De mes en mes

Hasta siempre, la lucha sigue Nuestra publicación es un canal de información fundamental para la militancia y los simpatizantes que mantienen su suscripción. Hemos sido conscientes de los debates sobre MO, como también de las muestras de cariño y respaldo de la militancia.

Ginés Fernández González 25/01/2018

Esta será la última vez que me dirija a vosotras y vosotros desde esta columna, espero que no sea la última ocasión que pueda hacerlo en Mundo Obrero. Es mi carta de despedida, por así decir, como director de esta cabecera histórica. Han sido trece años de satisfacciones y, por qué no decirlo, también algún que otro desagrado, pues la labor informativa tiene estas cosas.

Cuando allá por el 2004 asumí la tarea de dirigir Mundo Obrero, primero de forma transitoria sustituyendo a Javier Alcázar hasta la celebración del XVII Congreso, reconozco que fue una gran satisfacción y un honor ponerme al frente del periódico del PCE en el que habían escrito Dolores Ibárruri, Armando López Salinas, Federico Melchor, José Sandoval, Miguel Bilbatúa y tantos otros. Hacía años que había dejado de ser sólo el órgano de expresión del partido para convertirse en también un medio de información alternativo. Recuerdo los debates con Miguel Bilbatúa al respecto y las propuestas que en ese sentido realizó.

Por aquel 2004, MO se mantenía con las suscripciones y el reparto militante de las agrupaciones, que casi nunca o nunca pagaban, pues era una forma de financiación de la actividad del partido en los territorios. Así, tanto ayer como hoy MO es un medio de financiación del PCE al que, en muchas ocasiones, no se le ha prestado la atención debida por parte de las direcciones. Digo que era un periódico que se nutría con noticias de IU y del coordinador de la época concretamente, con pocos colaboradores. Estaban Pascual Serrano con sus perlas, Antonio José Domínguez y sus libros, María Toledano y su estupenda columna, Rafael Pla, Juan Carlos Rivas con cine y Ricardo Ledo en cultura -alguna de ellos aún continúan y son de gran valía-, así como los reportajes y crónicas de Fernando Blanco, con el trabajo de Guiomar Sarabia en maquetación.

Las primeras acciones fueron encaminadas a mejorar la imagen del periódico con nuevas secciones, la incorporación de nuevos colaboradores y colaboradoras y el cambio de cabecera más identificativo con el partido, según las exigencias del periodo en que tocaba trabajar, el de la recuperación del partido. Se presentó una propuesta de maquetación moderna para aquel entonces. Fue un periodo intenso y satisfactorio, aunque hay que decir que en aquella época éramos algo “conservadores” en algunos aspectos y daba vértigo la innovación. En este último periodo también contemplamos la mejora de la maquetación, pero la falta de medios y de tiempo no lo ha hecho posible.

En el segundo periodo realizamos una encuesta a los lectores y lectoras para ver qué secciones y contenidos tenían más aceptación. La respuesta mayoritaria fue que requerían más opinión y artículos en profundidad sobre los temas de interés, debido a la periodicidad. En este tiempo pusimos en marcha MO digital con la idea de ampliar la información de la actividad del partido, del proyecto estratégico y de los colectivos sociales. Hoy podemos decir que es un medio de referencia, con gran esfuerzo puesto que son menos recursos para más tareas. Aun así, con Mikel y Gema, trabajadoras de la Redacción, Raúl Álvarez de Haro, José Camó, Andrés Aranguren en esta última etapa que han colaborado en la imagen de las portadas y las fotos, así como el aporte altruista de un puñado de personas como redactoras/colaboradoras de las que ahora recuerdo David Becerra, Pedro Marset, Daniel Lacalle, Pedro Ortega, Raúl G. Hemmonet, García Rubio, Joaquín Recio, obtenemos ese milagro laico que mes a mes representa MO.

