Resulta difícil quedarse sólo en un enfoque “victimista”, lastimero, derrotista, sentimental, sin contenido político verdadero, sin luchar por los ideales revolucionarios, de ruptura con el capitalismoLos mercaderes de la memoria histórica

Jean Ortiz. Profesor de la Universidad de Pau 18/07/2017

La causa republicana española va ensanchándose, tanto en España como en Francia, ganando seguidores, multiplicándose y a la vez dividiéndose mucho, como si la dispersión fuese una enfermedad consubstancial de los “progres” y de los revolucionarios.

Algunas de las segunda y tercera y cuarta generaciones procedentes de familias republicanas acuden hoy al trabajo (prefiero hablar de “combate”) de memoria. Parte de éstas lo hacen desconociendo el compromiso de muchos pioneros, desde hace largo tiempo, y tratan de presentarse como si no se hubiese hecho nada antes; retoman los viejos discursos redundantes y se valen del movimiento memorial para intentar “ser alguien”. ¡Bienvenidos todos!

La historia pondrá a cada cual en su sitio, dejando a los combatientes “de la última hora” donde les corresponde.

Otros activistas, muchas veces desconectados de la lucha social y política de su propio país, reivindican hoy su identidad, la memoria negada, confiscada. ¡¡Bienvenidos!! Pero ser “hijo de ‘rojo’ ” se merece. Me parece difícil autoproclamarse republicano y no hacer huelga, por ejemplo, cuando es necesario. No basta con definirse como “republicano”. La lucha contra la crisis abismal del sistema, contra la austeridad para los de siempre, contra la insostenible política europea, no puede sino ir pareja con la recuperación y la vivificación de las memorias republicanas y/o antifascistas.

Resulta difícil quedarse sólo en un enfoque “victimista”, lastimero, derrotista, sentimental, sin contenido político verdadero, sin luchar por los ideales revolucionarios, de ruptura con el capitalismo, ideales de nuestros (bis) abuelos, anarquistas, comunistas, socialistas, pumistas, azañistas... Pese a sus desgarramientos, todos coincidían en la primacía de la “cuestión social”. No dejemos que los estafadores de la memoria nos despojen de ese cimiento. Resulta escandaloso, insoportable, que en varios lugares la toma de palabra republicana durante los homenajes resulte prohibida o descafeinada, como si fuera necesario pedir perdón por ser “rojo” y no arrepentido.

Lo que más me duele es ver que algunos compañeros, a pesar de su origen republicano, acepten esas limitaciones, esas coacciones, cuyo fin no es sino acallar cualquier “amenaza” contra la monarquía “liberal”, y estorbar la perspectiva de una España de todas las Españas, social, soberana, anticapitalista.

No aceptemos, compañeros, que las memorias republicanas, tan bellas, tan dolorosas, tan legítimas, tan imprescindibles, se vean amordazadas, incluso por algunos de los nuestros. Busquemos los caminos de la unidad, pasando la página, aunque resulte difícil, asumiendo los errores pasados, y las diferencias. Ya es hora de ir superando nuestras discrepancias, cueste lo que cueste, y de centrarnos en lo esencial: que viva la memoria republicana a la luz de hoy, para construir un mundo más humano, más justo, mejor.

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