Entrevista Presidente del Partido de la Izquierda EuropeaGregor Gysi: “La izquierda en Europa debe ser más fuerte. Para ello, debe superar su fragmentación y unirse de forma más estrecha” “Un Foro anual de fuerzas progresistas y alternativas, como el Marsela, el 10 y 11 de noviembre, puede contribuir decisivamente a la formación de una alianza en Europa“.

Gema Delgado 02/11/2017

Mundo Obrero: Se cumplen 9 meses desde que el último Congreso del Partido de la Izquierda Europea le eligiera presidente, nueve meses de una intensa agenda política en la que ha ido conociendo directamente los diferentes partidos que componen el PIE ¿En qué situación diría que se encuentra el PIE?
Gregor Gysi:
El PIE está en una fase importante. Podemos basarnos en el trabajo de los últimos años. Hemos creado gradualmente estructuras que ahora podemos usar.

Pero el PIE no es, hasta ahora, muy eficaz. Las decisiones deben tomarse con más rapidez y con más precisión. El PIE sigue estando muy preocupado de sí mismo y de la coordinación de sus estructuras. Sin abandonar el principio de consenso, el PIE debe ser capaz de reaccionar de forma rápida y firme a los acontecimientos políticos. Esta es la tarea más importante de la recién creada secretaría política, de la presidencia y del presidente. Al mismo tiempo, el PIE necesita mejorar sus campañas. Nos centraremos en algunas campañas importantes de este año, para convertirlas luego en eventos cuya importancia se perciba.

El PIE sólo desempeña un papel subordinado en el debate de la izquierda europea. Sin embargo, debería tener el objetivo de convertirse en una plataforma para el debate de la política europea de izquierdas y asumir una función de coordinación. También debemos intentar la expansión del PIE. Actualmente tiene más de 30 partidos miembros, a ellos se les suman una serie de partidos que son observadores o socios. La capacidad de ampliar el impacto del PIE también depende crucialmente de la capacidad de organizar y alcanzar alianzas más amplias.

M.O.: ¿Cuál es la responsabilidad y el papel que debe desempeñar el PIE en estos tiempos en los que avanza la extrema derecha y los populismos en Europa?
G.G.:
El PIE debe convertirse en el contrapunto al avance de la derecha, sobre todo porque la extrema derecha está creciendo en Europa. La izquierda debe usar su fuerza para impedir un avance fascista. Para ello, por un lado, es crucial lograr alianzas y, por otro lado, combatir la política neoliberal que provoca el ascenso de la extrema derecha.

La izquierda sólo pudo aprovechar de forma muy insuficiente la decadencia parcial de la socialdemocracia y del vacío político que dejó. Fue sobre todo la derecha la que ha sabido explotar su debilidad política. Para poder hacer frente al ascenso creciente de la derecha en Europa y formar un contrapunto al nacionalismo y al racismo así como al neoliberalismo con sus desregulaciones y los recortes sociales, la izquierda en Europa debe ser más fuerte. Para ello, debe superar su fragmentación y unirse de forma más estrecha.

M.O.: Se está trabajando en la gran apuesta del PIE que es la celebración del Foro el próximo mes de noviembre en Marsella. ¿Puede explicarnos la trascendencia de este foro y cuáles son los objetivos a alcanzar?
G.G.:
El foro de las fuerzas progresistas tendrá lugar los días 10 y 11 de noviembre de 2017 en Marsella. La cuestión a tratar va a ser: ¿Cómo podemos lograr una Europa alternativa? Nuestro objetivo debe ser que el foro y la alianza que lo está organizando sea cada vez más importante, tal y como lo ha logrado el Foro de Sao Paulo en la cuestión social.

Nos esforzamos por una amplia participación plural. Si alcanzáramos sólo el ámbito del PIE, sería muy poco. Por lo tanto, nos dirigimos a personas y organizaciones que también buscan una Europa alternativa en comparación con las estructuras actuales de la UE. Se trata de más justicia social, más democracia, más sostenibilidad ambiental, más transparencia y evitar la creación de un ejército europeo para la UE. Representantes de sindicatos, iglesias y otras destacadas personalidades también son importantes.

M.O.: ¿Cuál es el papel de los sindicatos europeos y de los movimientos sociales en la construcción de un frente común de la izquierda en Europa?
G.G.:
Es fundamental que los movimientos sociales, los sindicatos y las organizaciones políticas creen condiciones que permitan el desarrollo de proyectos alternativos contra el modelo neoliberal. Sólo a través de la presión social se puede aplicar una política diferente, especialmente cuando se opone a los intereses de los lobby poderosos.

