Cinco destacadas personalidades del PCE y la ciudad de Madrid se incorporan al callejero de la ciudadQue su nombre no se borre de la historia A pesar de los déficit que aún muestra su callejero, al incorporar estos nombres Madrid se ha convertido en una ciudad más justa y democrática.

Antonio Ortiz Mateos 06/06/2017

El pasado 28 de abril, el Pleno del Ayuntamiento de Madrid aprobó el cambio de 52 calles, plazas o espacios públicos a tenor de lo dispuesto en la ley de Memoria Histórica, que establece que “las administraciones públicas, en el ejercicio de sus funciones, tomarán las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión de la dictadura” del general Francisco Franco. Votaron a favor los grupos municipales de Ahora Madrid, PSOE y Ciudadanos, absteniéndose el PP. Mayoría absoluta, por tanto.

Entre las nuevas denominaciones destaca la presencia de cinco personas que forman parte destacada en la historia del Partido Comunista de España y de la ciudad de Madrid, como es el caso de Juana Doña, Marcelino Camacho, Blas de Otero, Manuel Sánchez Arcas y Matilde Landa. Unen su nombre al que ya ocupaban por méritos propios en Vallecas, Latina o Ciudad Lineal personajes ilustres como los poetas Rafael Alberti y Miguel Hernández, el biólogo Faustino Cordón, el trabajador de la construcción Macario Barjas, el dramaturgo Buero Vallejo o las jóvenes ejecutadas el 5 de agosto de 1939 en el Cementerio del Este, conocidas como las Trece Rosas.

En el camino han quedado sin embargo dos personajes claves del siglo XX, artífices de la defensa de la capital frente al fascismo: Dolores Ibárruri y su “No pasarán”, cuyo regreso a Madrid hace 40 años, tras 37 de exilio, celebramos el pasado 13 de mayo, o José Díaz, secretario general del PCE en un periodo clave de su historia.

Además de comunistas, veamos quiénes eran estas personas que han merecido el reconocimiento del Ayuntamiento y la ciudadanía, pasando a ocupar un lugar destacado en el espacio público de la ciudad:

Juana Doña Jiménez (1918-2003). Dirigente comunista, feminista, sindicalista y escritora. Compañera de Eugenio Mesón, dirigente de la Juventud Socialista Unificada que sería fusilado en 1941. Dirigente de la Agrupación de Mujeres Antifascistas y fundadora del “Movimiento por la Liberación e Igualdad de la Mujer”. Antifranquista, fue encarcelada en diversas ocasiones. Autora de varios libros, entre los que destacan Entre la noche y la niebla y Querido Eugenio. Da nombre a la antigua calle de la Batalla de Belchite, uno de los mitos bélicos de la historiografía franquista, en el barrio de Delicias, distrito de Arganzuela.

Marcelino Camacho Abad (1918-2010). Exiliado en Orán, tras fugarse de un campo de concentración, en 1957 regresa a España, trabajando como obrero metalúrgico en Perkins Hispania. Por sus actividades sindicales y políticas fue encarcelado en 1967 y posteriormente en el famoso Proceso 1001 (1973). Fundador y primer secretario general de Comisiones Obreras, siendo elegido diputado por el PCE en 1977. Sustituye al general franquista Agustín Muñoz Grandes, comandante en jefe de la División Azul, dando nombre a un paseo cerca de donde vivió durante años, en el barrio de Vista Alegra, distrito de Carabanchel.

Blas de Otero Muñoz (1916-1979). Poeta comunista y uno de los principales representantes de la poesía social de los años cincuenta. Autor, entre otras obras, de Ángel fieramente humano y Pido la paz y la palabra. Su enfrentamiento con el franquismo fue constante. Cantó la democracia durante 40 años; luchó por ella, e incluso apareció en mítines, conferencias y recitales en las primeras elecciones. Da nombre a una travesía situada en el barrio de Ventas, distrito de Ciudad Lineal, que hasta hace unos días llevaba el nombre de José Luis de Arrese, ministro-secretario general de FET y de las JONS (1941-45), de Vivienda (1957-60) y procurador en Cortes (1943-1977).

Manuel Sánchez Arcas (1897-1970). Arquitecto y urbanista, ganó el concurso para construir el llamado Edificio Rockefeller, junto a Luis Lacasa. Autor del Pabellón de Gobierno, la Central Térmica y el Hospital Clínico Universitario San Carlos de la Ciudad Universitaria de Madrid durante la II República, marchando posteriormente al exilio en la URSS, Polonia y Berlín, en la RDA, donde murió. En 1942 fue inhabilitado a perpetuidad por el Colegio de Arquitectos de Madrid. En un acto de justicia, hoy da nombre a la antigua calle del Almirante Francisco Moreno en el barrio de la Ciudad Universitaria, distrito de Moncloa-Aravaca.

Matilde Landa Vaz (1904-1942), conocida como “la Pasionaria” de las presas republicanas, destacada dirigente del Partido Comunista de España y responsable en Socorro Rojo Internacional de la ayuda a los refugiados, prefirió la muerte en la cárcel de Palma de Mallorca, antes que ser bautizada. Sustituye al general sublevado Antonio Aranda Mata, dando nombre a una escalinata del barrio de Almenara, en el distrito de Tetuán.

A pesar de los déficit que aún muestra su callejero, al incorporar estos nombres Madrid se ha convertido en una ciudad más justa y democrática, reconociendo el destacado papel que miles de hombres y mujeres jugaron en defensa de la libertad y la democracia en nuestro país. ¡Bienvenidos sean!

Publicado en el Nº 307 de la edición impresa de Mundo Obrero junio 2017

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