas sin alternativa habitacional; el patriarcado que impide avanzar en igualdad y aumenta la brecha salarial ; la impunidad de los corruptos que esquilman los recursos de la sociedad; la precarización del trabajo; el robo de derechos y el empobrecimiento generalizado de la mayoría social...

Era una denuncia a la totalidad a la política del austericidio, de este gobierno, pero también de la Unión Europea y la OTAN, “el puño de hierro del capitalismo” y un llamamiento a la movilización por un cambio real con 6 reivindicaciones muy concretas:

• En defensa de pensiones públicas dignas y a cargo de los Presupuestos. No al Pacto de Toledo
• Por el empleo estable, salarios dignos y la renta básica: Derogación de las reformas laborales
• Por la libertad de las personas presas y procesadas por luchar. Amnistía.
• Por el no pago de la deuda. UE y FMI fuera ya de aquí
• Por la defensa de los Servicios Públicos como derechos esenciales.
• Contra el feminicidio: Nos queremos vivas, ni una menos

Estas Marchas han sido, como explica Centella, la demostración de que la movilización es más fácil cuando se plantea desde la base, “desde una voluntad unitaria ajena a toda intención de patrimonializar el rechazo y el hastío que produce el PP.”

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