Secretario General del PCEJosé Luis Centella Gómez: “Cuando la izquierda abandona la movilización como base de su acción política, se vuelve débil y vulnerable” La crisis ha sido la gran excusa para intentar cambiar el modelo social, pasar de una sociedad con ciertas garantías y derechos conquistados con años de lucha y sangre obrera a una sociedad desregulada a lo norteamericano.

Ginés Fernández González 30/11/2017

Mundo Obrero: Los días 1, 2 y 3 de diciembre se celebra la II fase del XX Congreso del PCE, se puede decir que una etapa intensa, ¿qué valoración haces de estos cuatro años al frente del PCE?
José Luis Centella:
Efectivamente, han sido cuatro años intensos de cambios y transformaciones en el mapa político, y de una continua lucha contra quienes pretenden cerrar la crisis que sufre el Régimen del 78 en clave antisocial, autoritaria y patriarcal.

La valoración que se plantea en el propio informe de gestión tiene elementos autocríticos, porque es evidente que el Partido no ha conseguido los objetivos que nos marcamos de conseguir un salida social, anticapitalista, democrática e igualitaria, mediante una ruptura democrática que posibilitara la construcción de un nuevo modelo de País. En el momento en el que se conjugaba la mayor tensión social y el mayor ascenso electoral fuimos superados y desplazados como fuerza hegemónica en la izquierda, con la aparición de Podemos, lo que no solo tuvo una repercusión electoral, sino que también significó que la tensión social, la lucha en la calle, se desplazó a la esperanza de que ganando las elecciones todo cambiaría. La verdad es que no se ganaron las elecciones y efectivamente todo puede cambiar, pero para peor, porque cuando la izquierda abandona la calle, cuando deja la movilización como base de su acción política, se vuelve débil y vulnerable.

Pero con estos elementos autocríticos tenemos que mostrar las cuestiones positivas que hemos desarrollado estos años, y que tienen que ser puestas en valor, ya que este Partido ha sido capaz de elaborar la alternativa de ruptura democrática más solida y solvente de la izquierda española, lo que permite tener todavía la esperanza de que esta crisis de régimen no se resuelva en favor del bloque dominante. Hemos sido capaces de mantener la propuesta republicana en activo cuando otros la abandonaban, lo que permite que en este momento se vuelva a tener conciencia de que no puede haber cambio profundo en este país que no pase por la III Republica, y como no, valorar positivamente el reconocimiento internacional del que hoy es objeto el PCE, un reconocimiento muy superior a nuestra fuerza real, y que es fruto del trabajo que hemos desarrollado a nivel internacional en estos años.

M.O.: ¿Cuál ha sido el momento más difícil en este periodo, políticamente y personalmente? ¿Y cuál es el que más satisfacción te ha dado?
J.L.C.:
El momento mas difícil políticamente, sin duda creo que fue la noche electoral de diciembre de 2015, un momento en el que éramos conscientes de que podíamos quedarnos fuera del Parlamento, teníamos el ejemplo de otras fuerzas comunistas europeas que fueron grandes referentes para toda la izquierda, como Refundación Comunista de Italia y que una vez fuera del Parlamento no han conseguido recuperarse.

El momento más satisfactorio, también sin dudarlo fue el día de la liberación de los 5 cubanos que estaban presos en las cárceles de los EE.UU., no olvidaré cuando el Embajador de Cuba me llamó para darme la noticia de su liberación, la fiesta que celebramos en la Embajada de Cuba, sentir la sensación de haber derrotado al imperio, fueron años duros en los que era consciente de que los EE.UU. trataban de derrotar en la figura de esos 5 héroes a todo el pueblo cubano, y que su lucha era la lucha de quienes en todo el planeta nos negábamos a doblar nuestra rodilla frente a los poderosos, sin duda esa creo que ha sido una lucha que ha marcado este periodo, personal y políticamente.

M.O.: ¿Qué cuestiones cambiarías del funcionamiento del partido y cuáles mantendrías?
J.L.C.:
En los documentos de este congreso se plantea la necesidad de una rectificación del modelo de Partido que se ha desarrollado desde 1975, basado en las Agrupaciones muy ligadas a lo institucional. Este congreso plantea un giro en el sentido de dar más valor al trabajo sectorial, a la implicación en los centros de trabajo y también hemos planteado la necesidad de dar una mayor coherencia al trabajo del Partido en todo el Estado, se ha confundido la federalidad con el “taifismo”, cada Federación, cada Agrupación no puede ser un partido independiente, no se trata de uniformar, sino de dar coherencia al trabajo y que los acuerdos que se toman en el ámbito central sean la base del trabajo que se desarrolle en las federaciones.

