Los problemas de Merkel Pese al crecimiento económico la pobreza no ha disminuido y se ha estancado en un alarmante 20% desde hace décadas, una consecuencia del ‘Modell Deutschland'.

Carlos García Hernández 03/01/2018

Para entender la dificultad de formar gobierno en Alemania hay que tener en cuenta dos factores fundamentales: la política de acogida de refugiados de Ángela Merkel (63) y la política de austeridad impuesta por el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) de la Unión Europea.

Como veremos, estos dos factores están fuertemente relacionados entre sí y ponen al descubierto enormes debilidades dentro del ‘Modell Deutschland’ (el modelo económico alemán) y de la Unión Económica y Monetaria (el modelo económico de la zona euro).

Bajo el mandato de Ángela Merkel se han implementado más que nunca todas las políticas económicas del Modell Deutschland. Estas políticas se basan en una encarnizada lucha contra el déficit público (que gracias al PEC no puede superar el 3%) y en una política de crecimiento económico basado en las exportaciones.

Miremos los datos que nos ofrece Eurostat. En 2016 Alemania tuvo un superávit público del 0,8%. Por su parte, la balanza de pagos por cuenta corriente de Alemania presentó un superávit del 8,6% del PIB en el último trimestre de 2016 y, aunque en 2017 ha disminuido un poco, en el segundo trimestre de 2017 ha sido de un 6,9% del PIB. Además, los niveles oficiales de paro en Alemania son bajos comparados con los datos de otros países, un 4,1% en 2016.

Todo esto hizo que en noviembre de 2016 Merkel dijera ante el Bundestag que “a los alemanes nunca les ha ido mejor”[1]. Por tanto, ¿qué ha fallado?

La respuesta, atendiendo a los datos de pobreza, es el ‘Modell Deutschland’ mismo, ya que pese al crecimiento económico la pobreza no ha disminuido y se ha estancado en un alarmante 20% desde hace décadas. Por tanto, ni los superávits por cuenta corriente ni los superávits públicos son sinónimo de bienestar. Antes al contrario, hay sectores de la sociedad en los que la pobreza aumenta notablemente, como por ejemplo entre los pensionistas (sobre todo mujeres), entre los ciudadanos de la antigua República Democrática Alemana y entre los niños [2].

Además, los datos reales de paro son muy superiores a los oficiales, ya que en Alemania hay 5,21 millones de trabajadores que para recibir subsidios por desempleo tienen que trabajar un cierto número de horas, las suficientes como para no aparecer en las estadísticas como parados. Así, el número real de parados en Alemania está cercano al 12% [3], una situación que se puede considerar de paro masivo.

Además, tenemos que analizar el hecho de que entre 2015 y 2016 Alemania haya acogido a 1,5 millones de refugiados. La mayoría son personas que para llegar a Alemania han tenido que gastar todos su ahorros para pagar a mafias que los trajeron ilegalmente a Europa, muchas veces por mar, lo cual ha supuesto la muerte de miles de ellos, incluidos infinidad de niños. Una vez en Europa, estas personas han tenido que cruzar a pie varios países, sin alimentos, sin refugios, sin acceso a servicios sanitarios, etc. Lo cual también ha supuesto la muerte de muchos de estos refugiados. Ahora bien, una vez puesto el pie en Alemania con vida han sido acogidos.

Sin embargo, la pregunta es ¿por qué estas personas tuvieron que gastar todos sus ahorros para pagar a mafias y no gastaron mucho menos para comprar un billete de avión que les hubiera llevado de forma segura hasta Alemania? La respuesta es la Directiva Europea 2001/51. Esta directiva penaliza a las aerolíneas que vendan billetes de avión a personas que una vez llegadas a Europa no sean aceptadas como refugiados. En ese caso, la aerolínea que les trajo a Europa es la que debe correr con los gastos de devolverles a su origen. Esto significa que ninguna aerolínea vende billetes a personas que puedan pedir asilo en Europa ante el miedo de que dichas solicitudes de asilo sean denegadas. Así es como la UE convierte a las aerolíneas en los verdaderos guardianes de las fronteras europeas.

