La Retranca

Otra vez el peligro ruso Los estadounidenses tienen tantas agencias de inteligencia que uno de sus deportes nacionales es espiarse a sí mismos, espiar a los demás y espiarse entre agencias de espionaje, las unas a las otras.

Dolores de Redondo 22/12/2017

Cuando leas estas líneas desconfía, puede tratarse de propaganda rusa camuflada. No, no te rías. Más vale prevenir que lamentar. Ya nuestros bienqueridos y bienamados servicios de inteligencia occidentales nos están advirtiendo, con razón, de la injerencia rusa en los asuntos internos a través de la propaganda masiva en las redes sociales. La historia se repite. Una vez más, miles de perversos seres dirigidos desde Moscú intentan sembrar el caos en nuestras vetustas democracias. Esta vez utilizan las nuevas tecnologías e inundan internet de noticias falsas. La indulgente CIA asegura que fueron decisivos en la victoria de Donald Trump por su intervención en la campaña electoral de Estados Unidos. Tienen pruebas irrefutables de que intentaron favorecer a grupos ultranacionalistas exagerando el peligro que suponen los musulmanes, los inmigrantes latinoamericanos y los negros. Incluso las investigaciones del Comité de Inteligencia del Senado de los EE.UU. de América han revelado que el 38% de la población norteamericana ha recibido propaganda procedente de Rusia a través de Facebook. Y el máximo responsable de esta empresa ha reconocido ante la Comisión que 126 millones de inocentes estadounidenses han recibido noticias falsas a través de su propia red social. Y eso es muy grave en un país que siempre ha mimado a los musulmanes, a los inmigrantes latinoamericanos y a los negros; que nunca ha utilizado la propaganda para interferirse en asuntos ajenos; y que posee unas redes sociales que siempre se han caracterizado por el carácter fidedigno de sus noticias.

¿Qué me importa a mí lo que pase en EE.UU.?, puedes estar pensando. Error. Los rusos ya están aquí. En Europa ya han conspirado contra el Brexit en el Reino Unido, y a favor de Marine Le Pen en Francia. Y lo que es peor, uno de los senadores integrantes de la Comisión de Inteligencia del Senado norteamericano ha afirmado: “Sabemos que los rusos estuvieron involucrados en las elecciones francesas y alemanas, y ahora estamos descubriendo que también en la separación de España”. Sí, has oído bien. El separatismo catalán está alentado por la maledicencia y el odio ruso. El País, ese insigne periódico español baluarte infatigable en la lucha por democracia, lo ha dicho muy bien: “La maquinaria de injerencia rusa no tiene límite. Las investigaciones abiertas en Estados Unidos a raíz de la campaña del Kremlin contra Hillary Clinton están destapando un juego planetario de intoxicación y caos”. Según un informe firmado por la CIA (Agencia Central de Inteligencia), la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) y el FBI (Oficina Federal de Investigación), se trataba de “una operación encubierta con apoyo de agencias gubernamentales, medios públicos, intermediarios, usuarios de redes y trolls digitales”.

Es probable que conozcas a la CIA, la NSA y el FBI. Quizás hayas escuchado alguna vez esas siglas, de forma casual, si has tenido la suerte y la oportunidad de visionar alguna película estadounidense sobre el tema, sabiendo que no abundan en exceso. Para tu información, estas tres agencias forman parte de la Comunidad de Inteligencia norteamericana, conformada por dieciséis agencias y dirigida por el director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos. El Departamento, es decir, el Ministerio de Defensa tiene ocho agencias. Pero también el de Seguridad Nacional y el de Estado. Incluso los Departamentos de Energía y el de Justicia tienen agencias de inteligencia. A las anteriormente citadas hay que añadir la Agencia de Inteligencia de Defensa (DIA), la Agencia Nacional de Inteligencia-Geoespacial (NGA), la Agencia de Reconocimiento, Vigilancia e Inteligencia de la Fuerza Aérea (AFISRA), el Comando de Inteligencia y Seguridad del Ejército (INSCOM), la Oficina de Actividades de Inteligencia del Cuerpo de Marines (MCIA), la Oficina de Inteligencia Naval (ONI), la Oficina de Inteligencia y Contrainteligencia (OICI), la Oficina de Inteligencia y Análisis (I&A), la Inteligencia de la Guardia Costera (CGI), la Administración para el Control de Drogas, Oficina de Inteligencia de Seguridad Nacional (DEA/ONSI), la Oficina de Inteligencia e Investigación (INR) y la Oficina de Terrorismo e Inteligencia Financiera (TFI).

Pero no queda ahí la cosa. En 2010 el Washington Post desveló que 854.000 personas tenían acreditaciones de seguridad de alto secreto y que, además de las organizaciones gubernamentales, 1.931 compañías privadas operaban en 10.000 localidades de los Estados Unidos trabajando en contraterrorismo, seguridad nacional e inteligencia. Los estadounidenses tienen tantas agencias de inteligencia que uno de sus deportes nacionales es espiarse a sí mismos, espiar a los demás y espiarse entre agencias de espionaje, las unas a las otras.

A estas alturas, si la propaganda rusa ha surtido ya su efecto, quizás estarás pensando: “Inteligencia y estadounidense en la misma frase, y en el mismo contexto, son ciertamente contradictorios”. Máxime sabiendo como sabes que han elegido presidente a Donald Trump. La RAE señala varias acepciones del término inteligencia; la primera de ellas es la “capacidad de resolver problemas”, justo lo contrario de lo que acaba de hacer el citado presidente al reconocer Jerusalén como capital de Israel, la última de sus descabelladas ideas. Pero, precisamente, han sido los rusos los que han aportado al diccionario el concepto derivado de su vocablo intelligentzia, entendida como el conjunto de ideas y valores de una comunidad humana o de un país, o como el conjunto de intelectuales de un país. La otra inteligencia, la militar, es un eufemístico vocablo norteamericano que edulcora lo que en realidad es puro espionaje. Por eso nuestro españolísimo servicio secreto pasó de llamarse Servicio Central de Documentación (SECED) y Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) a denominarse Centro Nacional de Inteligencia (CNI): para dejar bien claro a quién sirven. En 2013 se supo por los documentos filtrados por Edward Snowden que colaboraron con la Agencia Nacional de Seguridad estadounidense (NSA), en el espionaje a millones de españolas y españoles. Sin embargo, el peligro viene de Rusia.

— Y digo yo... ¿aquí no haría falta una Revolución?

— Y luego, ¿por qué me lo preguntas?

Publicado en el Nº 312 de la edición impresa de Mundo Obrero diciembre 2017

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