M.O.: En el Comité Federal se aprobó la propuesta de balance de gestión, por otro lado autocrítica y también realista con lo sucedido en este periodo, en él se expone que el régimen está en crisis pero no acabado, en este sentido ¿está haciendo la derecha un proceso constituyente hacia una segunda transición?
J.L.C.:
Hoy nadie discute que el régimen constituido en torno a la Constitución de 1978, está agotado, la crisis sistémica de la última década solo lo puso en evidencia, es una realidad que a la derecha la Constitución actual, que por cierto fue cambia con nocturnidad y alevosía para asegurar a la banca el cobro de sus intereses, le viene muy grande, le sobran todos los derechos que aún de forma simbólica recoge, le sobra el reconocimiento de los sindicatos, pero también es una realidad que a nosotros esta misma Constitución nos viene pequeña porque entendemos que es necesario asegurar por ley los derechos que se reconocen formalmente a la vivienda, el trabajo, etc., y que es imprescindible plantear al pueblo la posibilidad de decidir la forma de estado entre República y Monarquía.

Del choque de esas dos tensiones es evidente que se tiene que producir un periodo constituyente, la cuestión es si ese periodo constituyente es abierto, participativo y con hegemonía de las fuerzas de progreso o por el contrario es cerrado, limitado al debate parlamentario y hegemonizado por las fuerzas reaccionarias.

La verdad es que el bloque dominante no ha sido capaz hasta el momento de conseguir sus objetivos pero la crisis catalana le ha puesto en bandeja intentar dar un golpe de mano que le permita institucionalizar las reformas que hicieron desde 2010 a 2015, mediante una reforma parcial de la Constitución que abra las puertas a un nuevo periodo en el que se aseguren los intereses del capital y se avance hacia una sociedad más autoritaria, con menos derechos sociales, con peor calidad de vida para la mayoría de la población y una vuelta al patriarcado como sustento ideológico.

En este sentido considero que ya estamos en una nueva transición, la cuestión es aprender de la historia y tratar de que esta vez entendamos bien que el mantener la batalla no se libra solamente en el Parlamento y que mantener la estrategia rupturista no depende exclusivamente de las matemáticas parlamentarias.

M.O.: ¿Qué efectos han tenido las políticas aplicadas con la excusa de la crisis en la vida de las personas, así como en el modelo social y político?
J.L.C.:
Hace años, cuando casi nadie hablaba de ello, el PCE planteó que la gran jugada del capital en este momento era precarizar la vida de las personas en el sentido más amplio de la palabra, una persona que no tiene trabajo fijo, que no tiene un lugar de residencia estable, que no puede consolidar unas relaciones sociales, es una persona que tiene mas dificultades para rebelarse, para luchar, para pensar en colectivo, y por ello más vulnerable, la lucha de la clase obrera siempre se ha basado en la organización y no hay duda de que organizar a un sector laboral o social donde la precariedad es del 90% es muy difícil, de la misma manera que es casi imposible organizar a un barrio en el que más de la mitad de sus habitantes no son residentes fijos.

La crisis ha sido la gran excusa para intentar cambiar el modelo social, pasar de una sociedad con ciertas garantías y derechos conquistados con años de lucha y sangre obrera a una sociedad desregulada a lo norteamericano, volver al siglo XIX en materia de relaciones laborales con los beneficios para el capital de la tecnología del siglo XXI.

M.O.: El día 21 de diciembre se van a celebrar elecciones en Cataluña tras la aplicación del artículo 155, el PSUC viu y EUiA, nuestros referentes hermanos se van a presentar en Cataluña en Común ¿Sigue siendo vigente la política de convergencia para desbancar del poder a la derecha y sus aliados?
J.L.C.:
No es cuestión de vigencia, sino de necesidad, hoy más que nunca la política de convergencia es imprescindible para tener capacidad de dar la batalla a las fuerzas de la derecha catalana y estatal, esta convergencia con todas sus dificultades, sus contradicciones se refleja en Cataluña en Común, proyecto incipiente en el que el PSUC esta implicado y que en estas elecciones tiene el reto de su definición como fuerza política que sea capaz de recoger la herencia del PSUC en el sentido de ser una opción nacional y de clase, es decir de situar la contradicción de clase en el contexto de una Cataluña que se autodefine como una nación, ya que solamente si Cataluña en Común entronca con los barrios obreros, con la clase obrera realmente existente en el cinturón rojo de Barcelona puede tener futuro como alternativa.

