"Llamando a las puertas de la revolución", nueva y sugerente antología de Karl Marx Constantino Bértolo propone recuperar la “herramienta Marx” para entender cómo funciona el capitalismo y, sobre todo, cómo hacer la revolución.

Miguel García de Madariaga 21/11/2017

Karl Marx: Llamando a las puertas de la Revolución. AntologíaEdición de Constantino BértoloPenguin clásicos, 2017

“Narrar los secretos de la mercancía, las relaciones de adulterio, traición y vampirismo entre el valor de uso y el valor de cambio, el misterio de cómo el valor deviene precio y al final todo se transfigura en dinero, la verdadera historia de esa seducción llamada plusvalía, la aventura rocambolesca de un mercado en donde se intercambian trabajos no pagados…”

“Karl Marx: Llamando a las puertas de la Revolución”, así titula Constantino Bértolo la antología que acaba de publicar y con la que quiere invitarnos a la lectura y el estudio de la obra del sabio de Tréveris. Una lectura que nos permitirá acceder a lo que acertadamente llama “el misterio de Marx”, que no es otra cosa que descubrir las claves del sistema capitalista.

El veterano escritor y editor –y habitual colaborador en las páginas de Mundo Obrero– contó con buenos avalistas el pasado 30 de septiembre, en la presentación de su antología en la fiesta del PCE: una carpa llena de amigos y las intervenciones de dos camaradas, Sira Rego, responsable de Estrategias para el Conflicto de IU, y Alberto Garzón, su coordinador general.

Tanto Sira Rego como Alberto Garzón abundaron en el minucioso trabajo realizado por el escritor gallego y coincidieron en la rotunda vigencia que sigue teniendo la lectura de Marx, no sólo para entender el capitalismo sino también y de modo muy especial para actuar frente a él: “Bértolo nos presenta a un Marx-herramienta para el combate ideológico, algo que nos hace mucha falta hoy”, enfatizó Sira Rego.

“Aunque esté construida como un relato que sigue el orden del libro, la antología también permite otros posibles itinerarios. No he podido evitar que me recordase a “Rayuela”, la novela de Julio Cortázar”, explicaba la dirigente de IU, felicitando al autor por ello, por la cuidadosa selección y ordenación de los textos y muy especialmente por la introducción, “algo más de cien páginas en las que Constantino nos brinda claves y nos abre muchas puertas para la lectura de la obra de Marx, que es, en definitiva lo que busca y logra con acierto”.

Sira Rego también destacó los “espejos” sembrados por Bértolo a lo largo de la antología –en este caso no se trata de textos de Marx, sino de otros– en los que diversos personajes nos van brindando distintas semblanzas de Marx en diferentes momentos de su vida.

Alberto Garzón –con voz asamblearia para compensar la falta de micrófono, por culpa de un apagón sobrevenido cuando iniciaba su intervención– comenzó explicando cómo “mientras Lenin, Rosa Luxemburgo, Engels, o el propio Marx, escribían mucho de economía política, el marxismo, sobre todo el occidental, dio un giro en la segunda mitad del siglo XX para hablar cada vez menos de economía y más de cuestiones culturales. Eso ocurría en una fase de desarrollo del Estado Social, en la que el capitalismo vivía en Occidente una “edad dorada” y El Capital, escrito en el siglo XIX, al parecer ya no interesaba. “Sin embargo –señaló Garzón– , parece que hoy los textos de Marx sobre economía política vuelven a interesar, porque describen mucho mejor ese capitalismo desnudo, salvaje, con crecimiento del desempleo, desindustrialización, agudización del empobrecimiento y la miseria.”

Marx sin catecismos

“Pero cuando leemos a Marx –advirtió Garzón– no debemos caer en un error frecuente al afrontar textos clásicos, que es el hacer una lectura esencialista y creer que Marx escribía para que nosotros lo leyésemos 150 años después y para que aplicásemos lo leído, tal cual, de forma precisa en este momento”. Frente a ese tipo de lecturas, Garzón defendió la necesidad de contextualizar e intentar entender al propio autor en su contexto para “intentar comprender por qué escribió lo que escribió”.

Garzón, que puso de manifiesto la dificultad de hacer una buena antología de un autor como Marx, felicitó a Bértolo por la calidad de este trabajo. “Ya lo hizo antes con Lenin, en una antología también extraordinaria, y es que para hacer una antología tienes que ponerte en el lugar del autor, y eso no puedes hacerlo de una forma doctrinaria”.

