Se ha puesto en solfa la hipocresía de quienes dicen combatir el terrorismo pero hacen negocio con élBarcelona... a través del plasma Magnífica movilización de la mayoría ciudadana que tomó la calle e impuso el eslogan, impidiendo que otros se apropiaran de un exclusivo protagonismo no merecido y hasta inconveniente.

José María Alfaya 24/08/2017

La vendedora del puesto de variantes le decía al cliente: "¿Cómo es posible que unos muchachos criados en España se hayan convertido en terroristas salvajes?". El cliente le respondió: "Cuando tú te expliques cómo un hincha de un equipo de fútbol puede salir a matar al hincha de un equipo rival, podrás intentar responderte a la pregunta".

Una conversación real que se suma a tantas horas de programas informativos donde nos iban contando los pormenores del terrible suceso.

Uno mira y escucha sin miedo, sin odio, sin morbo pero con curiosidad, con necesidad de pensar: Sobre los hechos, sobre la forma de contarlos y sobre las interpretaciones y usos de lo narrado.

La gente, como ya va siendo afortunada costumbre en casos dramáticos, estupenda de contención, colaboración y solidarida. Bueno...todos no, que algún amigo de lo ajeno aprovechó la confusión en el mercado de la Boquería para llevarse el dinero de la caja. Pero en este juego de luces y sombras destaca algún/a responsable político brillando con luz propia al ponerse a la altura de la ciudadanía, para disgusto de los miserables que no han sabido callarse a tiempo, que no los han callado a tiempo y que le han hecho flaco favor a su partido o a su iglesia enseñando el plumero de la grosería impertinente y de la incultura... y amparándose encima en el derecho a la libre expresión como si el ejercicio de la libertad no conllevara la posibilidad de meter la pata o pasarse tres pueblos.

Algunos cambios en la forma de contarlo: menos "todólogos", más "expertos" y hasta musulmanes dando explicaciones y aclarando conceptos y contextos. Y las familias de los terroristas demostrando, con su palpable desesperación, que todos somos víctimas menos los asesinos. Se nota que algo hemos aprendido desde el 11-M. Aunque a algunos les cuesta aprobar la asignatura. Los asesores han debido trabajar a destajo... menos el de Trump, que no deben dejarle meter baza.

Hemos tenido algún portavoz torpe o un cargo público "¡ncontrolado/a" a quien deberían darle una colleja en sus expectativas de carrera política pero los partidos han aparecido menos que las instituciones y que los Servicios Públicos, que han salido de la prueba redignificados: ¡Esos aplausos de la gente, en plena calle, a los Mossos!

Y, sobre todo, lo que se ha contado como nunca antes para consumo de los que ven la realidad a través de las pantallas, son las relaciones entre el drama sangriento, la política global y la geoestrategia, que han aparecido insistentemente poniendo en solfa la hipocresía de quienes dicen combatir el terrorismo pero hacen negocio con él. Como han señalado oportunamente algunos analistas catalanes, contrasta el mensaje "institucional" de frase hecha, los actos "oficiales" y la escenificación de la unidad institucional (debieron estar ensayando durante 24 horas y ni siquiera les quedó convincente la escena) con la magnífica movilización de la mayoría ciudadana que tomó la calle e impuso el eslogan, impidiendo que otros se apropiaran de un exclusivo protagonismo no merecido y hasta inconveniente.

De manera que, dentro del drama, no hemos tenido la gran catástrofe moral y política que el terrorismo trata de provocar. Aunque el dolor sea inmenso y evidente la necesidad de explicaciones para metabolizar la monstruosidad. La ciudadanía echó a los "fachas" de la calle, le quitó argumentos a la derechona, se apoyó en sus servicios públicos, en sus convicciones democráticas (y hasta republicanas en el sentido más amplio del concepto) y ofreció una lección de saber ser y estar.

Podían aprender de ello los que se prestan al juego de intentar enzarzar entre sí a mossos y "picoletos" con argumentos que parecen sacados de una botella de coñá bebida en cierto bar de Despeñaperros. Como podrían decir los amantes de frases hechas, estamos contra la violencia (y contra la estupidez) vengan de donde vengan. Como dice el refranero, con mención especial a los que "a toro pasao" se ponen a escribir amenazas en las puertas de las mezquitas, menos "dar lanzada a moro muerto".

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Por la República Federal Democrática y SolidariaPor un Partido de clase para el socialismo en el siglo XXIEl Observatorio de la mentira contra Cuba. La clase es la claseEl lugar del PCE en la sociedad española y europea de la fase actual del capitalismoBolívar, contra los criados, mal criados, del monstruo imperial. Nos queda la palabra.

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