Sin duda, es importante trabajar con los sindicatos europeos, pero hay que ver que el movimiento sindical europeo está poco desarrollado y está fuertemente institucionalizado y todavía no es un movimiento real.

El PIE debe ayudar a asegurar un intercambio regular entre los sindicatos europeos, los movimientos sociales y él. El Foro de Marsella es un paso importante en esta dirección. Al mismo tiempo, el PIE debería tener también una función catalizadora para los movimientos izquierdistas en Europa. Este enfoque se ha conseguido parcialmente en el Foro de Alternativas de París de mayo de 2015, y un Foro anual de fuerzas progresistas puede contribuir decisivamente a la formación de una alianza en Europa.

M.O.: ¿Qué otros puntos claves hay en la hoja de ruta del PIE?
G.G.:
Fue importante que modificáramos los Estatutos del PIE en el congreso que celebramos en Bruselas en junio de manera que ahora podremos seguir trabajando y recibir subvenciones. De esta manera, hemos consolidado la base administrativa de nuestro trabajo político y lo hemos hecho más seguro para el futuro.

También tratamos de organizar, como PIE, la mayor cantidad de vínculos e intercambios posibles entre los partidos involucrados y más allá. Cabe mencionar en este contexto, especialmente la Universidad de Verano anual, que es un punto fijo en la hoja de ruta del PIE desde hace más de 10 años. Además, hay una serie de conferencias y redes. Por ejemplo, la Conferencia del Mediterráneo, el vínculo con los foros sociales y el "Alter Summit". Particularmente importante será el foro anual de fuerzas alternativas y progresistas antes descrito. Mis conversaciones con el Presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, el entonces presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, el Presidente del Tribunal de Justicia Europeo, Koen Lenaerts, el Presidente de la Corte Europea de Derechos Humanos, Guido Raimondi, y la próxima reunión con el Presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, demuestran la creciente aceptación de la izquierda europea y me ofrecen la oportunidad de presentar a estos representantes las razones de los riesgos que corre la Unión Europea desde mi punto de vista.

M.O.: Aunque las políticas neoliberales son las causantes de la crisis que ha empobrecido y precarizado a los ciudadanos europeos, estas políticas se están intensificando, y están, por ejemplo, en el proyecto político de Macron. ¿Por qué se sigue apostando por una política económica que se ha demostrado fracasada y que ha provocado esta crisis sistémica?
G.G.:
En mi opinión, esto demuestra hasta qué punto las creencias neoliberales están ancladas en la economía y en la opinión pública europea. En Alemania también se aclamaron las "reformas" de Macron sin crítica alguna, sin cuestionar este camino. La reforma neoliberal del mercado de trabajo debilitará aún más a los sindicatos.

Es crucial para nosotros desarrollar alternativas creíbles y visibles en una amplia alianza con movimientos sociales, sindicatos, científicos críticos y muchos otros. Especialmente en los debates económicos han dominado en la mayor parte de Europa las ciencias económicas "neoclásicas" o "neoliberales" con "expertos" de esas teorías formando casi un monopolio. Pero hay otras voces. Quiero hacer referencia aquí a los "economistas europeos para otra política económica en Europa" (EuroMemo Group), que propone anualmente reformas alternativas que apoyamos como Partido de la Izquierda Europea.

Los puntos centrales son un programa de inversión pública, la regulación de los mercados financieros y un cambio fundamental en el papel del BCE. Es necesario frenar la especulación financiera, combatir la evasión fiscal y secar los paraísos fiscales.

M.O.: En ese escenario, y con un creciente descontento con la Unión Europea, la Comisión Europea avanza en sus proyecto de una Europa de los Mercados y Capitales ¿cuáles serían los escenarios posibles que se perfilan para Europa y la UE? ¿Y cuál es la propuesta del PIE frente al proyecto de la Comisión Europea?
G.G.:
La Comisión ha presentado una serie de escenarios, que se centran en la cuestión de la velocidad y el alcance de integración, pero no incluye la cuestión crucial de una salida de la política de austeridad neoliberal. En la medida en que esto no se haga, será una tarea importante para el PIE proponer alternativas para abordar la crisis en el sur de Europa. El principal punto de partida es otra política económica que se centre en el crecimiento y el empleo, la reducción de las horas de trabajo y la reestructuración social y ecológica de la economía. Se necesitan programas de inversión pública que reactiven la actividad económica en los campos socialmente útiles. Estas incluyen las políticas de infraestructura, energía y transporte, Internet y banda ancha, pero también áreas como educación, cultura, salud y vivienda.

