a debate XX Congreso

Por un Partido de clase para el socialismo en el siglo XXI

Plataforma de Opinión “Por un Partido de clase” 11/09/2017

El texto que sigue es un resumen de los contenidos políticos de la Plataforma de Opinión “Por un Partido de clase”(*), suscrita por 18 miembros del Comité Federal (**)

Esta Plataforma no es un documento alternativo, sino una aportación de ideas que sirvan para ampliar y profundizar el debate. No pretende ser sometida a votación, sino servir de ayuda para elaborar enmiendas de distinto nivel, con criterios de pluralidad, en función de los criterios y posiciones de militantes y agrupaciones.

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Introducción

Estamos lejos de quienes hablan de “nueva política” al margen del proceso emancipador en el logro del socialismo y el comunismo. ¿Qué otra nueva política cabe fuera de la construcción de la nueva sociedad socialista?

También estamos lejos de quienes hablan de una “nueva cultura” que consiste en difuminar la metodología marxista y la práctica política leninista entre propuestas ya utilizadas por la burguesía en unos u otros sitios, periclitadas como métodos serios y científicos, y que han mostrado su inoperancia en la transformación de la realidad. Reivindicamos que la realidad no sólo hay que conocerla, sino transformarla, y con esa finalidad la validez no sustituible del materialismo dialéctico y del materialismo histórico. La cultura, la creación y la ciencia, deben ser recuperadas como elementos clave de la hegemonía.

Frente a lo sedicentemente “nuevo”, que deja de serlo al día siguiente, reivindicamos la tarea de dar soluciones a los nuevos problemas.

1.- El análisis concreto de la realidad concreta: el imperialismo y los cambios en la situación internacional

Pero lo anterior no puede quedar en una formulación general. Ahora, sobre todo después del período entre las dos fases de nuestro Congreso, es preciso analizar la evolución del imperialismo y el estado y las consecuencias de la crisis global del capitalismo. Decir que el capitalismo no consigue superar su crisis, pero aumenta su fuerza, es una paradoja que nos puede llevar a un análisis equivocado. Hoy el capitalismo está recuperando la tasa de ganancia, cuyo descenso fue el elemento fundamental de la crisis global.

Podemos señalar dos grandes referencias capitalistas: una, el capital globalizador neoliberal y otra, la que podríamos denominar como nacional capitalismo. En este sentido debemos analizar en profundidad el significado de la victoria de Trump o del avance de Le Pen, el Brexit inglés y la crisis de la UE. Pero no sólo: la propia multipolaridad en el terreno internacional es una manifestación de esa dicotomía. Los BRIC son una expresión de lo que planteamos.

El análisis del significado de la victoria de Trump es fundamental para determinar una política internacional correcta, así como el significado del yihaidismo terrorista en las contradicciones internas entre las distintas burguesías.

2.- Acerca de la UE y el euro

Coincidiendo en que la UE y el euro son irreformables, la cuestión se concreta en cómo avanzar hacia otro modelo de unidad europea y de moneda de forma favorable para los intereses de los trabajadores, con qué aliados y perspectiva. No se trata de trabajar por “peseta+Rajoy”, por caricaturizar la posible salida.

Esto plantea cómo podemos construir una posición suficientemente aceptada por una mayoría social, siendo conscientes de que salvo nosotros, no existe una fuerza política significativa en el campo progresista con una posición rotundamente alternativa a la UE.

Vinculado con ello, aparece la necesidad de un análisis profundo de la globalización, discerniendo correctamente las diferencias de fondo entre la internacionalización de las fuerzas productivas y la globalización neoliberal. Tras 40 años desde la desaparición del bloque socialista existe suficiente experiencia y realidad material para ese análisis.

En consecuencia proponemos una Conferencia del Partido sobre la alternativa a la UE, que defina nuestra posición programática en las próximas elecciones europeas y que cuente con la presencia, aportación y experiencia de los principales PP.CC. de la actual UE.

