Todas somos Juana En lo que llevamos de año, cada mes un niño es asesinado por violencia machista. Suman 23 los asesinados desde 2003.

Alba Doblas Miranda. Secretaria política provincial del PCA en Córdoba 19/10/2017

Hace año y medio conocíamos el caso de la sevillana María Salmerón, una mujer que había sido condenada porque, según los medios de comunicación, había impedido que el padre viera a la hija, al haber sido condenado por maltrato. El caso provocó, afortunadamente, una gran protesta ciudadana, aunque fueron necesarias cinco condenas por hechos similares y una petición de indulto reiterada, a la que se negaron juez y fiscal, para provocar esta reacción popular gracias a la cual pudo aclararse que la madre era víctima de violencia machista, que el padre había sido condenado por dicha violencia con agresión sexual, y que la madre había tenido que impedir el derecho de visitas ante el terror de su hija, ya que el padre no había tenido que ir a la cárcel al ser su condena inferior a dos años. A la madre se la condenó a mayor pena que a su maltratador.

El caso coincidió en el tiempo con el de los titiriteros encarcelados por supuesta apología del terrorismo. En ambos casos hubo una reacción desmedida por parte del poder judicial, pero con una diferencia: vivimos en una sociedad tan profundamente patriarcal que es capaz de escandalizarse porque unos niños cuyos padres han consentido en ello, vean como una marioneta intenta “violar” a otra (lo cual, además de ridículo, es ya de por sí bastante hipócrita en un país que no tiene horario infantil en televisión), mientras asiste impasible al hecho de que una niña que ha visto como su padre ha violado a su madre, sea entregada al mismo, un fin de semana de cada dos.

Un año y medio después decimos “todos somos Juana” y “Juana está en mi casa” y hemos conseguido una gran reacción popular por otra valiente madre que, ante la decisión de la justicia de entregar a sus hijos a su padre maltratador, decide practicar la desobediencia. La reacción mediática no obstante, ha sido un poco diferente, y esta vez han continuado protegiendo abiertamente al maltratador. Puedo llamarlo así sin miedo a ser condenada por calumnia puesto que hay sentencia firme que lo declara. Esa sentencia que nos obliga, al igual que otra sentencia obliga a Juana a entregar a sus hijos y que, curiosamente, no tiene para la prensa la misma validez.

Y es que ya no puede haber medias tintas. Vivimos en una sociedad, como ya he dicho, tan profundamente patriarcal, que ha de utilizar todos los medios a su alcance para protegerse, no sea que la reacción popular vaya a más, no sea que pase como con el caso de María Salmerón, y al final afloren las vergüenzas del sistema.

Mientras escribo estas líneas oigo una entrevista a la Juez en la que señala que Juana no presentó su denuncia a tiempo. ¿A tiempo de qué? Al Estado ni se le espera, ¿qué prisa debía tener Juana? Llamamos a las mujeres a denunciar, a hablar, a protegerse. En todas las noticias sobre mujeres asesinadas por violencia machista se recalca que no habían denunciado (4 de cada 10) haciendo parecer así que fuesen cómplices de su propio asesinato, pero luego, si denuncian, el Estado las deja tiradas por no hablar a tiempo… de poder reaccionar para proteger al sistema patriarcal, supongo. Espero que nadie ponga en duda que no hay plazo para pedir la protección de los menores ante cualquier peligro que les aceche.

Lo más grave es que no ha pasado un mes desde que el Gobierno de Rajoy pretendiese lavar su imagen de abandono hacia las mujeres con un Pacto de Estado contra la violencia de genero, cuyos acuerdos de máximos (protección aunque no haya denuncia formal, protección de los menores) no han sido puestos en práctica en el caso de Juana, ni se espera, lo que no da mucha esperanza para considerar que en los casos venideros así sea. Y mientras tanto, la Junta de Andalucía que en un principio había mostrado todo el apoyo, se suma a la línea mediática y gubernamental de no apoyar a Juana en el proceso judicial en Italia para recuperar la custodia de sus dos hijos. ¿Para qué pedía Susana Díaz un pacto de Estado? ¿Para qué le sirve un Pacto de Estado a Rajoy?

Juana ya estuvo hace año y medio entre nosotras, se llamaba y se llama María Salmerón. Y va a seguir estando dentro de otro año con cualquier otro nombre, porque al Estado ni se le espera para cambiar estas leyes sinvergüenzas que quitan hijos a sus madres, para que los padres maltratadores puedan seguir maltratando, acosando y persiguiendo a sus exvíctimas, y toda la sociedad se escandalice porque una madre no quiere que sus hijos corran la misma suerte que otros desgraciados casos (un niño asesinado al mes por violencia machista en lo que llevamos de 2017, 23 asesinados desde 2003) mientras la prensa se ceba impunemente con ella.

Hace año y medio María fue finalmente indultada. Ha habido otros indultos que corren peligro porque María sigue siendo acosada judicialmente, no solo por su ex, sino también por todo el sistema judicial que ningún Pacto de Estado que no contemple el feminismo, podrá cambiar.

Espero que, dentro de otro año, recordemos a Juana. Que sepamos distinguir las diferencias entre una sentencia condenatoria y otra, porque una condena a un maltratador y la otra, a quien defiende a los menores con su propia vida. Por eso es importante que desde la izquierda, desde este Partido seguro, sigamos repitiendo que somos Juana, que está en nuestras casas, que la aconsejamos e inducimos para que no vuelva a entregarse, y para que vuelva a llevarse a sus hijos lejos del padre maltratador, porque creemos y sabemos que hay profundas diferencias entre una y otra sentencia. Para que todas las Juanas, las Marías y las que vengan después, se sientan, al menos, protegidas por nosotras, por todas aquellas que el próximo 8M nos sumaremos a una huelga que demuestre que estamos ahí, que estamos dispuestas a luchar por que no nos pisoteen, que no permitiremos ni una más en la macabra lista de muertes por terrorismo machista, y que nos protegeremos para que no haya más muertes. Esperamos también muchos hombres que nos acompañen...

Al Estado, ni se le espera.

Publicado en el Nº 309 de la edición impresa de Mundo Obrero septiembre 2017

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