Plano picado

El amante doble, de François OzonUn François Ozon menor

Juan Carlos Rivas Fraile 02/11/2017

Título: El amante doble
Título original: L’amant double
País, año: Francia, 2017
Director: François Ozon
Guion: François Ozon, Philippe Piazzo (Novela: Joyce Carol Oates)
Fotografía: Manuel Dacosse
Intérpretes: Marine Vacth, Jérémie Renier, Jacqueline Bisset, Myriam Boyer, Dominique Reymond, Fanny Sage, Jean-Édouard Bodziak, Antoine de la Morinerie
Producción: Coproducción Francia-Bélgica; Mandarin Films / FOZ / Mars Films / Films
Distribución: Golem
Fecha estreno: 8 septiembre 2017

Enrevesada sería un adjetivo urgente y piadoso para definir la última historia de François Ozon, un cruce de Brian de Palma y David Cronenberg que no escatima en giros para dar densidad al suspense de una trama psicológica que tal vez hubiera dado más de sí en manos del director de Carrie. Con toda seguridad. En El amante doble nos encontramos con el síndrome de la rivalidad entre hermanos gemelos y el recurso al psicoanálisis para desvelar un complejo mecanismo psicológico que afecta de lleno a la protagonista; de hecho, es el motor de la trama. Chloé padece una enfermedad psicosomática de la que aparentemente cura gracias a la atención de un psicoanalista, que traiciona el código deontológico sin demasiados miramientos, con el que se casa. Sin embargo, esto es sólo una apariencia que se complica cuando descubre que su marido tiene un hermano gemelo. Lo que sigue debemos evitar revelarlo para no destripar el mecanismo del misterio. El desenlace rocambolesco hace bandera de la sorpresa. La sombra del Cronenberg de Inseparables se asoma en todo el meollo de los dos psicoanalistas gemelos. La de Brian de Palma en la historia de la madre cuya hija sufrió un accidente que la dejó en coma. Las dos convergen en una trama de intriga que Ozon maneja con la frialdad característica de todo su cine. Como fría es Marine Vacth, la niña de Joven y bonita, gélida, como acostumbran a ser casi todas las actrices francesas. Ozon es como un Almodóvar pasado por el congelador.

Si lo intrincado del argumento puede conducir a cierta melancolía, aburrimiento en sus casos más graves, Ozon siempre ofrece más de una compensación al tiempo dedicado al visionado de la película. Llamativo, o para ser más exacto, pasmoso, es el plano inicial del interior de la vagina de la protagonista, contemplado a través del espéculo de una ginecóloga (suponemos que la actriz auscultada será una doble de cuerpo de Marine Vacth) que funde con el primer plano de la pupila. Y llamativo el uso de la arquitectura moderna para simbolizar los estados mentales del personaje femenino, muy al estilo de Hitchcock. Esa puesta en escena revela que el cineasta se molesta en componer sus imágenes con mucha más intencionalidad narrativa que la que simplemente indican los diálogos y acontecimientos del guión.

Puede que la estrategia comercial haga hincapié en definir a El amante doble como un thriller erótico, etiqueta que tiene un indudable gancho comercial, apoyada en algunas imágenes en las que puede apreciarse la belleza de Marine Vacth. De ser así, como es habitual en estos casos, sería publicidad engañosa, que es aquella que magnifica la parte para hacerla pasar por el todo. En cualquier caso, para mejor disfrutar del filme debe entenderse éste, en mi opinión, como un divertimento cuya materia de fondo no debe ser tomada demasiado en serio, como el propio Ozon parece haber considerado, a juzgar por las licencias narrativas de las que hace uso al servicio exclusivo del efecto sorpresa y al margen de una mínima exigencia de verosimilitud. Aunque claro, tratándose de asuntos mentales, la coartada está servida. Un François Ozon menor, no obstante, siempre vale la pena.

RECOMENDACIONES

DUNKERQUE. Christopher Nolan, 2017.
Si aún no han visto la mejor película de este gran director, no lo duden. Grandioso espectáculo y reflexión intimista a la vez. Reportaje en días de cine: https://goo.gl/Kk2FjX

ANA, MON AMOUR. Calin Peter Netzer. 2017. Una muestra más de la enorme pujanza del cine rumano. Las idas y vueltas del amor puestas en escena con admirable franqueza y honestidad. La influencia de la religión y el psicoanálisis en la sociedad actual como síntoma de convivencia entre lo viejo y lo nuevo.

Publicado en el Nº 309 de la edición impresa de Mundo Obrero septiembre 2017

En esta sección

ConstituirCelebración en Rusia del centenario de la Revolución de OctubreLa Revolución rusa y el movimiento obrero europeoAsturias reivindica la vigencia del octubre soviéticoAlejandra Kollontai y la Revolución rusa

Del autor/a

Un cine revolucionario en plena revolución¿Autor o impostor?Un François Ozon menorLa última palabra de WajdaParaíso para unos, infierno para los demás