Otro elemento importante es cambiar la política de distribución: en lugar de reducir los salarios, las pensiones y los beneficios sociales, es necesario aumentarlos. Esto es necesario no sólo por razones sociales sino también por razones económicas para fortalecer la demanda. Aquí se debe incluir una nueva política fiscal con una tributación más fuerte para ricos, corporaciones, bancos y grandes activos. A diferencia de lo que ocurre hoy en día, la UE debe vincularse nuevamente al bienestar social. Sólo podrá mantenerse si la mayoría de las poblaciones de los Estados Miembros la apoyan.

M.O.: Estamos en un año electoral en los países fuertes de Europa como Francia, Reino Unido y Holanda. ¿Qué lectura haría de los resultados de estas tres elecciones?
G.G.:
La situación es diferente en los respectivos países. En primer lugar, me alegro de que no gobierne la extrema derecha en los Países Bajos y en Francia. El PVV de Geert Wilders está más representado en el Parlamento holandés que antes, pero sigue estando por debajo de los resultados de 2010. Sin embargo, esto no es motivo de alegría.

La población francesa también ha impedido afortunadamente por una gran mayoría que Le Pen y su partido de extrema derecha y racista entren en el Palacio del Elíseo, lo que habría significado una catástrofe. Emmanuel Macron es el nuevo presidente francés. Ha anunciado una política neoliberal que debe ser combatida firmemente para detener los recortes sociales en Francia y Europa. La intensificación de las políticas neoliberales ha fortalecido a los partidos de la extrema derecha y ha puesto en peligro a la Unión Europea. En las elecciones parlamentarias francesas, la izquierda ha logrado un buen resultado, ya que nuestros partidos miembros, el Parti de Gauche (PdG) y el Partido Comunista Francés (FKP), tendrán una representación mayor en la próxima Asamblea Nacional que en la anterior. Este es un resultado valiente y bueno. Por desgracia, el sufragio francés está diseñado para prevenir una izquierda aún más fuerte. Ahora hay dos facciones de izquierda en la Asamblea Nacional, y deseamos una buena cooperación.

En Gran Bretaña, el gran resultado de Jeremy Corbyn ha demostrado que, incluso y precisamente, un programa decididamente de izquierdas y una actitud clara pueden conducir al éxito a pesar de que se esperaba todo lo contrario.

M.O.: ¿Qué significan para la izquierda europea los buenos resultados de Francia Insumisa, de Jeremy Corbyn al frente del Partido Laborista inglés y del Sinn Fein en Irlanda?
G.G.:
En las elecciones presidenciales en Francia, el candidato de la izquierda Jean-Luc Mélenchon ha logrado un excelente resultado. Se ha mostrado inflexible frente al neoliberalismo y a la extrema derecha. Así, no sólo llegó a muchos franceses y francesas, sino que también envió una señal a la izquierda europea. Debemos oponernos al avance de la derecha, al neoliberalismo, a la capacidad de intervención militar europea. También el gran resultado del Sinn Féin, que logró su mejor resultado histórico con casi el 30%, eso es un estímulo para nosotros.

Después de la derrota de los conservadores en Francia, le siguió otra en Gran Bretaña donde Jeremy Corbyn obtuvo un resultado sensacional. Esto da un impulso a la izquierda en Europa. Cada vez más personas desean más justicia social y más democracia en sus países y en la Unión Europea. Vale la pena pelear por lo nuevo y alternativo en Europa. Con todas las diferencias en los países, los éxitos también muestran similitudes, entre otras cosas, que incluso en los países de Europa Occidental es posible tener éxito con un programa de izquierdas. Hay un potencial de al menos 20-30% en el electorado que quiere una ruptura con el neoliberalismo. Dirigirse a ellos y ganar es el reto de la izquierda europea.

M.O.: Faltan otras elecciones fundamentales, las de Alemania, que serán este septiembre. ¿Cómo se perfila la campaña y las previsiones electorales y en qué situación se presenta Die Linke?
G.G.:
Die Linke apuesta por una campaña propia para ofrecer una alternativa y mostrar las diferencias frente a los otros partidos representados en el Bundestag -así como a los que posiblemente vuelvan a entrar: los liberales (FDP)– y frente a los populistas de derecha (AfD). Quiere lograr un resultado de dos dígitos y seguir siendo la tercera fuerza en el Parlamento.

La política europea es determinada esencialmente por el Gobierno Federal de Alemania y debe ser cambiada a fondo. La idea europea debe convertirse en el punto de referencia de la política y no los beneficios de las corporaciones. Por eso necesitamos un cambio de política en Alemania. Los resultados de una elección sólo se pueden predecir más o menos en la última semana antes de las elecciones. Vamos a esperar.

