El tren de la memoria

‘frikis’ y cartógrafos El estadounidense Mike Hughes... “científico autodidacta” se ha propuesto demostrar que la Tierra no es redonda

Mariano Asenjo Pajares 22/12/2017

“La Iglesia dice que la Tierra es plana,
pero yo sé que es redonda, porque vi su sombra en la Luna. Y tengo más fe
en una sombra que en la Iglesia”

Fernando de Magallanes (1480-1521)

Está registrado en el ADN de esa ciencia llamada cartografía el encargo de reunir y analizar medidas y datos de regiones de la Tierra para representarlas gráficamente a diferentes dimensiones lineales. Al ser la Tierra esférica, o más bien geoide, ha de valerse de un sistema de proyecciones para pasar de la esfera al plano. El problema es aún mayor, pues en realidad la forma de la Tierra no es exactamente esférica, su forma es más achatada en los polos que en la zona ecuatorial. A esta figura se le denomina Elipsoide. Actualmente estas representaciones cartográficas se pueden realizar con programas de informática llamados SIG, en los que tiene georreferencia desde un árbol y su ubicación, hasta una ciudad entera.

Aunque la cartografía es una de las ciencias más serias y rigurosas que existen, a lo largo de la historia ha sido fuente de inspiración para artistas que, a través de los mapas, han ironizado sobre la situación de sus países, mostrando a sus enemigos como grotescos animales o haciendo uso de ciertos estereotipos para burlarse de sus vecinos. Ciertamente, pocas ciencias tan necesariamente precisas desde mucho antes de que apareciese el mapamundi de Claudio Ptolomeo, allá por el Siglo II d. C., se encuentran tan al albur de bromas, deformaciones o incluso bufonadas.

En recientes fechas pasadas han coincidido en los ‘mass media’ (qué viejo suena eso) dos asuntos referidos a los mapas y sus volúmenes. Por un lado nos hemos topado con ‘Mad Mike’, el hombre que quiere luchar contra lo que podríamos definir como el régimen establecido esférico. Su nombre real es Mike Hughes. Se autodefine como “científico autodidacta” y se ha propuesto el desafío de demostrar que la Tierra no es redonda, sino plana como se creía en tiempos pretéritos.

Por otro lado, hemos conocido la existencia de la colección de mapas, presentados en una publicación de la revista Wired, que reúne los ejemplares "más complejos e inquietantes que se hayan visto nunca". Elaborados en plena Guerra Fría por militares soviéticos y otros departamentos de la URSS, el nivel de sus detalles impresiona. Hoy podrían competir con el servicio de Google Street View. La obra cartográfica soviética abarca el conjunto del planeta. En las ciudades puede conocerse la anchura de las calles, el tamaño de los edificios y hasta los materiales de construcción. En otros mapas rurales pueden hallarse el estado de los caminos, el espacio entre los árboles en un bosque y hasta el diámetro de sus troncos.

Son dos enfoques de la historia que en realidad nos conducen a un presente absurdo y en disparatada involución. El terraplanista ‘Mad Mike’ irrumpe (¡ojo!, bien financiado para la construcción de su artefacto negacionista) con el objetivo de resituarnos ante lo que se ha llamado "la reina de las teorías de conspiración", con evidentes connotaciones que implican fe ciega, ignorancia y hasta antiintelectualismo. Así, para los teóricos terraplanistas las agencias espaciales del mundo están involucradas en una “conspiración internacional” para engañar al público en pos de vastas ganancias. “Nadie se ha caído jamás al llegar al borde de ese disco que es el mundo”, opinan desde la ‘Flat Earth Society’, que es la entidad que aglutina a los terraplanistas más reputados.

Los desarrolladores de ‘Software’ más avanzados de nuestro tiempo se asombran ante la precisión del “arte cartográfico” de los soviéticos. Ya en la ‘Exposición Internacional de Artes y Tecnología de París’ celebrada en 1937 la URSS sorprendió con un gran mapa realizado a modo de mosaico. Hoy sabemos que los mapas soviéticos incluyen detalles que no aparecen en los mapas occidentales de la misma época. Esta información solo pudo proceder de reconocimiento aéreo o por satélite (el primer satélite espía soviético, Zenit, fue puesto en órbita en 1962). Además, la información (incluidas instalaciones militares sensibles) pudo haber sido aportada por decenas de miles de agrimensores y topógrafos y cientos de cartógrafos repartidos sobre el terreno.

El ingeniero aeronáutico y astronauta Pedro Duque se preguntaba en Twitter, “si hay alguien que se cree de verdad que la tierra sea plana, no como broma”. El encabezado de su página es una imagen con volumen que alberga la curvatura del planeta tierra…

Publicado en el Nº 312 de la edición impresa de Mundo Obrero diciembre 2017

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