Contra el talón de hierro

2017, un año de huelgas que te contaron o te contaron mal No todas las huelgas han terminado victoriosas... pero la lección es clara, movilizarse sí que sirve, organizarse es fundamental y los sindicatos, con sus miserias y errores son imprescindibles.

Pascual Serrano 23/01/2018

Con los datos ofrecidos por la patronal, 1,9 millones de trabajadores han participado a lo largo del pasado año 2017 en 703 huelgas. Más del doble que el año anterior. Mucha gente y mucha lucha que ha tenido poco espacio en los medios, por eso vale la pena repasarla.

Se trata de trabajadores de ámbitos y perfiles muy diferentes. Tenemos a los ciclistas de Deliveroo, que denunciaban su falso carácter de autónomos, por medio del cual la empresa se ahorraba gastos laborales y ellos cobraban tan solo 3 y 5 euros por entrega, asumiendo todos los gastos. La Inspección de Trabajo de Valencia les ha dado la razón: no son autónomos, sino asalariados y Deliveroo "pretende esconder una relación laboral". El fraude de ley de la empresa alcanza los 160.814 euros en cotizaciones no pagadas.

El multimillonario Amancio Ortega también se las tuvo que ver con sus trabajadoras de Bershka. Con un patrimonio de 72.700 millones de euros, Ortega se negaba a equiparar el sueldo de 65 trabajadoras de Pontevedra con las de otras provincias, darles una libranza de al menos un sábado al mes, 15 días de vacaciones en julio y agosto, remuneración por días de asuntos propios no disfrutados e igualar también los permisos de lactancia -17 días menos- con otros centros y medidas de conciliación. Tras una semana de huelga indefinida, unidas en la Confederación Intersindical Galega, ganaron.

370 días de paros durante dos años acumularon luchando las trabajadoras de las residencias de mayores de Bizkaia. Su reivindicación finalmente conseguida: la firma de un convenio colectivo, 35 horas semanales de jornada laboral, un salario mínimo de 1.200 euros, mejoras en coberturas de bajas y actualización de los pluses. En torno al sindicato ELA alcanzaron la huelga más larga de la ya de por sí combativa historia laboral de Bizkaia.

En Madrid, los 1.600 empleados de recogida de basura lograron, a través de dos días de huelga en noviembre, conseguir un incremento del salario base del 2,6%, más una revisión acorde al IPC, el paso a fijos de 69 trabajadores eventuales y 80 ascensos. Mantuvieron esa lucha con CCOO, CGT y UGT frente a las adjudicatarias de estos servicios en el Ayuntamiento de Madrid, entre ellas Fomento de Construcciones y Contratas.

También tenemos a los trabajadores de la fábrica de Cuétara en Villarejo de Salvanés, Madrid. 420 empleados mantuvieron un conflicto con la empresa durante dos años, silenciado en los medios. Además de conseguir un preacuerdo de convenio colectivo, lograron incrementos salariales del 7,5% para los próximos cinco años, la reducción de empleados de Empresas de Trabajo Temporal, la creación de 35 puestos de trabajo, aumento de pluses de nocturnidad y reorganización de los turnos.

Sí ocuparon los medios la lucha de los estibadores portuarios, pero fue para criminalizarlos y acusarles de privilegiados por querer mantener su trabajo. Fueron casi cinco meses contra la liberalización del sector que pretendía el gobierno y que podría suponer bajadas del 60% del sueldo. A través de la Coordinadora Estatal de Trabajadores del Mar consiguieron mantener el 100% de los puestos de trabajo y fijar posiciones para la redacción de un nuevo convenio.
En Barcelona no todo fue procés. Los trabajadores de la empresa de transportes municipales de Barcelona, TMB, tras dos años de lucha con un comité formado por seis sindicatos, más de 80 reuniones y tres meses de huelga todos los lunes acabó el pasado verano con mejoras de hasta 23 millones de euros para los trabajadores. El nuevo convenio aumenta sueldos, frena la externalización y reduce los contratos parciales y temporales.

Por supuesto, nos todas las huelgas han terminado victoriosas, algunas continúan: Pescanova en Vigo, diario Sport, las camareras de hoteles, trabajadores de Ikea, industrias Titán... Pero la lección es clara, movilizarse sí que sirve, organizarse es fundamental y los sindicatos, con sus miserias y errores son imprescindibles.

La mayoría de la información recogida en esta columna procede del reportaje “Más huelgas, más feministas, más victorias: 365 días luchando por la dignidad laboral”, de Ignacio Pato, en la revista Playground, http://goo.gl/E5UQN4

Publicado en el Nº 312-313 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2018

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