Si la Directiva Europea 2001/51 fuera derogada, tendríamos a un número mucho mayor de refugiados llegando sanos y salvos a Europa en avión, sin muertes en el Mediterráneo, y eso es exactamente lo que Ángela Merkel no quiere. ¿Se acuerdan de las cifras de superávit público? Merkel ha conseguido que pese a haber 1,5 millones de personas más en Alemania, personas que han perdido todo y que están siendo mínimamente atendidas, el superávit público no solo no haya disminuido sino que haya aumentado. Es decir, que el aumento de población en Alemania debido a la crisis de los refugiados ha supuesto un deterioro de las condiciones de vida de los ciudadanos para evitar un aumento del déficit público.

Este es el verdadero contexto en el que se celebraron las últimas elecciones en Alemania, estas son las razones por las que Ángela Merkel no puede formar gobierno y por esto la extrema derecha sacó el 11,5% de los votos.

Christian Lindner (38), líder de los liberales del FDP, ha acusado a Merkel de no aplicar el ‘Modell Deutschland’ con la rigurosidad suficiente y de permitir que el sur de Europa se salte desde hace años las reglas de la UE. Basa sus críticas en el Programa para Mercados de Valores (PMV) puesto en marcha en 2010 por el BCE. Según este programa, el BCE se compromete a comprar deuda de los países dentro de la UME, lo cual contradice los tratados. No obstante, este programa ha salvado de la bancarrota a los países del sur de Europa desde que se puso en marcha [4].

Para llevar a cabo la conocida como coalición Jamaica entre CDU, Verdes y Liberales, Lindner exigió el final de la compra de deuda de los países del sur de Europa por parte de BCE. Sin duda, esto supondría el colapso de la mayoría de países del sur de Europa, incluida España. Merkel lo sabe perfectamente, pero no está en condiciones de llevarlo a la práctica ya que los superávits por cuenta corriente de Alemania provienen en gran medida de los países del sur de Europa, que una vez en bancarrota no podrían importar productos alemanes y tendrían que salir del euro.

A su vez, Lindner también sabía perfectamente que Merkel no iba a aceptar esta exigencia, pero la puso encima de la mesa para justificar no entrar en el gobierno con la CDU, ya que la última vez que el FDP formó gobierno con Merkel se convirtió en extraparlamentario en las siguientes elecciones.

Martin Schulz (61), que ha llevado al SPD a tener los peores resultados de su historia, tampoco quiere repetir gobierno con Merkel. La razón es que, según sus palabras, Merkel es una “aspiradora de ideas” [5] que absorbe todas las ideas de la socialdemocracia, las hace suyas y les roba el electorado.

Con esto viene a decir que un gobierno del SPD no haría unas políticas sustancialmente diferentes a las llevadas a cabo por Merkel y que no va a facilitar una reedición de la Gran Coalición por cuestiones electorales. No obstante, Schulz ha tenido que reconsiderar su postura y el SPD ha consultado a la militancia si quiere o no repetir un gobierno de Gran Coalición. Como la militancia del SPD ha decidido que lo mejor es formar gobierno para evitar unas nuevas elecciones, parece claro que finalmente el SPD y la CDU volverán a formar la Gran Coalición.

La situación creada por la animadversión de los partidos neoliberales hacia los déficits públicos proviene de su incomprensión a que estos son necesarios para que el sector privado pueda ahorrar sin necesidad de recurrir a las exportaciones, que en realidad representan un gasto de producción. Se puede desafiar el modelo neoliberal y plantear la necesidad de incurrir en déficits públicos que permitan el pleno empleo real y arrumbar el paradigma neoliberal del crecimiento basado en las exportaciones, entendiendo que la manera de aumentar los estándares de vida de los alemanes pasa por que una mayor parte de lo que producen sea consumido por ellos mismos, no fuera del país.

Notas:

1. http://goo.gl/3zegzJ
2. http://goo.gl/UGRVxB
3. http://goo.gl/2k4hTp
4. “La Distopía del Euro” (W.Mitchell).
5. http://goo.gl/vf4Wpi

Publicado en el Nº 312 de la edición impresa de Mundo Obrero diciembre 2017

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