El dirigente de IU, que hizo consideraciones sobre diversos aspectos de la obra de Marx, desde sus artículos periodísticos a sus diversas aproximaciones a una teoría del Estado o a una teoría de la clases –en ambos casos inconclusas– hasta los trabajos de economía política, resaltó el valor de la antología elaborada por Bértolo, “porque está elaborada desde una perspectiva crítica, que nos permite entrar y entender algunas de las claves de Marx: las lecturas que propone Constantino son muy adecuadas para acercarnos al autor de una forma no doctrinaria, que es como se debe leer todo, y también a Marx y evitar convertir al marxismo en una especie de catecismo. Hay que huir de esos catecismos que, al intentar hacer fácil de entender la obra de Marx, utilizan unos códigos tan rígidos y simplistas que la hacen perder toda su riqueza”.

“Estoy intentando ser provocador”, dijo Garzón, que animó a “no leer a Marx como si fuese un ser sobrenatural”, sino como un ser humano. “En Marx encontraremos cosas que nos parecerán anacrónicas, porque lo son, y otras que son de tanta inspiración que al leerlas exclamas inevitablemente: ¡qué genio!”. Garzón se refirió, por ejemplo, a determinados textos de Marx sobre los especuladores, “en los que parece que está escribiendo en 2007, sobre la última crisis financiera”.

El misterio Marx

Constantino Bértolo, que también tuvo que iniciar su intervención a oscuras y alzando la voz, comenzó por explicar que él se ha acercado siempre al marxismo no como estudioso, sino como militante, para intentar responder a una pregunta ¿Qué nos pasa? ¿Por qué, pese a todo, no hacemos la Revolución? Y en esta ocasión comenzó también haciéndose otras preguntas: ¿Quién era Marx? ¿No era un joven de buena familia, de una familia ilustrada? ¿Y por qué siendo así se dedicó a lo que se dedicó? ¿Cómo se produce su encuentro con el proletariado?

Las respuestas a éstas y otras preguntas se incluyen en lo que el escritor gallego ha llamado El misterio Marx, y que da título a la introducción de cien páginas con la que abre la Antología y que proporciona una amplia contextualización histórica, de sus aportaciones, de las controversias en las que participó, así como claves teóricas para la lectura de su obra y de algunas de los debates del marxismo.

Como reiteró Bértolo, Marx abre un horizonte nuevo y consigue que el movimiento obrero también se pueda empezar a poder hacer otras preguntas. “Los socialistas premarxistas se preguntaban cómo la clase obrera aguantaba la injusticia, y Marx se da cuenta de que la clave no es la injusticia, sino la explotación: Marx da con las claves de la explotación. Ese es el descubrimiento de Marx, haciendo visible algo que no se ve a simple vista; algo que el trabajador no ve, porque se presenta de forma opaca, oculta”.

“Lo más importante que hace Marx es darse cuenta –y contarnos– de lo que nos quitan cuando dicen que nos dan. Qué es lo que nos quitan cuando nos “dan” un sueldo, y qué es lo que nos quitan cuando nos “dan” trabajo”.

El escritor explicó la respuesta que suele dar a una pregunta que le suelen hacer: “¿Pero, qué es un comunista? Pues un comunista es aquel que gracias a Marx, entre otras cosas, se da cuenta, y actúa en consecuencia, de que sin trabajadores no hay empresarios. Mientras los conservadores piensan todo lo contrario: que sin empresarios no hay trabajadores”.

“¿Y Marx entonces qué es?¿Es un estudioso?”, se preguntó Bértolo para responderse inmediatamente: “Sí, lo es: es un estudioso, un investigador, un científico, pero sobre todo Marx es un revolucionario, un subversivo”. Y es que, como explicó el veterano editor comunista, “el afán investigador de Marx sólo se entiende en su voluntad de transformar el mundo capitalista y en su convicción de que esa revolución sólo la puede protagonizar el proletariado”.

Bértolo insistió en que lo que no quiere con esta antología es que el libro “sea una disculpa o un pretexto para no leer a Marx”. Todo lo contrario, “leer este libro no sustituye en absoluto la lectura de Marx . Mi aspiración es que sea un buen camino para suscitar el interés por leer a Marx, para que muchos entren en la obra de Marx y conseguir que lo lean con interés”.

La obra de Marx responde a muchas preguntas en sus diferentes momentos, pero sigue siendo una herramienta fundamental para entender el funcionamiento profundo, las bases del capitalismo. “Y no se trata de leer a Marx para saber más, para saber más economía; no, insistió Bértolo: se trata de leer a Marx para saber qué nos pasa a nosotros mismos. Marx es absolutamente actual para responder a la cuestión que sigue siendo fundamental para nosotros, los comunistas: cómo conseguir que la clase obrera haga la revolución”.

Publicado en el Nº 311 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2017

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