Panorama latinoamericanoDerechos humanos en disputa y represión social En Honduras ejecutan un golpe de estado mediante el fraude electoral, siguiendo la misma metodología de lo ocurrido en México cuando Cahutemoc Cárdenas estaba ganando las elecciones presidenciales.

Jorge Grela 03/01/2018

Si bien nunca ha dejado de ser una opción de primera línea, la represión violenta de las luchas sociales aparece como un descarnado común denominador en la América Latina actual. La desfachatez represora no se veía tan crudamente desde la época de las sanguinarias dictaduras cívico-militares de los años ’70.

La maquinaria del Estado capitalista funcionando a pleno rendimiento para imponer sus políticas regresivas.

Personajes que triunfan en votos y forman Gobiernos que prometen mejoras al pueblo, ya que nadie ganaría elecciones diciendo que dentro de sus planes están la bajada de salarios, la eliminación de la sanidad pública o la represión de las protestas.

Complicidad de los medios de comunicación masivos que protegen ideológicamente a esos gobiernos, ocultando sus atropellos y buscando enemigos internos que favorezcan la división entre la población pauperizada.

Poderes judiciales que actúan en connivencia y dictaminan a su favor hasta las leyes en las que no cabría gran interpretación jurídica.

Fuerzas armadas y policiales, con mandos que admiran a Rambo y sus secuaces, que salvo raras excepciones siempre se encuentran dispuestos a golpear a la población civil desarmada.

Y el poder real oculto tras estos actores. El poder de las Multinacionales y del Imperio USA.

En Colombia continúan asesinando impunemente a dirigentes sociales y guerrilleros desmovilizados de las FARC. La intención es la provocación que logre hacer desandar el camino de los acuerdos de paz, y por tanto no se discuta el tema de la tenencia de la tierra, la solución a los desplazados y demás derechos sociales.

En Honduras ejecutan un golpe de estado mediante el fraude electoral, siguiendo la misma metodología de lo ocurrido en México cuando Cahutemoc Cárdenas estaba ganando las elecciones presidenciales, es decir se produce un apagón informativo al realizar el recuento de los votos y sorpresivamente aparece como triunfador el representante de la oligarquía cipaya. La movilización del pueblo hondureño está poniendo en jaque a esta argucia, y no es casualidad que las manifestaciones terminen en la embajada de los EEUU, a quienes la oposición hondureña ve como instigadores del fraude. Es la consecuencia lógica del Golpe de Estado realizado contra el presidente Zelaya, golpe ante el cual la Unión Europea, y España, miraron para otro lado.

En Argentina, la represión brutal contra los pueblos originarios que pretenden hacer valer sus derechos constitucionales frente a la multinacional Benetton se ha saldado con decenas de heridos de bala y, hasta ahora, dos muertes. Santiago Maldonado y Rafael Nahuel. A ello se suman las innumerables golpizas y detenciones que se desarrollan ante cualquier acto reivindicativo. Y no respetan edades ni fueros parlamentarios. Un diputado provincial baleado en la Patagonia, y varios golpeados y gaseados con gas pimienta en las puertas del Congreso Nacional, tal como han grabado algunas cámaras televisivas que han hecho con el Diputado Pietragala. Todo como corolario a una movilización multitudinaria contra el proyecto del Gobierno Macri de modificar a peor la legislación sobre pensiones. Ley que no ha podido ser aprobada por falta de quórum, aunque lo intentaron incorporando en los bancos del Congreso a algunas personas que se hacían pasar por diputados pero no lo eran, descubierta la trampa han tenido que levantar la sesión, pero el Gobierno volverá a la carga en este terreno. Y acompañado con jueces que encarcelan a dirigentes opositores de alto nivel, incluyendo parlamentarios. Sin olvidar el caso de Milagro Salas, diputada del Parlasur detenida desde hace casi dos años, y cuya liberación ha solicitado hasta la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. Mientras, la prensa “vende” una imagen de que los violentos son quienes protestan y reclaman por sus derechos.

Mientras tanto en Venezuela, la oposición al chavismo ha llamado a no votar en las pasadas municipales. Algunos de los partidos de la Mesa opositora no lo han hecho y han concurrido a las elecciones. El resultado ha sido el arrollador triunfo de las fuerzas bolivarianas.

Lo que está sucediendo en América Latina debe movernos al análisis de qué significa un Estado, a quién sirve y a qué está dispuesto para mantenerse. Es la lucha por el Poder, ya que la disputa por la realidad y concreción de los Derechos Humanos es discutirle al Imperio y sus Multinacionales el tipo de Estado (no ya de Gobierno, que también) y a quiénes le sirve.

Publicado en el Nº 312-313 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2018

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