3.- La situación en España

Tampoco es posible obviar en el terreno nacional la valoración de los últimos procesos electorales. Los resultados electorales del 20D y del 16J (donde es preciso explicarse la pérdida de 1 millón de votos), la investidura de Rajoy tras un proceso político que hay que analizar críticamente, la crisis del PSOE y la experiencia concreta de nuestro procesos de convergencia y específicamente de la coalición electoral en Unidos Podemos.

Invitamos a las organizaciones locales y a las Federaciones del Partido a aportar su experiencia en este sentido, y hacerlo en la perspectiva de las próximas elecciones municipales, europeas y autonómicas, de forma que fundamenten enmiendas y aportaciones.

No podemos seguir planteando en abstracto las ideas de ruptura democrática y proceso constituyente porque eso sitúa a nuestra militancia en una cierta confusión. Se trata de definir un proceso y su desarrollo en el tiempo, de valorar la correlación de fuerzas.

Esta hoy no es favorable para un proceso constituyente que represente una ruptura democrática con el sistema impuesto por el bloque dominante. No podeos situar ese objetivo al margen del tiempo político y la hegemonía necesaria, si no queremos generar melancolía y frustración en los comunistas y negarnos a nosotros mismos ventanas de intervención política en cuestiones fundamentales como la reforma de la estructura territorial del Estado, el sistema electoral, la reforma del Senado u otras.

El régimen del 78 está en crisis, cierto. Pero hay que definir la alternativa a la Constitución de 1978 y por tanto, los contenidos concretos y los objetivos de un proceso constituyente. Si no, es imposible generar apoyos, alianzas y mucho menos aún, hegemonía. Para avanzar en esa dirección es preciso, como una medida inmediata, retomar la propuesta de cambio de la Ley Electoral, de forma que la representación política institucional sea mucho más proporcional. Propuesta que parece haber sido abandonada en nuestros acuerdos en Unidos Podemos.

La Constitución del 78 no es en su texto menos democrática que otras constituciones europeas. Ni el sistema electoral es menos representativo y democrático que el francés o el inglés. En sentido inverso, la Constitución Portuguesa que fue aprobada tras un proceso de ruptura con iniciativa militar y que se declara expresamente como paso para la construcción de una sociedad socialista y hace un detalle pormenorizado de conquistas y derechos, tampoco ha producido una situación cualitativamente diferente a la española (OTAN, economía de mercado, etc.).

4.- El trabajo de los comunistas en el movimiento obrero organizado

Desde la soberanía de cada organización y el reconocimiento mutuo, el PCE debe estrechar sus relaciones fraternas con nuestro referente sindical de clase, CC.OO. que, con cerca de un millón de afiliados cotizantes, es hoy la mayor organización democrática de los trabajadores. La aspiración de los comunistas a hacer avanzar en el movimiento obrero una perspectiva de liberación del conjunto de la clase trabajadora está profundamente asentada en el respeto, el libre y democrático debate de ideas y de posiciones, el acuerdo y la síntesis. Y lejos de configurar una corriente aislada y lejana al sentir de los compañeros y compañeras.

5.- El trabajo de los comunistas en los movimientos sociales

La organización, desarrollo y consolidación de una secretaría es la base para articular organizadamente la actividad de los y las comunistas en los espacios asociativos con el objetivo de desarrollar un tejido social con una hegemonía de las posiciones alternativas.

La diversidad de movimientos y luchas, son consecuencia de la agudización de la crisis del sistema capitalista y reflejan y plantean nuevas contradicciones. Impulsar los acuerdos y alternativas sectoriales que se elaboren desde los propios movimientos, respetar democráticamente la independencia de los mismos, y hacerlos confluir en un proyecto estratégico común, son los retos más importantes que debemos resolver.

6.- La lucha de ideas y el trabajo por la hegemonía

La recuperación ideológica del Partido es una imperiosa necesidad de este Congreso. A lo largo de muchos años se ha producido un deterioro de este aspecto de nuestro trabajo, que ha permitido que ideologías post marxistas hayan cuestionado aspectos fundamentales de nuestra concepción histórica y contaminado nuestra práctica política.

