Lo que viene como no pongamos fin a esto, es una DictaduraUn paso más hacia el abismo Estos irresponsables del poder que amparados por las irregularidades cometidas por otros se lanzan a la imposición de una serie de reformas estructurales del conjunto del Estado.

Jorge Torres Hernández 03/11/2017

Sé que lo que voy a decir no gustará a más de uno de los dos bandos pero vamos a recapacitar:

Los letrados del Parlament de Catalunya y del Consell de Garanties Estatutaries han avisado de forma reiterada en los últimos años y más en los últimos meses, de la ilegalidad que se iba a cometer y que si esto iba por donde iba, habría consecuencias penales.

¿Se está penando-persiguiendo a alguien por ser "independentista"? ¿O se les está penando-persiguiendo por, aun y avisos reiterados, cometer una o varias ilegalidades? Y ojo con esto, porque son dos cosas totalmente distintas. Dejemos la agit-prop a un lado y seamos serios por que la situación se merecería eso de nuestra parte y seamos capaces de ver que se está aplicando el segundo caso. De estarse persiguiendo el "independentismo" como tal (una opción legítima de defender en un sistema democrático siguiendo como todas las opciones los mismos cauces para todos), no serían los únicos detenidos a día de hoy y se estaría incurriendo en una violación flagrante de los derechos ciudadanos que consagra la Constitución y la Declaración Universal de Derechos Humanos.

A modo de ejemplo... ¿Si tú o yo cometo, y más a sabiendas, una ilegalidad (y no hablo de justicia, hablo de legalidad), esta sea cual sea, sé de antemano que si el Estado o un Juez me atrapa cometiéndola o encuentra pruebas de que he cometido alguna, sé que hay consecuencias penales y sé a lo que me arriesgo y la que me puede caer encima. Hasta un ciudadano podría denunciarme y si esto se demuestra acabar en el mismo escenario. Es algo como se dice "de cajón”. Pero sigamos...

El espectáculo dantesco de esta última semana con las ruedas de prensa en Bruselas no ha ayudado a depositar un voto de confianza en la fiscalía de que no habría riesgo de fuga. Comenté hará unos días que este elemento per se, ya jugaría en contra de la defensa de los "Jordis" para poder salir de prisión con fianza, ahora se ha convertido también en un elemento más de la actuación del Estado contra representantes del mismo en Catalunya (porque eso es la Generalitat a fin de cuentas) que han acabado por hacer un poco lo que les ha dado la gana. El resultado, no nos engañemos, estaba prácticamente cantado y más viendo el ritmo de los acontecimientos.

Ahora bien, es una muestra más de quien controla las instituciones del Estado y de que la democracia española es joven, inexperta y le falta mucho rodaje. Las leyes y "estatutos" en un sistema democrático deben de poder ser interpretables y sobre todo poderse adaptar a la situación dada para precisamente solventar, que no agrandar un problema dado. Además, para eso se suponen que están los políticos escogidos democráticamente.

Así pues, una solución a este problema a día de hoy dictaba una aproximación más cauta. Como con los Jordis, una multa cuantiosa y marca en el expediente (elemento que también desaparece al cabo de los años) hubiese sido el punto ideal. Porque cualquier Estado ante una actuación como las vividas desde septiembre en las instituciones de Catalunya no le quedaba otra que intervenir (y eso lo sabían todos), hubiera servido para contentar a una parte de los "constitucionalistas", pero también para no encender el cabreo generalizado entre los "independentistas" que una resolución así se sabe que iba y está provocando.

Y no os quepa duda que se utilizará para dar otro (más o menos largo, veremos) elemento de cohesión de los independentistas bajo un discurso, falazmente presentado como de defensa de los derechos humanos obviando las irregularidades e ilegalidades cometidas por los sancionados como he comentado más arriba. Al fin de cuentas, este episodio no deja de ser uno más del "processisme", la nueva "batalla final" "empuje" "aguante" o como se le quiera llamar.

Respecto al papel del Gobierno Central, ahora que el 21-D tenemos elecciones convocadas para las instituciones catalanas y viendo el papel nefasto, de auténtico pirómano e igualmente irresponsable en toda esta película... si les quedase una brizna de vergüenza deberían presentar la dimisión y convocar Elecciones Generales. Si no lo hacen, debería ser el principal objetivo del resto de fuerzas de la oposición en los meses venideros... y podría el gobierno caer fácilmente, como medida simbólica de rechazo ante la gestión de la crisis que se vive... si no se aprueban los Presupuestos Generales del Estado (si no se aprueban, con sus prórrogas, etc... el gobierno está obligado a convocar elecciones según la ley).

Todo esto lo que viene a demostrar es que igualmente hay un daño profundo ya instalado en la sociedad catalana y también en el resto de las Españas. Para poder "jugar" todos un sistema de juego, legal y tipificado en nuestras leyes, debemos respetar TODOS y no unos una cosa ahora sí, otras no, según conveniencia como hemos podido ver con los flagrantes casos de corrupción que asolan al partido gobernante de España o el caso comentado de los "pasos hacia adelante (del "abismo") que ha hecho el ya ex-Govern de la Generalitat de Catalunya.

Y este es el verdadero peligro que hay aquí, el peligro real de involución democrática viene en que tanto una parte como otra están enviando el mensaje de que aquí ellos, intocables, pueden hacer lo que quieran. Y el descrédito importante que de la justicia en un sistema democrático se está desarrollando no es buena para absolutamente nadie, salvo para los muy poderosos, ya que ésta actúa (con más o menos eficacia) como dique de contención de la aplicación simple de la fuerza bruta sobre los y las ciudadanas del conjunto de España.

Necesitamos nuevos interlocutores. Gente que no esté salpicada por esta escalada de catastróficas desdichas, que tengan sentido de "Estado" real y se asuma que en democracia los acuerdos y pactos son la base de la misma y no los rodillos parlamentarios donde unos u otros puedan tener mayoría o no y decir una cosa u otra según conveniencia política (y egoísta).

Y que estos nuevos interlocutores tengan gravado a fuego lo siguiente: “Dura lex, sed lex” (La Ley es Dura, pero es la Ley) porque una sociedad democrática se funda sobre la base de un "pacto" según el cual cada ciudadano se compromete a cumplir las leyes y respetar las decisiones que se acuerden por mayoría siempre que se haya seguido escrupulosamente el procedimiento legal establecido. Ya lo dejaba bastante claro Spinoza en el siglo XVII (¡y ya ha llovido!).

Y como quiero dejar bien señalado, nos estamos cargando este elemento importantísimo de "que se haya seguido escrupulosamente el procedimiento legal establecido”... lo que viene como no pongamos fin a esto, es una Dictadura. Tanto para la Catalunya "independiente" como no deja lugar a dudas con cómo algunos han querido imponer sus tesis independentistas, como para España como no seamos capaces de echar a estos irresponsables del poder que amparados por las irregularidades cometidas por otros se lanzan a la imposición de una serie de reformas estructurales del conjunto del Estado.

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