Cambiamos secciones: laboral se convirtió en trabajo y capital; incluimos una sección de opinión que no había; reorganizamos las columnas; incorporamos a los ex secretarios generales, Paco Frutos, Julio Anguita y al que fue presidente ejecutivo Felipe Alcaraz; creamos columnas fijas en las diferentes secciones, como la de Willy Meyer en internacional, Javier Navascués en economía, Javier Chamorro en conflictos laborales, la lucha contra el olvido en el Foro por la Memoria, el humor de Juan Kalvellido; nuevas aportaciones en opinión con la firma de Constantino Bértolo, Benito Rabal en contraportada, Dolores de Redondo con su retranca, Sol Sánchez, Paco Sierra y Ana Jorge en Cultura y comunicación, Iván Alvarado en teatro, Fernando Urías en Ajedrez; recuperamos a Mariano Asenjo con el tren de la memoria y a José María Alfaya.

Fue una etapa en la que buscamos y encontramos la colaboración con otros medios, a recordar con cariño y gratitud a Diagonal, El Viejo Topo y Cubainformación. Un periodo en el que se ha consolidado un potente equipo de colaboradores, como Ángel de la Cruz, Salvador López Arnal, Eddy Sánchez, Higinio Polo, José Francisco Bellod, Joaquín Arriola, Santiago González y otros muchos y muchas a los que pido perdón si no recuerdo en este momento, como a tantas otras personas que en un momento determinado han escrito para que MO saliera mes a mes.

Quisiera hacer una mención especial a quienes han colaborado con MO y nos han dejado en este periodo, Viviana Hunter, Fernández Cuesta, Armando López Salinas, Antonio José Domínguez, Eva Domínguez, Manuel de Cos, y también el alma de nuestro periódico quienes han distribuido MO y en su recuerdo a Bruno y tantos otros.

Mundo Obrero es hoy lo que es gracias a ellos y ellas, a su dedicación desinteresada, a su compromiso con una cabecera de prestigio, que es referencia en un sector de la universidad por la calidad de su contenido informativo y la valía de sus autores. Nuestra publicación es un canal de información fundamental para la militancia y los simpatizantes que mantienen su suscripción. Hemos sido conscientes de los debates sobre MO, como también de las muestras de cariño y respaldo de la militancia en los pueblos y ciudades. A todas y todas agradecerles su apoyo porque sin ellas y ellos nada de esto hubiera sido posible.

Por último, es justo reconocer que hemos tenido errores como incomprensiones, que somos el reflejo de lo que es el partido, pero todo ello es propio de la labor de informar de la mejor manera que hemos sabido, como la idea de construir un medio que sirva para la lucha de las ideas. Ahí tenemos a MO Radio, en colaboración con la Asociación Radio Comuna, que está desarrollándose y que es otra forma de informar y de llegar a más gente. Pero también es justo decir que es necesaria la colaboración de los núcleos locales para el buen fin del proyecto.

A todas y todos los que me habéis apoyado y dado aliento para seguir, GRACIAS. Y a quienes me habéis criticado y puesto piedras en el camino también, pues me habéis hecho fuerte y una mejor persona. Como dije en la celebración del 80 aniversario de MO, mis aspiraciones políticas están cubiertas por haber sido director de MO, y lo digo desde la felicidad que me da el haber recorrido esta etapa de mi vida con vosotras y vosotros. Me despido deseando los mejores éxitos al camarada Mariscal como nuevo director de MO en esta nueva etapa.

Nos seguimos leyendo en Mundo Obrero y en mi blog.

¡Hasta siempre,
Hasta la victoria siempre!

Publicado en el Nº 312-313 de la edición impresa de Mundo Obrero enero 2018

En esta sección

Amianto¿De ilusión también se vive?La justicia en el ojo del huracánVarios prevacacionales para no olvidarUna España “más moderna”

Del autor/a

A Marina Delgado Delgado, nuestra africanaHasta siempre, la lucha sigueAtaques acústicos de Cuba contra personal de los EE.UU. ¿ciencia ficción o realidad?Lo importante es ver cómo construimos un proyecto alternativo al capitalismoÚtiles a la gente