Estas concepciones han introducido el relativismo político en nuestras posiciones. Y lo han hecho mediante la desaparición en el análisis político del concepto básico del marxismo: la explotación, la deconstrucción del análisis dialéctico y del materialismo histórico y la sustitución del partido de clase de nuevo tipo por propuestas pluri clasistas de movimientos transversales o Partido de las “clases populares”.

Se trata de recuperar una dirección que confíe en el papel histórico de la clase obrera. Para ello, es preciso el respeto a la militancia a través de la información valorada y el debate útil para su práctica política, social y cultural y para su vida militante. El marketing político no es una guía para la acción en lo interno y no se pueden hacer propuestas de radicalismo verbal estériles para la acción política. Restaurar de forma real, consecuente y vinculada al marxismo el valor de la aportación leninista, que es lo opuesto a una fraseología meramente formal y de “postureo”. No es posible seguir soportando sin respuesta la negación de la Historia del Partido y de su Memoria.

Situar la reivindicación del papel histórico de los PP.CC., que algunos niegan como un eje central de la lucha de clases. El 100 aniversario de la Revolución de Octubre es una excelente ocasión.

Trabajar seriamente en un análisis de la estructura de clases de la sociedad española, de las características de su sistema político y de la Constitución de 1978. Atacar a quienes tienen posturas críticas con el argumento de que se conforman con el 5% de los votos no resuelve ninguno de nuestros problemas. Pese a que aparentemente se critica el institucionalismo y el electoralismo, se usa un argumento electoralista como palanca de toda crítica. Lo que se viene a decir es que un programa referenciado en los intereses de clase y en un proyecto emancipador no puede obtener buenos resultados electorales. Por eso, los 50 puntos del programa electoral de Unidos Podemos carecen de esas referencias y sus prácticas políticas y parlamentarias actuales eluden sistemáticamente las cuestiones ligadas a la explotación y se centran, a lo sumo, en la distribución del excedente.

Restablecer un concepto claro de hegemonía. La hegemonía es siempre de clase.

7.- La cuestión nacional. Organización territorial del Estado.

El PCE no puede seguir la estela ideológica de ningún nacionalismo. Eso siempre fortalece a la derecha y a la burguesía como clase. No hay excepción. Nuestra posición federal, solidaria, republicana y con horizonte socialista tuvo y debe recuperar un papel hegemónico.

Junto a ello, en la reforma constitucional debemos defender que una serie de elementos de carácter económico, social, y en referencia a las empresas y servicios públicos básicos, tengan un carácter de cumplimiento imperativo y no meras indicaciones para no cumplirse. Y como algo esencial en estos tiempos de saqueo  neoliberal, violencia y guerras, recuperar plenamente el artículo 6 de la Constitución de la Segunda República Española: "España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional".

8.- Desarrollo y consolidación de la política de alianzas

Es necesario un balance concreto en cada lugar de nuestra política de alianzas. Sin embargo, hay hechos que son generales: la coalición electoral Unidos Podemos perdió 1 millón de votos el 16J con relación al 20D, lo que indica que no se debe usar como recurso político lo de “la unidad multiplica”, que es un mero recurso de marketing cuya seriedad depende del tipo de unidad.

Trabajar por un nuevo “movimiento político y social” tomando como referente la construcción de un “nuevo sujeto político” (nada de social y con un co-protagonista político que no comparte en nada esa formulación) no ha superado, en el mejor de los casos, el aspecto institucional. Por ello, proponemos una conferencia temática, que debe abordar las alianzas ante las próximas elecciones municipales, europeas y de algunas CC.AA, a celebrar en el plazo de 6 meses.

Consideramos que el fortalecimiento de IU es clave, para el desarrollo de ese movimiento. No se trata de una cuestión administrativa ni de la soberanía que tenemos como Partido, que ratificamos, sino del papel que IU debe desempeñar en el despliegue de nuestra política. Y esto debe hacerse desde y con IU, que en el propio desarrollo de este trabajo, con un enfoque dialéctico (la función crea el órgano), irá incorporando los rasgos, la estructura y la fuerza que corresponde a las nuevas necesidades.