M.O.: También hay una experiencia de izquierdas que está dando muy buenos resultados en Portugal a pesar de todas la presiones que está recibiendo de Bruselas. ¿Cómo valora este gobierno apoyado por el Bloco y el PCP?
G.G.:
En primer lugar, es importante señalar que nuestros compañeros del Bloco y los camaradas del PCP no están participando en el gobierno, sino que lo toleran. No es un gobierno de izquierdas, está dirigido por los socialistas, con el objetivo de revertir las políticas de austeridad y combatir sus peores consecuencias. Este "gobierno contra la pobreza" ha sido hasta ahora un éxito, y después de que el gobierno se alejara del curso de austeridad hace más de 20 meses, ha logrado generar un crecimiento sostenible. Los salarios y las pensiones, que los predecesores conservadores habían bajado, volvieron a aumentar. La tasa de desempleo ha disminuido significativamente, lo que a su vez ha llevado a una reducción de la presión sobre los fondos de la Seguridad Social y a un aumento de los ingresos tributarios.

Como resultado, Portugal ha logrado abandonar los procedimientos de déficit de la UE a principios del verano. Esto es importante para demostrar que hay alternativas viables a la política de austeridad que realmente mejoran la situación de vida de las personas, por ejemplo reduciendo los recortes salariales en el sector público. Portugal puede ser un ejemplo para la izquierda en Europa (del Sur). Por lo tanto, es absurdo que Schäuble y Merkel sigan aferrándose a la locura de sus dictados de recortes contra Grecia y otros. Deberían mirar, por fin, a Lisboa y establecer sus políticas fallidas.

M.O.: ¿Cómo está perturbando la política económica, social y ambiental mundial del presidente estadounidense Donald Trump y cómo puede repercutir también en Europa y en América Latina?
G.G.:
Si implementa las cosas que planea hacer, será fatal porque quiere volver a un egoísmo nacional a pesar de una economía globalizada. El declaró que sólo haría la guerra, si eran útiles a los Estados Unidos. El hecho de que exista una ley de derecho internacional que prohíbe las guerras y sólo las permite en condiciones muy limitadas, no le interesa. Realmente quiere construir el Muro en México. Esta es la misma ilusión que tiene toda la derecha en Europa. Piensan que si invisibilizan un problema mediante la construcción de un muro, se deshace del problema. No hay muros que resistan. En algún momento lo asaltarán millones y entonces surge una situación inmanejable.

En América Latina en particular, las consecuencias son graves, especialmente para Venezuela. Existe una amenaza real para los gobiernos de izquierda, hasta una amenaza de guerra abierta contra Venezuela. Trump subestima que otros países también fortalecerán el egoísmo nacional. En el caso de Canadá y Brasil esto también generó problemas a los Estados Unidos. En última instancia, la UE debe tener una actitud más soberana e independiente hacia los Estados Unidos.

M.O.: Este año la Universidad de Verano del PIE se celebró Budapest. ¿Qué significó este encuentro de la izquierda Europea y cuáles fueron los principales temas que se debatieron?
G.G.:
En la universidad de verano del PIE participaron unas 200 personas de 25 países. Esta universidad se reunió por duodécima vez. Hubo un gran número de debates y sesiones plenarias - el programa detallado se puede descargar desde el sitio web del PIE (www.european-left.org)

Entre los elementos más destacados se encuentran las excursiones políticas, por ejemplo, la visita al Museo del Holocausto. El gobierno húngaro actual del primer ministro Viktor Orbán limita sistemáticamente la libertad de expresión, y en el campo de la memoria historica se nota esta influencia: Hubo un intento de modificar una exposición importante, para lograr una visión más positiva de la historia de Hungría. En particular, querían hacer desaparecer los documentos sobre la participación del régimen húngaro Horthy (1920-1944) en el asesinato masivo de judíos húngaros.

También hubo la oportunidad de visitar los Archivos George Lukács, un gran innovador de la filosofía marxista en la primera mitad del siglo XX (1885-1971). La situación política en Hungría, tal como se ha descrito anteriormente, también generó problemas con los archivos y amenazó con su desaparición. A través de la presión política, como la que ejerció el PIE, ha sido posible mantener el archivo, al menos durante los próximos años, en su ubicación histórica.

[Traducción: José Luis Martínez Redondo]

Publicado en el Nº 309 de la edición impresa de Mundo Obrero septiembre 2017

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