El XIX Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, celebrado en San Petersburgo-Leningrado y Moscú entre el 1 y el 8 de noviembre de este año reunió a 131 delegaciones de 85 paísesCelebración en Rusia del centenario de la Revolución de Octubre La convicción del Partido Comunista de la Federación Rura de que nacerán nuevos comunismos parece inquebrantable, como inquebrantable es su orgullo como pueblo por llevar adelante la gloriosa Revolución de Octubre.

Carlos García Hernández. Militante de la agrupación del PCE-Berlín 22/11/2017

“La bandera roja es la bandera de la felicidad de los pueblos”. Estas palabras fueron pronunciadas por Gennadi Andréyevich Ziugánov (1944), Secretario General del Partido Comunista de la Federación Rusa, durante su discurso en Moscú del pasado 6 de noviembre [1]. Este discurso se encuadró dentro del XIX Encuentro Internacional de Partidos Comunistas y Obreros, celebrado en San Petersburgo-Leningrado y Moscú entre el 1 y el 8 de noviembre de este año.

131 delegaciones de 85 países celebraron durante el encuentro el centenario de la Revolución de Octubre. De entre todos los actos organizados que, entre otros muchos, incluyeron una ofrenda floral a la tumba del soldado desconocido, una visita al mausoleo de Lenin, un paseo por el Kremlin y una visita al crucero Aurora, destaca la gala ofrecida en el Auditorio Rossiya de Moscú el día 5 de noviembre [2].

Más de 5000 personas asistimos a un espectáculo de luces, música, danza e imágenes que repasó todas las etapas de la Unión Soviética. Primero mediante fotogramas de “Octubre”, la película de 1928 dirigida por Serguéi Eisenstein (1898-1948), disfrutamos de una grandiosa escenificación de la Revolución. Las personas se acercan al Palacio de Invierno, las tropas zaristas disparan desde el interior y entonces de entre los insurgentes surgen un puñado de valientes que corre hacia una de las puertas del palacio. Por encima de la cancela lanzan granadas y trepan por la puerta. De entre los revolucionarios surgen disparos que los cubren. Muchos caen, pero la puerta se acaba abriendo y una multitud, un río imparable de personas de todas las edades entra en el Palacio de Invierno como una riada que ya no es posible detener.

Después apareció “la posibilidad de desarrollar las fuerzas productivas en proporciones gigantescas”, tal y como vaticinó Lenin en “El Estado y la Revolución”. La electrificación, la socialización de la tierra, el ferrocarril y poco después la conquista del Cosmos, Yuri Gagarin, las fábricas, los servicios y derechos sociales garantizados para todo el mundo, el pleno empleo permanente por ley, las escuelas, las universidades, el arte, las ciencias, la felicidad de los pueblos bajo la bandera roja.

Y llegó la Segunda Guerra Mundial. Como no podía ser de otra manera, en el discurso de Ziugánov esta confrontación tuvo una gran relevancia. Su interpretación sobre la misma la expresó de forma extraordinariamente clara. El estado soviético surgió antes de la Segunda Guerra Mundial y colocó a la URSS en muy poco tiempo a la vanguardia económica y tecnológica mundial, pero la guerra interrumpió este extraordinario desarrollo. Mientras que Francia cayó en manos de los nazis en 40 horas, la URSS resistió y “27 millones de nuestros ciudadanos cayeron sacrificados en el altar de la humanidad”.

No obstante, “sin la revolución de octubre no habría habido victoria en 1945 […] La guerra contra el fascismo confirmó nuestro gran potencial”. Es importante mencionar que en el auditorio Rossiya solo hubo una mención ajena a “nuestra gran guerra patriótica”, la mención que se hizo del apoyo soviético a la Segunda República Española, en la que se mostraron imágenes de Pasionaria y de la Barcelona republicana.

La idea expresada por Ziugánov es que si la Segunda Guerra Mundial no se hubiera producido y la URSS no hubiera sufrido la enormes pérdidas materiales y humanas que la guerra supuso, el socialismo habría sido imparable en todo el mundo, ya que “la ola de la revolución llegó a todos los rincones del mundo […] y la solidaridad de los trabajadores se convirtió en la prueba viva del internacionalismo”.

La desaparición de la URSS fue abordada de manera extraordinariamente sucinta y casi lapidaria: fue producto de “los traidores Mijaíl Gorbachov (1931), Boris Yeltsin (1931-2007) y Eduard Shevardnadze (1928-2014)”.

