De mes en mes

En el XX Congreso hemos acordado “un Partido para la acción y un proyecto de revolución”Útiles a la gente Hoy disponer de un empleo ya no garantiza escapar a la pobreza. El porcentaje de personas con empleo cuyos ingresos son inferiores al umbral de pobreza se situó en el 2016 en el 13,1% en España.

Ginés Fernández González. Director de Mundo Obrero 21/12/2017

El XX Congreso del PCE aprobó la recuperación del leninismo en su definición ideológica, la estructura del partido en frentes sectoriales y marcó la prioridad del partido en el conflicto capital trabajo, entre otras cuestiones que desarrollamos profusamente en este número de Mundo Obrero. Así, en la clausura del congreso, Enrique Santiago manifestó que “la contradicción entre el capital y el trabajo, entre la pobreza generalizada y la riqueza desmesurada de la élites políticas de nuestro país va a ser el centro de nuestro combate, de nuestro trabajo”. A lo que añadiríamos que también la riqueza de las elites económicas que son de verdad los que gobiernan este país como hemos venido manteniendo en este convulso periodo.

Marx y Engels en el manifiesto del partido comunista ya manifestaban que el capital da a la clase trabajadora el sustento justo para subsistir y seguir siendo fuerza de trabajo dócil, a ser posible. Actuar en el conflicto capital trabajo es hacerlo sobre el reparto de la riqueza, sobre la renta y hoy la balanza es desfavorable a la clase trabajadora, durante la crisis (2008-2016) los salarios en general (masa salarial) han perdido un 10% de poder adquisitivo, los salarios pactados en convenio un 8,6% y las pensiones perderán un 19%,

Pero mientras esto es así los más ricos han acumulado un 10,5% más durante el mismo periodo. El número de súper ricos ha crecido un 24%, los tres más ricos (Amancio Ortega, su hija Sandra y Juan Roig) tienen lo mismo que el 30% más pobre, el 14,2%. Los beneficios empresariales triplican el crecimiento de los salarios pactados en convenio, según CC.OO.

Hoy disponer de un empleo ya no garantiza escapar a la pobreza. El porcentaje de personas con empleo cuyos ingresos son inferiores al umbral de pobreza se situó en el 2016 en el 13,1% en España, el 11,4% en Italia, el 9,5% en Alemania y 7,9% en Francia, según Eurostat. Y el 23,5% de la población de la UE se encuentra en riesgo de pobreza (29,9% en Italia y 27,9% en España). Las cifras también son elevadas en Alemania (19,7%), Francia (18,2%) y la igualitaria Suecia (18,3%). España se sitúa a la cabeza de la precariedad y la pobreza, lo que ha llevado que incluso la Organización Internacional del Trabajo ha tirado de las orejas al gobierno del PP por el alto índice de precariedad laboral existente en nuestro país. La OIT ha denunciado que uno de los problemas de España es que hay una fuerte cultura empresarial del uso del contrato temporal, y a pesar de las diferentes reformas que se han hecho para poder restringirlo, la desregulación existente durante años provoca reticencias de los empresarios al contrato indefinido.

En el ámbito europeo, la Comisión Europea alerta sobre el uso generalizado de contratos temporales y de los efectos negativos que supone para la productividad del país y critica que fracasan con frecuencia al servir de acceso a situaciones laborales estables y pueden estar asociados a un elevado riesgo de pobreza.

Actuar sobre la renta es aplicar políticas fiscales que realicen el reparto de la riqueza mediante la imposición de cargas fiscales a los que más tienen, y la redistribución de la misma a través de políticas presupuestarias favorables a las clases populares, pero para ello es necesario tener el poder, estar en los gobiernos con clara voluntad de hacerlo. En este sentido hay que reconocer que ha calado el discurso contrario, el discurso de la evasión fiscal, de no pagar impuestos y de “liberar” a los más ricos con esa carga haciendo creer que se “libra” al conjunto de la población de su responsabilidad fiscal. Al final todo queda en la necesaria correlación de fuerzas para poder aplicar estas políticas, una correlación de fuerzas favorable para la clase trabajadora. Para ello, primero hay que, mediante la implicación en el conflicto y la movilización, ampliar la conciencia social mayoritaria.

El gobierno, los poderes económicos y mediáticos nos dicen y repiten continuamente que estamos en un proceso de recuperación, pero como hemos visto anteriormente ésta es solo para esa minoría privilegiada, es para las élites económicas que gobiernan este país y que se han beneficiado de todas las políticas económicas del PP. Un ejemplo, sólo se han recuperado 14.000 mil millones del rescate bancario, se ha procedido a una amnistía fiscal a los defraudadores entre los que se encuentran ex ministros y dirigentes del PP, así como grandes fortunas.

Una recuperación que no llega a las clases populares y que por el contrario sigue en la profundización de la precariedad y la pobreza: siete de cada diez hogares no llega a fin de mes con salarios de menos de 1000 euros. El gobierno se ha ahorrado 1700 millones de euros a costa de empobrecer a los pensionistas, se ha vaciado la hucha de las pensiones, se reduce la protección a personas desempleadas, se paralizan las leyes autonómicas contra la pobreza energética y derecho a la vivienda, el gasto en defensa es 237 veces el gasto en fomento del empleo y 14 veces el de servicios sociales.

Hay otra realidad, la que sufre la mayoría social y que está degradando la vida y la dignidad de las personas. Se siguen realizando desahucios; el 100% de las familias incursas en estos procesos sufre problemas de salud; la ley de dependencia no se cumple y más de 40.000 personas han muerto en 2016 sin haber percibido la prestación; hay 11 suicidios al día, sin que los medios de comunicación se hagan eco de ello, muchos de ellos por los procesos de desahucios.

A nosotras y nosotros comunistas nos duele el sufrimiento de la gente, la injusticia y la pobreza, no vamos a permitir que esta crisis se convierta en ajustes estructurales contra la mayoría social trabajadora, por ello en el XX Congreso hemos acordado “un Partido para la acción y un proyecto de revolución”, este debe darse a través de un proceso constituyente desde abajo en el que se vaya construyendo otro modelo de sociedad que cambie el actual estado de las cosas, que ponga la riqueza en manos de la mayoría social, un proceso democrático y participativo, para la elaboración de una Constitución acorde a las necesidades en el siglo XXI de la mayoría social trabajadora. Construyamos el discurso necesario para la ampliación de la mayoría, ampliar la correlación de fuerzas para la transformación necesaria y mientras, mejoremos las condiciones para una vida Digna de la gente, ampliemos los logros sociales, y hagamos cumplir el marco legal favorable a la clase trabajadora que el capitalismo incumple.

Publicado en el Nº 312 de la edición impresa de Mundo Obrero diciembre 2017

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