La inesperada rebelión de la España vacía

José Sarrión Andaluz 02/01/2018

“La producción capitalista, por consiguiente, no desarrolla la técnica y la combinación del proceso social de producción sino socavando, al mismo tiempo, los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador”
Carlos Marx, El Capital
En los últimos tiempos, se está gestando una rebelión inesperada desde ciertas zonas de Castilla y León asoladas por décadas de despoblación. La España vacía, la triplemente periférica, aquella olvidada por el modelo de desarrollo del capitalismo y que no tuvo otra cosa que exportar que mano de obra barata, observa impertérrita cómo es condenada a sobrevivir sirviendo de estercolero de las grandes urbes, a concentrar su producción agroganadera a costa del pequeño productor o a entregar sus recursos naturales para la depredación de multinacionales y otras empresas.

Esto está sucediendo en la provincia de Ávila, donde ya hay tres proyectos de minería de feldespatos en zonas rurales, y en Salamanca, donde la multinacional Berkeley pretende instalar la única mina de uranio a cielo abierto en Europa Occidental, en plena Red Natura 2000. Un proyecto minero que cuenta con la bendición de la preconstitucional ley de Minas del 73, de la estrategia de recursos minerales de la Junta de Castilla y León, y del Partido Popular que ha puesto alfombra roja.

Esta estrategia minera encierra la política del capitalismo hacia las zonas despobladas de nuestro país. La comarca de Retortillo vive tradicionalmente de la ganadería, la agricultura, y un balneario que genera 80 puestos de trabajo, que se verán inevitablemente mermados frente a una mina que sólo creará empleo durante 10 años. Se tira la toalla frente a la despoblación, se abandona todo intento de vertebrar un proyecto de vida sostenible en nuestro medio rural.

Sin embargo, parece que los versos de Hölderling “de donde nace el peligro nace la salvación también” no han perdido toda su vigencia. Donde menos se esperaba el poder, en esas comarcas ganaderas de la España vacía, tradicionalmente conservadoras, se ha ido cociendo un movimiento popular a fuego lento. El pequeño propietario ganadero, hasta ahora pieza fundamental para la hegemonía de las clases dominantes de Castilla y León, se ve violentado por un proyecto de capital extranjero que pone en peligro su forma de vida, y reacciona con dignidad. Hace semanas observamos una manifestación masiva en Salamanca de habitantes de las comarcas afectadas, como ya hemos visto movilizaciones masivas en Ávila relativas a sus proyectos mineros. Diferentes plataformas y asambleas emergen y se consolidan: es tarea fundamental de las organizaciones que nos reclamamos revolucionarias escuchar con atención sus anhelos y sus preocupaciones y trabajar para contribuir a la organización y fortalecimiento de su movimiento, aprendiendo juntos y juntas. Pues como canta el grupo burgalés la M.O.D.A.: “quieren hacer el agosto a nuestra costa sin saber, que los campos más honrados son los que están más cansados, que los campos castellanos arden fácil en verano”.

Publicado en el Nº 312-313 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2018

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