9.- La preparación de las próximas convocatorias electorales

Las elecciones municipales, europeas y una gran parte de las autonómicas coincidirán en el tiempo, pero tienen especificidades programáticas, de experiencia institucional y de posibilidades de gestión muy diversas. Por ejemplo, no es lo mismo el programa europeo que un programa municipal. Por tanto, hay que abordar cada una de estas convocatorias desde su propia especificidad.

Es cierto que es positivo trabajar para que ante estas convocatorias se participe con un paraguas unitario lo más amplio posible, pero esto será una consecuencia coherente y no una condición previa.

Los acuerdos de coalición electoral -fórmula jurídica que defendemos- deben ser acuerdos cómodos para todas las partes y en todas las partes.

Entendemos que, en cada lugar, y con atención preferente en el caso de las municipales, la coalición debe recoger la experiencia del trabajo institucional existente y de la presencia real de cada organización. Construir coaliciones en el aire, sin contenido o sin presencia real en una localidad, más que una ayuda en el avance de cualquier proceso de confluencia será un impedimento. Esto es más significativo aún dónde no existan condiciones para consolidar una coalición u otras fuerzas no lo deseen. El PCE propondrá en el marco de IU que estas candidaturas tengan el adecuado respaldo político y orgánico, mantengan la unidad electoral que permita acogerse a lo establecido en la Ley Electoral y participen en las votaciones para los diputados provinciales y las federaciones de municipios desde posiciones coherentes y cohesionadas. En cuanto a la formación de los gobiernos y las mayorías municipales, sigue siendo justo el criterio de que ni por activa ni por pasiva deben facilitarse ayuntamientos del PP.

En el caso de las elecciones autonómicas existe una diversidad menor de circunstancias y una mayor facilidad para los acuerdos programáticos. El principio de negar la posibilidad de gobiernos del PP sigue siendo válido. Junto a ello, las posibles alternativas también han de tener en cuenta las experiencias de los gobiernos PSOE y los apoyos de investidura que estos Gobiernos han recibido.

En cuanto a las europeas, las diferencias programáticas con las fuerzas susceptibles de formar candidaturas comunes son importantes y, por otra parte, el sistema electoral es neutro para los resultados de las candidaturas vayan juntas o por separado. Es aquí donde los aspectos programáticos cobran especial importancia.

Los programas electorales son la condición primera de cualquier acuerdo electoral. El PCE reivindica que la referencia de clase de los programas electorales de las candidaturas en las que participemos deben ser claras, explicitas y funcionales. Esto se refiere prioritariamente a la creación de empleo suficiente, digno y de calidad, así como a la recuperación de los derechos laborales y sindicales y el fortalecimiento de lo público (servicios a la ciudanía y sector productivo). Los comunistas debemos esforzarnos en superar las deficiencias existentes en algunos programas, sin menoscabo de los demás contenidos. Reivindicamos la autonomía de voto en aquellas cuestiones no acordadas en los programas comunes, pero que representen contenidos importantes de nuestras posiciones.

Conclusión

Por todo ello, lo fundamental en esta fase es recuperar una línea de clase y al Partido como el instrumento para hacerla avanzar. De ahí que este documento no quiera ser un análisis pormenorizado de todos los frentes de trabajo del Partido, sino un documento básico sobre esas dos cuestiones fundamentales y aquellas otras que las concretan de manera determinante en nuestra práctica política. Resueltos esos problemas, se pueden analizar todos los demás, y muy especialmente, las nuevas cuestiones que debe resolver una alternativa transformadora de clase en el inicio del siglo XXI.

(**) Promovida por: Andrés Aranguren, Alfredo Clemente, Cuqui Cabo, Carmen Olalla Domínguez Godínez, Miguel Ángel Domínguez, Paco Frutos, José Antonio García Rubio, Cayo Lara, Antonio Quirce, Mercedes Mateos, Pascual Martínez, Juan Ramón Motoso, Mireia Rovira, Noemí Ruiz, Felicitas Velázquez, Diego Valderas, Paloma Vázquez Laserna y Carmen Villares

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