Moción de censura¿Por qué sigue Rajoy en la Moncloa? La fuerzas sindicales, sociales, ciudadanas, tienen la responsabilidad de generar una “Marea Ética” que desborde a los Partidos Políticos.

José Luis Centella Gómez. Secretario General del PCE 12/06/2017

En cualquier país de nuestro entorno, un presidente del Gobierno salpicado por tantos escándalos de corrupción como lo está Mariano Rajoy ya habría dimitido, forzado por su propio Partido o por una moción de censura.

Sin embargo, la realidad es que en estos momentos, Rajoy superará, tanto los Presupuestos Generales del Estado, como la Moción de Censura anunciada por Unidos Podemos.

Los PGE, los superará con el acuerdo, chequera en mano, con el PNV, el mismo, que hace poco era calificado por el PP como cómplice del separatismo, y la Moción de Censura la derrotará, gracias a la abstención del mismo PSOE, que le acusa de ser el responsable político de la corrupción que hoy carcome al PP.

Dicho esto parece que la contestación a la pregunta de por qué sigue Rajoy en la Moncloa tiene que ver tanto con habilidades propias, como con incapacidades ajenas.

Sobre las habilidades propias poco que decir. Sobre las incapacidades ajenas, sí hay mucho que decir, porque llueve sobre mojado, porque hay que empezar señalando que Rajoy llegó a la Presidencia, en primer lugar, por la falta de acuerdo entre Podemos, Compromís, Izquierda Unida y PSOE, en enero de 2016. Algún día, alguien contará por qué el PSOE cerró un acuerdo con Ciudadanos, mientras estaba negociando con la izquierda en lo que se llamó la “mesa a cuatro”. Mi opinión personal, sin desvelar ningún secreto, es que “alguien” le hizo mal las cuentas a Pedro Sánchez y le hizo creer que el acuerdo PSOE-C’s tendría más apoyos de los que finalmente tuvo.

En segundo lugar, después de las elecciones de junio, fue un golpe de fuerza interno en el PSOE quien permitió la elección de Mariano Rajoy, reventando la posibilidad de que Pedro Sánchez fuera presidente del Gobierno. En este caso los secretos los están desvelando desde el propio PSOE.

Como no hay dos sin tres, se vuelve a repetir la historia y nos encontramos ante una nueva ocasión para poner fin al Gobierno del partido que tiene sobre sus espaldas el récord de casos de corrupción de la Historia de España. Volverán a escucharse acusaciones mutuas entre Unidos Podemos y el PSOE sobre oportunismo, deslealtades, pero la realidad es que si hay coincidencia en que el Gobierno del PP es contrario al interés general. No hay otro camino que la presentación de un moción de censura para propiciar la regeneración democrática que se necesita.

Por lo tanto, lo natural, lo lógico, lo deseable, es que se produzca esa Moción de censura, y si la iniciativa ha surgido de Unidos Podemos, la respuesta del PSOE no debería haber sido el rechazo puro y duro de la posibilidad de plantear una alternativa ética, democrática y social al Gobierno del PP, sino al menos explorar las posibilidades de acuerdo, presentando sus propias propuestas tanto programáticas, como de candidatos/as, incluso de tiempos, porque el PSOE podría haber planteado que la presentación formal de la moción no se produzca hasta después de la celebración de las primarias socialistas, pero el rechazo sin más de la propuesta pone en evidencia a quien así actúa.

Desde esta realidad, a quienes no tiramos la toalla y no nos resignamos a que Rajoy siga en la Moncloa, sólo nos queda la esperanza de que sea la mayoría social trabajadora, la que sufre las consecuencias de las políticas antisociales, autoritarias y patriarcales del PP, la que demanda una recuperación de la ética, quien imponga la necesidad de un cambio de Gobierno.

Este mes de mayo están convocadas acciones de protesta por el Frente Cívico, las Marchas de la Dignidad y otros colectivos. Sería iluso pensar que estas movilizaciones por sí solas van a cambiar la decisión de la gestora del PSOE de NO sentarse a hablar con Unidos Podemos sobre cómo sacar democráticamente a Rajoy de la Moncloa, pero la Gestora del PSOE tiene los días contados y si la presión social se mantiene y crece más pronto que tarde ese encuentro se dará.

Son, por tanto, las fuerzas sindicales, sociales, ciudadanas, quienes tienen la responsabilidad de generar una “Marea Ética” que desborde a los Partidos Políticos, que plantee cuatro o cinco puntos mínimos de encuentro sobre los que presentar la alternativa de gobierno que la mayoría social necesita en este País.

Publicado en el Nº 307 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2017

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