M.O.: El proceso catalán ha sufrido un duro golpe por parte del estado, desde el PCE se ha planteado la propuesta de la Republica Federal ¿Cómo puede esta propuesta solucionar los problema de encaje territorial y los problemas sociales que hoy sacuden a las clases populares?
J.L.C.:
Recomiendo la lectura de la larga relación de textos que tanto el PCE como el PSUC hemos elaborado de forma colectiva, porque en estas declaraciones y resoluciones estaba escrito lo que podía pasar, está escrito que mantener el proceso unilateral hacia la independencia de Cataluña era brindar a las fuerzas más reaccionarias la mejor oportunidad para recuperar fuerzas, que frente a quienes creían que el proceso catalán abría el paso hacia la revolución, nosotros creíamos que lo que abría era la puerta a la contrarrevolución, y efectivamente así ha sido.

El Gobierno aprovechando el respaldo social que le ha propiciado esta crisis, esta llevando a cabo la mayor involución en materia de derechos públicos y libertades, y lo está haciendo sin coste social, por ello junto a la crítica a quienes desde el gobierno de Cataluña han actuado con irresponsabilidad plateamos la lucha contra quienes desde el gobierno central, con el apoyo de PSOE y Ciudadanos han llevado a efecto una agresión institucional que muestra el camino que quisieran seguir en todo el Estado, de manera que cada vez sea más estrecho el margen de la legalidad.

Por todo ello, el PCE ha planteado que frente a la guerra de banderas que representa poner en primer lugar las contradicciones territoriales hay que situar la lucha de clases que pone en primer lugar la contradicción capital/trabajo, proponiendo como salida un proceso constituyente que consolide derechos sociales, laborales y democráticos, y que culmine en la República Federal como mejor marco institucional para resolver los problemas de encaje territorial de un Estado como el nuestro que es Plurinacional, Multicultural y Plurilingüístico.

M.O.: Hemos celebrado recientemente dos aniversarios importantes en tanto que referentes ideológicos del comunismo como son el 150 aniversario de la publicación de El Capital y el Centenario de la Revolución de Octubre. Has estado en Rusia en la celebración de los actos del centenario ¿el comunismo ha muerto como quieren trasmitir o es una ideología viva?
J.L.C.:
Quienes predican el fin de las ideologías, lo que quieren es plantear la supervivencia de una sola ideología, la que sustenta al capitalismo en su fase imperialista más agresiva y depredadora que hayan conocido los tiempos.

De la misma manera quienes plantean la muerte del comunismo, lo que quieren es proclamar la victoria del gran capital en la lucha de clases a nivel planetario, pero la realidad es bien distinta, el comunismo como ideal capaz de impulsar la transformación de la sociedad capitalista hasta una nueva sociedad, más justa, igualitaria, democrática, está más vigente que nunca, pero nadie puede dudar que si ese ideal no se organiza, no toma cuerpo en una estructura partidaria, se quedará solamente en idealismo.

Este es el reto de los partidos comunistas de todo el mundo, ser capaces de convertir esa idea transformadora en organización, en acción política, esa fue la gran aportación de Lenin al movimiento revolucionario, ser capaz de situar las enseñanzas de Marx en un momento histórico determinado y en una coyuntura concreta.

Hoy, no voy a negar que existe un debate a nivel internacional en el seno del movimiento comunista internacional, que también se da en el propio PCE, los que plantean la política de clase contra clase, la que lleva a plantear el campo de las alianzas de forma casi exclusiva con los grupos o partidos marxistas-leninistas, y quienes entendemos que en este momento histórico es más adecuada la política de Frente Popular que busca las alianzas con fuerzas progresistas, ecologistas, en base a un programa democrático y socialmente avanzado. En este debate que no es nuevo en nuestra historia, personalmente me he situado siempre a nivel nacional e internacional en la línea de Pepe Díaz y Dolores (Ibárruri), en la línea del Frente Popular.

Esta línea política hoy se plasma a nivel internacional en el desarrollo de espacios de encuentro y trabajo de las fuerzas imperialistas, trabajo al que personalmente me estoy dedicando desde hace años y que en Europa ha dado como resultado el Foro de Fuerzas progresistas, ecologistas y de izquierdas, que se ha reunido de forma satisfactoria por primera vez, hace unos días en Marsella, con un papel protagonista de la representación del PCE. En el ámbito nacional toma cuerpo en la consolidación de un Bloque Social y Político que nos permita construir una amplia red de alianzas sociales, políticas e institucionales que nos permitan dar la batalla a la ofensiva que están desarrollando las fuerzas reaccionarias.

Publicado en el Nº 311 de la edición impresa de Mundo Obrero noviembre 2017

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