La afilada punta del cálamo

El cuestionario

José María Alfaya 20/11/2017

Llegamos al barrio dedicados a los grandes temas universales. Nos pusimos a trabajar las confluencias con las buenas gentes de nuestro entorno social, nos metimos de hoz y coz (sin presumir de martillos pero sin olvidar nuestros orígenes políticos obrero-campesinos) en todos los ambientes donde podíamos ayudar.

¿Existe un espacio de confluencia en el ámbito de intervención de la asamblea? Afirmativo.

¿Participamos en él? Afirmativo.

¿Qué actores lo componen? Gentes de buena voluntad, residuos de derrotas, incorporaciones de desmovilizados de larga duración, casos clínicos, oportunistas de poca monta y desequilibrados verborreicos.

¿Cómo son las relaciones con los movimientos sociales, vecinales, etc.? Escasas por falta de personal propio para “fidelizar” a nuestra potencial “clientela” pero correctas y apreciadas en lo que vale nuestra colaboración. En otros casos hay prevención de los “nuevos novísimos” hacia lo que consideran militantes antiguallas.

¿Y con los sindicatos y el resto de partidos a la izquierda del PSOE? Teníamos dos sindicalistas de amplio recorrido y nos queda uno. Apenas hemos tenido ni se ha mantenido relación con cuestiones sindicales salvo bajo la modalidad de movimiento: Coca Cola, Marchas de la Dignidad, SAT…

¿Qué horizonte probable vemos de cara a 2019? Que iremos de culo si las organizaciones de base no recibimos ayudas colaterales y desde arriba, pero mantendremos una cierta dignidad.

¿Existen colectivos, personas u organizaciones que hayan expresado, o de cuya acción pueda extraerse, voluntad de participar o formar parte de un proyecto de carácter estatal o regional superador? Ni saben ni son capaces de contestar con claridad. Nosotros tampoco les preguntamos mucho sobre el particular.

¿Se ha desarrollado trabajo concreto desde los actores que compusieron la candidatura de Unidos Podemos y otros? Algo, con mucha paciencia. Escaso e intrascendente desde el punto de vista político partidista.

¿Existe o existió Unidad Popular? Afirmativo. Pero esporádicamente, sin continuidad de colaboración sistemática entre las fuerzas y las personas que la representaron.

¿Mantenemos vínculos con las personas que la conformaron desde fuera de IU? Afirmativo. Pero intrascendentes.

¿Es compatible la actual estructura organizativa y financiera de nuestra organización con un MPyS? No.

¿Qué entendemos por movimiento político y social? Como hubiera dicho Unamuno, explíqueme antes qué quiere decir con movimiento, con político y con social.

¿Cómo puede evitarse la duplicación de estructuras con los partidos que forman parte de la actual organización? Trabajando para proyectos de acción y no para estructuras trampolines o giratorias.

¿Qué papel jugarían las personas no adscritas a partidos? Dependerá de si se incorporan a trabajar en el tejido sociopolítico o solamente a participar en asambleas deliberativas.

¿Y los colectivos sociales organizados? Pueden servir de anclaje del proyecto en múltiples realidades específicas que deben terminar interconectándose, uniendo sus fuerzas y proponiendo alternativas globales.

¿Cómo podemos resolver la problemática existente que nace de la realidad de que para muchas personas IU es su partido y no su MPyS? Con alfabetización política y lectura de los textos primigenios.

¿Cuáles son los ámbitos de intervención del MPyS? Donde hay una explotación, si encontramos un explotado medio lúcido y medio rebelde.

¿Cuál es la estructura organizativa adecuada? El trabajo político por programa, por lugar, por objetivos y con coordinación de recursos y actividades. Luego, evaluación general de procesos y de resultados.

¿Qué actores madrileños entendemos que deben formar parte del MPyS? Actores de carácter. Tendrían que surgir no de un casting ni de una cola de aspirantes a terapia ocupacional sino de las mismas luchas reivindicativas que vayan surgiendo y que existen con movimiento o sin él.

¿Qué plazos nos marcamos para la conversión de las organizaciones sociopolíticas actuales en un nuevo movimiento político y social? No hay plazos. Ojalá haya capacidad.

¿Cómo hacerlo desde abajo, partiendo de los municipios y los espacios de lucha social? Descubriendo a la gente valiosa y luchadora, formándola, organizándola y trascendiendo desde lo concreto hacia la necesidad de tumbar el sistema y romper la querencia hacia cualquier reforma que aparca la lucha en el ámbito exclusivo de lo electoral y lo institucional.

¿Qué política de comunicación necesitamos para acompañar este proceso? De boca a oído en la misma trinchera. Y cuidar el frente de la batalla de ideas.

¿Cuáles son los mínimos programáticos y democráticos para elaborar una candidatura de confluencia lo más amplia posible? Empleo, igualdad efectiva de derechos y oportunidades, ecologismo, economía solidaria, procomún, república, educación y cultura para la convivencia democrática, medioambiente, memoria, entendimiento y voluntad.

¿Cuáles son los plazos razonables para cerrar esa opción? Cuanto antes.

¿Es posible conciliar esa candidatura en ámbito regional con la situación concreta de la asamblea? Afirmativo.

¿Sería posible una candidatura de confluencia en lo municipal si no existiera en el marco autonómico? Afirmativo.

¿Es el nuevo espacio, el nuevo MPyS el lugar desde el que diseñar y plantear esa posible confluencia? Es el banco de pruebas.
Gracias por su tiempo. A usted por preguntar.

Publicado en el Nº 310 de la edición impresa de Mundo Obrero octubre 2017

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