Otro apartado de gran relevancia en el discurso de Ziugánov fue el futuro. Recién llegado de su visita a China con motivo del XIX Congreso del Partido Comunista Chino, dijo que “China es el ejemplo claro de la evolución del leninismo” y reiteró “la disposición del Partido Comunista de la Federación Rusa para renovar el socialismo en el centenario de la revolución de 1917”.

Con respecto a la crisis económica internacional, Ziugánov dijo que “tendrá lugar una explosión inevitable […] Desde hace 10 años vivimos la tercera crisis sistémica del capitalismo y esta no debe convertirse en una Tercera Guerra Mundial”. Hizo referencia a la “inevitabilidad del socialismo” y dijo que “la humanidad no podrá liberarse en el capitalismo”. Su apuesta fue clara a favor de una transformación socialista de la economía a nivel de todo el planeta y defendió que “la revolución de 1917 demostró la viabilidad de la transformación socialista”.

La representación de países de habla hispana fue muy amplia, ya que gran parte de los países latinoamericanos mandaron delegaciones. Cabe destacar el discurso pronunciado el 6 de noviembre por Adán Chávez Frías [3] (1953), hermano del difunto Hugo Chávez Frías (1954-2013) y miembro de la Asamblea Constituyente de Venezuela, y el discurso pronunciado por el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba Leopoldo Cintra Frías “Polo” [4] (1941) el día 7 de noviembre tras la gran manifestación que recorrió las calles de Moscú para conmemorar el centenario de la Revolución de Octubre y que desembocó en la Plaza Manege, cerca de la estatua del Mariscal Gueorgui Konstantínovich Zhúkov (1896-1974).

La representación española incluyó a delegados del PCE y de IU, entre los que cabe destacar la participación del Secretario General del PCE José Luis Centella Gómez (1958), de la portavoz de la delegación de La Izquierda Plural en el Parlamento Europeo Marina Albiol Guzmán (1982) y de la coordinadora de la federación de IU-Exterior Marta Mosquera Guimeráns (1991).

Todas estas aportaciones conformaron una emotiva celebración del 100 aniversario de la Revolución de Octubre en las que el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) hizo un gran esfuerzo. El PCFR volcó todas sus capacidades para demostrar al mundo que sigue siendo un partido de gobierno en Rusia y que está más vivo que nunca. Una de las maneras de demostrarlo fue la introducción permanente en el programa de conmemoraciones de entregas públicas de carnés a nuevos militantes y la entrega de condecoraciones a jóvenes militantes recién licenciados en la universidad.

El resultado fue un rotundo éxito. Sinceramente, era muy difícil, por no decir imposible, presenciar todas estas festividades y no querer ser uno de los asaltantes del Palacio de Invierno en la película de Eisenstein. Sin embargo, también es cierto que el PCFR no cometió el error de enfocar la celebración de los 100 años de la Revolución de Octubre desde un punto de vista únicamente sentimental, lo cual hubiera sido muy sencillo. Tanto las intervenciones de Ziugánov como del resto de representantes del PCFR estuvieron plagadas de datos y de estadísticas. Demostraron estar haciendo un exhaustivo trabajo dentro de la investigación científica del marxismo-leninismo llevados de un convencimiento que va mucho más allá de las cuestiones sentimentales y que se adentra en una profunda convicción en la inevitabilidad del socialismo como alternativa a un modelo capitalista condenado a fracasar. Daban la impresión de estar enfrascados en la búsqueda de formulaciones nuevas, bien siguiendo los pasos dados por el Partido Comunista Chino, por la Revolución Bolivariana de Venezuela, o bien atendiendo a muchos otros factores que incorporaban a sus análisis, como por ejemplo los alarmantes niveles de exclusión social que está generando la crisis financiera global en países capitalistas teóricamente avanzados.

Ciertamente, el PCFR querrá jugar un papel importante en cualquier movimiento de liberación socialista que surja en el futuro. Están en una actitud de espera proactiva. Su convicción de que nacerán nuevos comunismos parece inquebrantable, como inquebrantable es su orgullo como pueblo por haber sido capaces de llevar adelante la gloriosa Revolución de Octubre.

Notas:
1. Vídeo: http://goo.gl/JdkxTQ
2. Vídeo: http://goo.gl/vS6C8n
3. Vídeo: http://goo.gl/qTKiSb
4. Vídeo: http://goo.gl/x3gXxS

Publicado en el Nº 311 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2017

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