Plano picado

El autor, de Manuel Martín Cuenca¿Autor o impostor?

Juan Carlos Rivas Fraile 06/11/2017

Película El autorManuel Martín Cuenca

Título: El autor
País, año: España, 2017
Director: Manuel Martín Cuenca
Guión: Manuel Martín Cuenca, Alejandro Hernández (Novela: Javier Cercas)
Fotografía: Pau Esteve
Intérpretes: Javier Gutiérrez, María León, Antonio de la Torre, Adriana Paz, Tenoch Huerta, aDelfa Calvo, Rafael Téllez
Producción: Icónica Producciones / Lazona / La Loma Blanca PC.
Distribución: Filmax
Fecha de estreno: 17 de noviembre 2017

Tal vez lo más notable de Manuel Martín Cuenca sea un estilo narrativo que alcanza su punto álgido de depuración en Caníbal (2013), su penúltima película protagonizada por Antonio de la Torre. El sentido del tiempo detenido, la inesperada sensación de que la vida transcurre en cámara lenta, capturada con una exquisita sensibilidad que desprecia las exigencias de modas actuales según las cuales los planos deben durar escasos segundos y sucederse con tal celeridad que apenas dejan espacio para respirar, o que las historias deben contener múltiples y variados acontecimientos porque en caso contrario el espectador se aburriría. Martín Cuenca proyecta su mirada mucho más al interior que al exterior de sus personajes. Reservados, silenciosos, taciturnos… el sastre solitario y misántropo que sufre una convulsión al enamorarse de una de sus víctimas es hermético e inexpresivo, un volcán en estado de latente erupción sin muestras aparentes de actividad. También se movían en registros no muy alejados los hermanos del amor imposible de La mitad de Óscar (2010) o el oficinista bancario y su no menos inalcanzable lolita de La flaqueza del bolchevique (2003).

Ahora Manuel Martín Cuenca ha dado un giro al volante y en la adaptación de El móvil, un relato corto de Javier Cercas publicado en 1987, se ha adentrado en un terreno que no nos resulta tan familiar a quienes le teníamos un tanto hiperbólicamente por “el Antonioni español”. La ironía y el humor de “El autor” no casan bien del todo con la introspección como sello distintivo del director almeriense.

Es cierto que el aspirante a creador que defiende Javier Gutiérrez es un tipo solitario, con problemas de autoestima y de relaciones personales, un tipo metódico y gris que padece un grave trastorno psíquico, lo que le aproxima a la galería en la que se encuadran los sujetos de las ficciones citadas. En este caso, la obsesión con convertirse en un gran escritor y la mal disimulada envidia de su mujer, que obtiene un gran éxito de ventas con literatura de consumo rápido (María León, en un papel no demasiado evidente para ella), es una afección menos grave y peligrosa que la del caníbal que interpretó Antonio de la Torre, pero igualmente patológica.

El problema de El autor es que el vuelo de la historia no alcanza suficiente altura. Ironiza sobre el mundo editorial y esa especie tan abundante de artista mediocre que cree tener talento pero carece por completo de él. Hace chanzas y cuchufletas de aquellos que según su propia grandilocuente terminología “buscan su voz” sin preguntarse si tienen algo interesante que decir. Teniendo en cuenta que el origen del guión está en uno de los primeros relatos de Javier Cercas puede que en alguna medida éste se autorretrate y refleje miedos propios, pero también explica el limitado alcance de la idea: el retrato de un pseudoescritor que en su intento de “extraer la verdad” copiando de la realidad provoca conflictos en sus vecinos y termina atrapado en una dinámica destructiva. Como cuento breve puede que tenga interés, pero su traslación a la pantalla pierde fuelle desde el momento mismo en que la situación está definitivamente planteada. Y Martín Cuenca intenta recuperarlo con una resolución forzada sin conseguirlo. Se encuentra perdido en tierra poco propicia porque esta historia destila un extraño sentido del humor derivado de algunos diálogos y escena aislada, más que de la escasa vocación de comedia. La fenomenal reprimenda que el instructor literario (magnífico, Antonio de la Torre) le propina al escritor, el momento en que éste, desnudo, pone literalmente los testículos sobre la mesa, o la escena de seducción con la portera, tienen chispa pero la llama no se extiende al resto de la narración; hasta la escena final en el penal, por otro lado, estrambótica, facilona y para nada brillante.

RECOMENDACIONES

DUNKERQUE. Christopher Nolan, 2017. Si aún no han visto la mejor película de este gran director, no lo duden. Grandioso espectáculo y reflexión intimista a la vez. Reportaje en Días de cine: https://goo.gl/Kk2FjX

DANA, MON AMOUR. Calin Peter Netzer. 2017. Una muestra más de la enorme pujanza del cine rumano. Las idas y vueltas del amor puestas en escena con admirable franqueza y honestidad. La influencia de la religión y el psicoanálisis en la sociedad actual cómo síntoma de convivencia entre lo viejo y lo nuevo.

LA ESCALA (Voir du pays). Delphine y Muriel Coulin. 2016. Indagación honesta y realista sobre el lugar de la mujer en la sociedad actual, particularmente en su incorporación al Ejército. Reportaje en Días de cine: https://goo.gl/aLxtvL

LA REGIÓN SALVAJE. Amat Escalante. 2016. En el territorio de Escalante uno se adentra en una atmósfera insana, fascinante, pecaminosa y peligrosa. También hipnótica; en eso, recuerda a los filmes de su compatriota Carlos Reygadas.

HOTEL CAMBRIDGE. Eliane Caffé. 2015. El viejo grito del Manifiesto Comunista: “Proletarios del mundo uníos”. Lo que no decían Marx y Engels era que tuvieran que estar todos bajo el mismo techo. ¿Documental o ficción? Mucho más lo primero y algo de lo segundo. Reportaje en Días de cine: https://goo.gl/fubJTy

Publicado en el Nº 310 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2017

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